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Una de las decisiones cruciales de todo nuevo mosquero, e incluso de varios ya experimentados pescadores, es la elección de la primera o de la próxima caña. Es una de las piezas más críticas del equipo y, coincidentemente, termina también siendo una de las más costosas. Simultáneamente, la gran variedad de modelos, e incluso, materiales, hace que esta decisión sea a veces abrumadora.
Esta simple lista de consideraciones pretende simplificar el proceso de selección de una nueva caña de la mejor manera posible.
¿De qué depende la elección?
La caña adecuada depende de las condiciones de pesca que se espera enfrentar y también de algunos gustos o estilos personales que entran a influir en el modelo. Las condiciones que afectan la elección son las siguientes:
Materiales de construcción de cañas
Las alternativas de hoy son esencialmente tres: Bambú, Fibra de Vidrio, Grafito. Las de bambú son tremendamente apreciadas por aquellos pescadores con alma de coleccionista, ya que son éstas las más finas, tradicionales, estéticas, y caras cañas que se pueden llegar a encontrar. Por supuesto, existen de diversos rangos de calidad, pero en general, las cañas de bambú son consideradas una obra de arte, por lo que son fabricadas, compradas, y utilizadas como tales. Las de fibra de vidrio son algo más livianas y aparecieron como una alternativa en su momento, pero fueron prontamente reemplazadas por las de grafito, hoy las más popularizadas, ya que son mucho más livianas y el precio es variable, pero siempre hay modelos al alcance de todos los bolsillos.
Acción de la caña
Las construcción de la caña puede determinar que ésta tenga una acción, rápida, media, o lenta. Esta acción se traduce en el tipo de lanzamiento y presentación que se puede lograr. Las cañas de acción rápida logran combatir el viento y lograr lanzamientos más largos, pero no ayudan a una presentación delicada, mientras que las de acción lenta logran el efecto contrario. Por supuesto, una de acción media ofrece un balance entre distancia y lanzamiento, versus presentación.
¿Cómo se determina la acción de una caña? Los modelos de cañas de los fabricantes actuales son siempre claros en sus presentaciones, indicando cuáles de éstos son de qué tipo de acción, pero es posible hacer una simple prueba con la caña en mano, para determinar su tipo de acción. Tomándola firmemente del mango, realizar dos o tres rápidas flexiones. Si la caña se flecta más bien hacia la punta, es una de acción rápida. Si toda la caña se flecta, entonces es de acción lenta. Por supuesto, un grado intermedio determina cañas de acción media.
Largo de la caña
Las cañas normalmente están en un largo cercano a los 9 pies, que equivalen a poco menos de tres metros. Existen cañas más bien delicadas, de números pequeños (AFTMA #2 a #4) que pueden ser de menor largo, incluso 7 ó 7 pies y medio. Por otro lado, algunos modelos para pesca extrema, pueden superar los 10 pies (en números AFTMA #8 o más). Caso especial son las cañas Spey, diseñadas para lanzamientos a dos manos y una técnica bastante distinta, de la cual no entro en detalles en esta ocasión.
Empaque de la caña
Los modelos de cañas modernas, al menos se dividen en dos tramos, llegando algunos modelos a 7 tramos. Lo común es encontrar cañas armadas de 4 tramos. La diferencia puede no ser evidente, cuando comparamos cañas de dos a cuatro tramos, todas de la misma calibración AFTMA. La diferencia puede verse en el peso, ya que mientras más tramos tiene una caña, más pesada es y el grosor de ésta debe variar para equipararse a una del mismo calibre de menos tramos. La ventaja obvia de elegir una caña armada con más tramos es la facilidad de transporte de un tubo más corto.
Los detalles
El mango o empuñadura, el asiento del carrete, las guías o anillas para pasar la línea, los ferrules (uniones de los tramos), la punta, y la terminación general, son aspectos que pueden hablar de la calidad en la confección de la caña. Cañas más baratas normalmente recurrirán a materiales más simples, e incluso, el plástico en todo o parte de estos detalles, especialmente el asiento del carrete.

Finalmente, … ¿cuál caña elegir?
De todas estas características y tomando en cuenta las variables de decisión indicadas al comienzo, una fórmula general que sirve es la siguiente: