Ari Wurmann, VEA MÁS SOBRE ESTE TEMA EN GUIOTECA.COM
El trabajo real del emprendedor es crear, desarrollar y crecer su empresa. Precisamente es en el desarrollo y crecimiento donde en donde los emprendedores en potencia encuentran sus mayores problemas… pero también las más fabulosas oportunidades.
Investigaciones hechas en Estados Unidos, España y Colombia indican que solo uno de cada diez emprendedores cristaliza su éxito en una empresa rentable y viable a largo plazo. El resto fracasa.
La gama de opciones y problemas que enfrentan los fundadores de empresas o negocios es enorme. Deben tomar un escalofriante número de decisiones, la mayoría afectada por su personalidad. Y lo más crítico es que deberán decidir solos.
Además, la competencia, con sus grandes recursos y experiencia en el mercado, hará lo posible por echar del negocio a los intrusos.
Personalmente además considero que las fortalezas del emprendedor exitoso son su personalidad, experiencia en otros campos y que normalmente posee cualidades superiores al cargo que desempeña.
Se dice que un emprendedor sin talento para dirigir, no es sino un promotor.
A veces es difícil separar los objetivos del negocio de los personales y familiares. Por eso, es difícil que alguien soporte los embates del nacimiento y desarrollo de una empresa si no hay una atracción especial por lo que se hace.
El emprendedor en potencia deberá resolver las siguientes cuatro preguntas, las cuales le ayudaran a saber el tamaño de su espíritu emprendedor.
1.- ¿Estoy listo para fundar una empresa? Es decir, ¿estoy dispuesto a trabajar muchas horas, asumir responsabilidades y riesgos, sacrificar una buena remuneración y dedicarle la mayor parte de mi tiempo?
“Ser emprendedor o empresario independiente es el trabajo más solitario del mundo”
2.- ¿Asumiré el riesgo de que nada funcione?
3.- ¿Me gusta la empresa como para convertirla en la obsesión de mi vida?
Definitivamente todos somos fabricantes de algunos sueños, otros de bienes y servicios, otros de problemas y disculpas o pretextos.
Los emprendedores sueñan, se despiertan de noche con grandes proyectos. Son optimistas empedernidos, y tienen una extraña capacidad de insistir en condiciones difíciles.
“Hay que insistir, insistir, persistir y nunca desistir”.