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Desde el 1 de junio están vigentes las nuevas normas de seguridad para los autos en Chile. Ésto, que en principio debería ser motivo de interés y progreso para el mundo automotor chileno, especialmente para los usuarios, corre el riesgo de convertirse en una ley inútil.
Veamos: hace unas semanas, la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), difundió una información según la cual el 90% de los modelos que se encuentra a la venta en el país ya cumplían dichas normas.
Por principio, pienso que las normas y leyes deben publicarse para que, gracias a sus efectos, mejoren las condiciones o la realidad en la que son aplicadas. Lo que tenemos en esta normativa es un conjunto de exigencias que muy mayoritariamente la industria ya cumplía sin ninguna obligatoriedad.
Es decir, como mucho se está normando en función del 10% de los modelos que aún no portan tales implementos de seguridad (que en todo caso ya no existe porque dos semanas antes de la entrada en vigencia de estas normas, el total de la oferta en el país ya las cumplía) y de un hipotético surgimiento de importaciones futuras que no las cumplan. Obviamente, estas exigencias no tienen efecto retroactivo respecto del parque automotor existente.
Entonces ¿qué cambio produce que tales normas sean ahora obligatorias? casi ninguno. ¿Sirven para algo entonces? Tengo dudas graves.
Las siguientes son los elementos de seguridad que desde ahora se suman a la lista de obligatorios:
Pasajeros Livianos
Comerciales Livianos.
Como se ve, no hay nada en el listado que vaya a cambiar el cariz de lo que se vende en Chile actualmente, mientras que dispositivos que son obligatorios en otros confines, como los airbag o los frenos ABS, acá siguen siendo opcionales. De hecho, en Europa se tiende a que sistemas tan avanzados como el control electrónico de estabilidad se vuelva obligatorio y, sin ir más lejos, la EuroNcap, el ente paneuropeo que evalúa la seguridad de los autos castiga la puntuación de los modelos que no posean dicho sistema como estándar.
Claro, Chile no es Europa en términos de poder adquisitivo, pues no hay que olvidar que todos esos aparatos se tienen que pagar, pero sería más interesante que se hiciera público un plan de desarrollo de las normativas de seguridad que tendiera a la incorporación progresiva de los sistemas de protección a los pasajeros más avanzados.