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Yvon Chouinard: Un hombre a todo Outdoor

Es uno de los grandes personajes que nos ha entregado la actividad outdoor. Vivió la aventura él mismo primero antes de emprender con compañías relacionadas con el rubro.

Rodrigo Hirigoyen, Guía de Outdoor
Lunes 26 julio de 2010 14:00
Yvon Chouinard
Chouinard comenzó sus aventuras outdoors en 1953, a los catorce años.
Foto: El Mercurio

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Cómo comentábamos en la entrada sobre la actividad outdoor, en este tema hay muchas posibilidades y un amplio abanico de opciones. Por lo mismo, al momento de pensar en alguna persona que sea el gran personaje del outdoor puede ser complicado.

Sin embargo, hay algunos que destacan, y uno de ellos es, sin dudas, Yvon Chouinard. En primera instancia este nombre no dice mucho. Es más, cuesta pronunciarlo.

Pero si nos enteramos de que fue una de las máximas figuras en la escalada en roca, inventó prácticos artefactos para escalar y es hoy en día el hombre de negocios más exitoso en el mundo outdoor gracias a su empresa Patagonia, quizás cambiemos de opinión.

Primeros pasos

Chouinard, californiano de ascendencia franco canadiense, comenzó sus aventuras outdoors en 1953, a los catorce años. En esa época era miembro de un club de halconería, donde vivió sus primeras experiencias en contacto con el aire libre entrenando halcones para la caza. Es en esta actividad cuando conoce el rápel en roca, lo que luego derivó a que se sumergiera en el mundo de la escalada.

Aquí parte sus primeros pasos comerciales en el mundo outdoor, ya que el hombre comenzó a realizar sus primeras herramientas de escalada, utilizando sus conocimientos en forjado de fierro. Estas eran fijaciones de acero para escalar.

Mientras desarrollaba estos implementos, Chouinard exploraba las famosas paredes de Yosemite en el invierno, mientras que en el verano se aventuraba en las montañas de Canadá y en los Alpes.

En estos ascensos, el californiano comenzó a implementar las técnicas de escalada en roca al ascenso de grandes montañas, aporte que es reconocido como un importante factor para la modernización del montañismo.

El actual empresario incluso llegó con sus expediciones hasta la Patagonia chilena, en donde exploró el monte Fitz Roy en 1968.

Durante sus primeros ascensos, la veta comercial ya aparecía, ya que se mantenía vendiendo los implementos que él mismo hacía en su máquina de forjadodesde la maleta de su auto. La fabricación de estas herramientas lo llevó a formar Chouinard Equipment, su primera empresa.

Luego, a fines de los sesenta, junto a Tom Frost, desarrolló nuevos equipos para escalar en hielo, reinventando algunas herramientas claves –crampones y piolets- para lograr escaladas más empinadas.

Su empresa tenía éxito. En 1970 eran los principales proveedores de herramientas de montañismo en Estados Unidos.

Madurando

Ya con el negocio de las fijaciones de acero sobre ruedas, Chouinard y su socio se dieron cuenta que estos implementos estaban causando daño a las grietas de Yosemite, ya que debían ser instaladas y removidos a través de repetidos martilleos sobre la roca. Ante esta realidad, desarrollaron una nueva herramienta para escalar: fijaciones de aluminio, las cuales fueron bautizadas como Hexentrics. Estos podían ser colocados y sacados sin la necesidad de erosionar la roca.

Este cambio significó una aventura, ya que implicaba dejar de realizar y promocionar sus fijaciones de acero, su principal negocio, para dedicarse a los nuevos hexentrics. La movida funcionó, ya que los antiguos, y erosionantes pitones, dejaron de venderse. Esta es considerada la primera decisión “verde“ de Chouinard, y la que dio inicio a una nueva tendencia de “escalada limpia”, la cual buscaba alterar en la menor medida posible el medioambiente.

Pese a que la compañía Chouinard Equipment quebró a fines de los ochenta, los hexentrics aún se fabrican y son una herramienta de primera necesidad en la escalada actual.

Su gran negocio

El desarrollo de equipos técnicos para escalar fue el comienzo empresarial de Chouinard, pero no fue su mayor éxito. Durante un viaje a Escocia en 1970, el empresario conoció unas poleras de rugby, las cuales, pensó, podrían ser una gran vestimenta para el montañismo. Con esta idea en mente, llevó algunas de estas camisetas a Estados Unidos, y las comenzó a vender entre sus amigos.

La idea prendió fuerte, Chouinard tuvo que mandar a pedir más de estas camisetas, las cuales poseían gruesos géneros y costuras reforzadas para soportar las inclemencias del rugby, lo que las ajustaba perfectamente al rigor de la naturaleza.

Así, el emprendedor outdoor comenzó a vender más y más ropa para la vida de montaña. Ya vendiendo diferentes productos, decidió crear una nueva marca, en donde el nombre Patagonia salió vencedor. En palabras de la propia empresa, Patagonia evoca “una romántica visión de los glaciares cayendo sobre los fiordos, montañas forjadas por el viento, gauchos y cóndores“. Incluso, el logo de la marca es la silueta del monte Fitz Roy.

A lo largo de los años, Patagonia se ha instalado como un referente en el equipamiento outdoor, en parte por la mentalidad “verde“ de Chouinard. La empresa destina el 1% de sus ventas totales o el 10% de sus ganancias, según cuál sea el monto más alto, a grupos relacionados al cuidado del medioambiente.

Por ejemplo, la marca sólo utiliza algodones orgánicos, y el ambiente de trabajo en su interior es uno de los más relajados en el mundo. De hecho, en sus oficinas los trabajadores no tienen horarios establecidos y pueden vestirse de la forma que les parezca más cómoda.

Incluso, la filosofía de trabajo de la compañía, Chouinard la plasmó en un libro llamado “Dejen a mi gente surfear”, título que de por sí refleja el relajo en Patagonia.

Actualmente Chouinard se dedica cada vez más a surfear y disfruta del imperio outdoor que ha creado.

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