CBF confirma a Scolari como técnico del Scratch

El DT brasileño, que en noviembre próximo cumplirá 53 años, ha acumulado dos derrotas consecutivas por 1-0 en los dos partidos que lleva como seleccionador: ante Uruguay en Montevideo el 1 de julio y con México en Cali, el jueves pasado.

13 de Julio de 2001 | 16:41 | EFE
CALI.- La permanencia de Luiz Felipe Scolari como seleccionador de Brasil no ha sido puesta en duda después de la derrota con México, afirmaron hoy fuentes de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) que acompañan al equipo que disputa la Copa América en la ciudad colombiana de Cali.

"Scolari ha sido convocado para un trabajo con vistas al Mundial del 2002 y su estabilidad no depende de la campaña en la Copa América", dijo un miembro de la delegación brasileña, que solicitó reserva de su identidad.

Scolari, que en noviembre próximo cumplirá 53 años, ha acumulado dos derrotas consecutivas por 1-0 en los dos partidos que lleva como seleccionador: ante Uruguay en Montevideo el 1 de julio y con México en Cali, el jueves pasado.

El tropiezo con los uruguayos puso en el filo de la navaja al equipo de Scolari en las eliminatorias del Mundial del 2002 y el propinado por México acabó un invicto de 19 partidos que acumulaban los campeones de las últimas dos ediciones de la Copa América.

Scolari, ex técnico del Gremio, el Palmeiras y el Cruzeiro, salió de Sao Paulo a Cali, el lunes pasado, con la consigna de conquistar la cuadragésima edición del torneo continental de selecciones.

"Vamos a ser campeones", dijo en su momento a EFE al comentar sus planes de preparación del equipo.

Para los directivos de la CBF, según informaron hoy delegados en Cali, el ex defensa nacido en Passo Fundo (Río Grande do Sul) necesita tiempo y la entidad está dispuesta a concedérselo.

A la luz de las estadísticas, ninguno de los proyectos de Scolari como técnico de clubes arrojó humo blanco en los primeros partidos. Sólo se vio después de meses de tropiezos.

En el Gremio de Porto Alegre, al que llevó al título de la Copa Libertadores de 1995 y de la Recopa Suramericana del siguiente año, Scolari debutó en septiembre de 1993 y dos meses después fue eliminado del Campeonato Brasileño en la primera fase.

En julio de 1997 tomó las riendas del Palmeiras, con el que sucumbió en la final de la Liga frente al Vasco da Gama.

La excepción llegó cuando asumió el Cruzeiro, a mediados del año pasado, pues sus dirigidos estuvieron distantes de las instancias decisivas de la Liga nacional y la Copa Mercosur esta temporada.

La asunción de Scolari a la selección fue saludada por la prensa con bombos y platillos por su promesa de imprimir a los jugadores mística, garra y ganas, al mejor estilo argentino.

Ni Carlos Alberto Parreira ni Mario Zagallo recibieron tanto apoyo en su momento. Hasta Vanderlei Luxemburgo, que era considerado el modernizador del fútbol nacional, dividía hasta hoy las opiniones.

Scolari, que suele decidir la estrategia de sus jugadores cuando lava los platos de la cena en su casa, ha escrito al cabo de dos partidos un apartado especial en la historia del fútbol de su país.

En su era, la selección absoluta llegó a la marca de cuatro derrotas consecutivas. Las dos primeras las sufrió quien le pasó el bastón, Emerson Leao, ante Francia y Australia.

Felipao, un hombre de carácter recio y rígida disciplina táctica que reconoce que sólo llora cuando ve películas como "Ghost", se ha declarado un profundo admirador de los métodos futbolísticos de Marcelo Bielsa y, para emularle, anticipó su intención de trabajar con una base de 30 a 35 jugadores con miras al Mundial del 2002.

Pero este plan y su proyecto de inculcar en Brasil un esquema 3-5-3 importado de la "Dinamáquina" que exhibió en la Eurocopa de 1985 el entrenador danés Sepp Piontek no han salido del papel.

Unas veces por las lesiones de jugadores, otras por el bajo nivel de algunos, además de conflictos con clubes que no liberan a sus convocados y hasta por deserciones, como la directa de Mauro Silva y la velada de Romario para evitar la Copa América.

Por todo ello, "Felipao", que era respaldado unánimemente entre sus compatriotas, ahora tiene sus acciones en baja y hoy da validez a la sentencia de un compatriota suyo, Oto Gloria, que dirigió a Portugal en el Mundial de Inglaterra'66: "el técnico de fútbol cuando gana es bestial, cuando pierde es una bestia".
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