Lagos informó al país sobre "dolorosa" información recibida (II parte)

07 de Enero de 2001 | 22:23 | emol.com
I Parte

La verdad que tenemos hoy, permite a muchos iniciar un duelo que estaba pendiente desde hace muchos años. Hoy tal vez comenzamos un duelo en Chile. Será un duelo diferente para distintos sectores de nuestra Patria. Un duelo que depende del lugar donde nos tocó estar cuando se produjeron estos trágicos episodios negros de nuestra historia. Algunos podrán hacer ahora el duelo al saber finalmente, después de tantos años, donde están sus seres queridos y podrán darles digna sepultura como corresponde. Para otros, el duelo se hará al conocer el trágico destino que sufrieron sus familiares, pero no podrán sepultarlos porque -en un acto que nos estremece a todos- sus cuerpos fueron lanzados al mar. Para otros, el duelo seguirá pendiente: sus deudos aún no aparecen. Más de seiscientos detenidos desaparecidos todavía no sabemos dónde están. Las instituciones armadas harán el duelo que supone atreverse a mirar la verdad reconociendo los horrores cometidos por miembros de sus filas. Habrá también un duelo como país que va conociendo de frente, sin subterfugios ni eufemismos que consuela, la magnitud de la tragedia que vivimos en la década del 70. Cada uno hará el duelo que le corresponde.

En la vida de cada uno de los que fuimos protagonistas de esos sucesos, ya no queda suficiente tiempo para acabar con todos los dolores y dulcificar todos los recuerdos.

A todos nos queda la historia, los años que vienen, para ayudarnos a amar la memoria de nuestros hermanos. Estos muertos son hijos de todas nuestras madres.

Ha sido largo y difícil el camino que la sociedad chilena ha debido recorrer para llegar a un momento como éste. No es el final del camino, pero sí de una etapa decisiva a la que nos costó mucho llegar.

Debemos agradecer a las personas que dieron la información que hoy disponemos y también a las instituciones que la recogieron y la pusieron en mis manos.

Quiero en este momento sí lamentar, el que algunas personas que teniendo información hayan callado ignominiosamente. Frustraron el anhelo de familias de chilenos que esperaban de ellos el dato necesario para saber la suerte de sus seres queridos. No renuncio a la esperanza de que sus conciencias hablen y alivien el dolor de muchos.

Sé que la información que hoy entrego al país, si bien es importante, es todavía insuficiente. Se podía tal vez haber avanzado más, podemos todavía hacer un esfuerzo mayor. Chile está en condiciones de pedirle a sus hijos para el bien de la patria que seamos valientes y nos atrevamos a seguir avanzando por el camino de la verdad. Por eso hoy aquí esta noche llamo una vez más a quienes puedan ayudar en la búsqueda de la verdad, para que entreguen información, la que ellos han guardado tantos años, a los Tribunales de Justicia, a la Oficina de Reparación o a las instituciones morales que nos han ayudado. Por su parte, el gobierno que presido, a través de la Oficina de Reparación seguirá acompañando y ayudando a las familias en la búsqueda del destino de los detenidos-desaparecidos.

Quiero hoy valorar la fortaleza y el coraje que nuestras instituciones armadas -particularmente el Ejército de Chile- han tenido en la etapa que estamos viviendo. Han tenido fortaleza y coraje que merecen mi reconocimiento y el del país. Una fortaleza y un coraje -permítanme decirlo- que no borra lo ocurrido, pero cuyo reconocimiento muestra de una manera muy clara la sincera reprobación de tales crímenes y la absoluta disposición a que nunca más vuelvan a repetirse en nuestra patria.

Chile hoy se enfrenta a la verdad con la determinación de todos sus hijos. Debemos estar orgullosos de esto. Quisiera hoy decir aquí, con humildad pero con fuerza, son muy pocas las naciones que vivieron en algún momento de su historia tragedias parecidas a la nuestra y que fueron capaces de llegar a donde nosotros estamos llegando.

Por eso siento orgullo de presidir a Chile. Orgullo de sus actuales habitantes. Orgullo de sus instituciones. Orgullo también por las vidas de quienes desaparecieron en circunstancias que hoy estamos en mejores condiciones de aclarar.

Orgullo de sus familias, de las agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos que se formaron para perseguir esos dos bienes indispensables que son la verdad y la justicia.

Hoy es un día en que estas agrupaciones deben sentir también que han dado un paso muy importante, que su lucha no fue en vano.

Al concluir mis palabras, quiero pedir a todos mis compatriotas una actitud de respeto y de reflexión profunda, que sepamos valorar lo que hemos logrado más allá de los números: nos hemos acercado a la verdad y los tribunales hoy están más cerca de hacer justicia.

Avanzamos como país hacia la reconciliación sin clausurar la memoria y sin renunciar tampoco a nuestros sueños. Sabiendo lo que nos ha ocurrido y teniendo la mirada adelante, en la construcción del porvenir.

Muchas gracias

Buenas nochesI Parte
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