Rodrigo Sandoval,
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Mi caso personal posiblemente represente el de la mayoría de los pescadores. Comencé pescando en mi pre-adolescencia, y siendo prácticamente el único aficionado a los peces de mi familia, tuve que hacer mi carrera como pescador por mi propia cuenta. En mis comienzos, las jornadas de pesca – mayoritariamente en ríos de pre-cordillera de la zona central de Chile – implicaban vadear en zapatillas y pantalones cortos. “Hagámonos hombres” decía uno de mis amigos.
Sin duda, era un desafío a la voluntad el meter las piernas sin protección en ríos que corren con deshielos cordilleranos. Más aún cuando los viajes se extendieron al Sur de Chile y el desafío aumentó a recorrer algunos de esos ríos y lagos con aguas frías.
Pero al tiempo, esto cambió cuando pude comprarme mi primer traje de pesca, también llamados “waders”. En esencia, me di cuenta inmediata de la necesidad crítica de contar con una prenda impermeable que permitiera movilidad por la zona de pesca, por ejemplo cruzando el río de una orilla a otra para acomodarme al lanzamiento y las condiciones de pesca.
Jerarquía de Waders
Los tipos de vadeadores se pueden organizar en tres simples categorías descritas por el material de confección de éstos: de PVC, de Neoprén, y de tela respirable. A la vez, estas tres categorías implican una evolución en comodidad, funcionalidades y precio, en ese mismo orden.
Por mi parte, también seguí la misma secuencia lógica. Comencé por unos simples y económicos waders de PVC, que incorporan una bota de hule como parte del traje completo. Su valor rara vez supera los $40.000 (pesos chilenos), aunque en aquellos años (los ’80) implicaron cerca de $14.000 de mis ahorros como estudiante. Fueron la solución ideal, con la cual tuve al menos 5 temporadas y recorrí desde el Centro de Chile hasta la Carretera Austral.
Estando en mis últimos años de universidad logré mi primer trabajo como guía, operando para una tienda de Santiago, llevando a clientes por el día en la zona de Puerto Varas. Esto me permitió y también requirió adquirir mi segundo vadeador, en este caso graduándome a unos de Neoprén, que implicaron botas de pesca separadas del traje, por lo que la inversión fue seria, pero que implicaron una mejora sustancial en la comodidad y movilidad.
Si bien existen modelos de PVC y de neoprén con botas incorporadas, la comodidad de elegir el traje y zapatos, por separado y a la medida, logra que el conjunto funcione en armonía. Esto es fundamental cuando consideramos pasar una jornada de más de doce horas, en un ambiente húmedo y frío, terrenos difíciles, en plena actividad y esperando con todas ansias que los parámetros de los que depende la pesca logren mágicamente alinearse.
Finalmente, ya egresado de la universidad y con un empleo como ingeniero, aproveché un viaje a los EE.UU. para comprar mi primer vadeador de tela respirable. Un vadeador de Gore-Tex (una de las telas respirables más reconocidas del mercado), modelo de guía. Estos vadeadores – aunque no lo crean –me han acompañado por mucho más de una década. Si bien han requerido reparaciones menores en varias oportunidades, siguen siendo mis vadeadores de más uso histórico.
Entonces, finalmente, mis pocas y precisas sugerencias para que Uds. puedan seleccionar sus propios vadeadores: