Cremas que protejan del sol, son uno de los elementos fundamentales de un buen botiquín.
Foto: Cristian Carvallo
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En verano todo se desordena y es común que la rutina invernal se vea alterada. Horas de exposición a los rayos del sol, consumo excesivo de comida, picaduras y, en algunas ocasiones, abuso en la ingesta alcohol, forman parte de la vida de miles de chilenos en los meses de enero y febrero.
Lo más probable es que el resultado de la mezcla de todos estos elementos provoque más de alguna enfermedad y que las vacaciones planeadas durante meses, se transformen en un rotundo fracaso.
Por esto, es fundamental estar preparados ante cualquier malestar que surja en época de vacaciones y la selección del contenido del botiquín cumple un rol fundamental.
La opinión de los expertos
Según médicos del Hospital Clínico Universidad de Chile, la gasa y algodón en cantidad suficiente para todo el grupo familiar son fundamentales para un buen botiquín.
También llaman a ser precavidos con el uso del alcohol, ya que irrita de manera excesiva la piel. Los expertos además prohíben el uso de agua oxigenada porque provoca quemaduras en la piel.
Para las familias que pasan largas horas expuestas a los rayos del sol y les encanta explorar la naturaleza, se recomienda el uso de bloqueadores y el consumo de altas cantidades de líquido.
En estos paseos también son frecuentes las picaduras de insecto, por lo que los expertos sugieren estar preparados con antihistamínicos, que evitan las reacciones alérgicas a plantas e insectos.
Otro de los problemas que afectan a los veraneantes son las enfermedades estomacales. Agua mal purificada, comidas pesadas y en algunos casos en mal estado, son los responsables de este estado.
Para hacer frente a esta complicación, conviene tener siempre a mano un antidiarreico y algún suero de rehidratación oral.
Para los viajeros internacionales
La crisis está en retirada y el dólar dejó de cotizarse en los altos niveles de hace algunos años. Muchas familias han aprovechado este escenario para conocer las blancas arenas del caribe y la alegría de la cultura brasileña.
Por lo que a los problemas habituales de cambios de hábitos, deben añadirse las condiciones de higiene del país de destino, que no siempre son las óptimas.
En ocasiones, a esto se suma las dificultades para acceder a los servicios sanitarios y farmacias.
También existe la posibilidad que el medicamento que estamos acostumbrados a tomar para tratar los dolores o la fiebre, no esté disponible o se comercialice con otro nombre. Por lo que es aconsejable conocer el principio activo, por ejemplo la aspirina es el nombre comercial del ácido acetilsalicílico.
Ante todas estas recomendaciones y si quiere tener una agradables vacaciones, corra a la farmacia más cercana y compre los elementos necesarios para tener un botiquín diseñado por un experto.