Cambio en el equipo

A menos de tres semanas del segundo combate eliminatorio - en Santiago ante el crecido Perú- la selección nacional tendrá que comenzar a afinar la recomposición de piezas que posibilite afrontar un compromiso que, según lo han dicho algunos referentes del equipo como Iván Zamorano y Javier Margas, "hay que ganar o ganar".

04 de Abril de 2000 | 09:47 | El Mercurio
No se trata de rehacer el equipo tras una derrota contundente. Menos si el contingente es limitado y los recursos siempre insuficientes en comparación al de otras potencias rivales. Pero lo imperdonable es no sacar enseñanzas luego de perder la batalla inicial.

Nelson Acosta optó ayer, en sus primeras declaraciones públicas luego del 1-4 en Argentina, por una salida facilista: responsabilizar a la prensa de dramatizar excesivamente la goleada. Sin embargo, no se dio el tiempo de profundizar los errores tácticos - colectivos e individuales- que cometió Chile en Buenos Aires y que debe corregir para no someterse a un nuevo descalabro ante los peruanos.

Aun cuando en materia de especulación sobre nuevos convocados todo está por escribirse, es un hecho que el sector del mediocampo será materia de un replanteamiento mayor. No sólo porque es la zona donde hoy Perú fundamenta su fuerza de conjunto - Jayo, Del Solar, Solano y Palacios deben conformar, después de los brasileños, el más técnico mediojuego de Sudamérica- sino porque el escenario cambiará drásticamente. Si en Buenos Aires se presentó un modelo contenido por un oponente superior, en el estadio Nacional se tendrá que dibujar un esquema que responda a la condición de local y a la urgencia por sumar tres puntos.

El sistema ejecutado en el debut eliminatorio demostró que por lo menos la mitad de sus componentes aún no da el tono. En ese plano, en consecuencia, es que deberán registrarse novedades. Tanto en sistema como en ejecutantes. Que acaso se plasmen en la aparición de Marco Villaseca como acompañante de Clarence Acuña, el ingreso de Rodrigo Núñez como enganche para colaborar con David Pizarro en la salida, o en las reincorporaciones de dos viejos conocidos, como Fabián Estay o Esteban Valencia.

Acosta tiene la palabra ahora. Y también la oportunidad de remitirse a lo que debiera importarle: el rendimiento del equipo chileno dentro de la cancha.

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