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El Festival de Viña del Mar ya tiene más de 50 años, tiempo suficiente para tener una larga lista de anécdotas que dejar como legado a la historia del espectáculo chileno.
Comenznado en 1969, cuando Viña del Mar recibió la visita de una figura aún emergente: Julio Iglesias, quien hizo gala de todas sus capacidades de marketing para intentar ganarse al público nacional, regalándoles frases como "Os amo, os quiero, os adoro" y dejándoles sentidas promesas, como la de ponerle el nombre de Chile a uno de sus hijos.
En 1978 Fernando Ubiergo vivió uno de los grandes momentos de su carrera al ganar el Festival de ese año, un logro que pudo haberse esfumado si una disfonía que lo afectó días antes de competir, producto de un aterrizaje forzoso, no hubiese podido ser tratada y curada.
El recuento puede seguir en 1986 con Pamela Hodar, quien ese año debutaba como animadora del evento y sufrió el desaire de su modisto, quien llegó atrasado y obligó a la conductora a utilizar un plan de emergencia que le permitiera subirse a la Quinta Vergara, iniciativa que contó con el apoyo de Don Francisco, quien al verla tan nerviosa salió a comprarle vestidos.
En 1987, una joven Marta Sánchez viví su minuto de gloria junto al grupo Olé Olé, razón más que suficiente para que fuera una de las invitadas a la Quinta Vergara y se transformará en la figura de ese año gracias a su recordado baile de la colita, en que incluso se levantó la falda y quedó sólo con la malla que llevaba debajo.
Dos años después, en 1988, José Luis Rodríguez, El Puma, hizo su contribución al libro de chascarros de Viña cuando se quedó “anclado” al escenario hasta que consiguió que la alcaldesa Eugenia Garrido le diera la Gaviota, tal como pedía el público, llegando incluso a proclamar que "A veces hay que escuchar la voz del pueblo".
"Un saludo para los actores chilenos amenazados. Los artistas del mundo estamos con ustedes". Esta frase del grup Mr. Mister fue una de las más polémicas que se ha escuchado en la historia del Certamen, por el año en que fue pronunciada: 1988, y por la indignación que causó en el Gobierno de Pinochet, que le exigió disculpas.
Faith No More dejó grabado su nombre en el anecdotario festivalero con su presentación de 1991, en la que incluso se dieron el gusto de burlarse de Antonio Vodanovic y darle agarrones.
Sergio Dalma también tiene historias que contarles a sus nietos sobre el festival, como la de 1993 en que midió mal el largo del escenario y su entusiasmo provocó que terminara cayéndose fuera de la tarima.
Por ejemplo, los fans de Cecilia Bolocco aún recuerdan el comentado baile de la diva el año 2000, cuando levanto indiscretamente su pierna derecha y reveló a los fotógrafos presentes en el show parte importante de su anatomía.
El bautizado “Bolocazo” no fue el único incidente que condimentó las noches festivaleras del primer año del siglo, Enrique Iglesias también hizo su aporte al lanzarle al público la Gaviota que le habían regalado minutos antes.
Por último, en la edición del año 2005, Myriam Hernández comprobó la dureza del escenario de Viña del Mar, cuando se tropezó y cayó mientras actuaba Cae Tacuba.