Francia prohíbe los velos integrales

Por Ansgar Haase, DPA
Ma. 14 de septiembre de 2010, 15:58
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PARIS.- Símbolo de la cruel opresión de las mujeres, signo del Islam fundamentalista, irreconciliable con los valores republicanos: el Estado francés declaró oficialmente la lucha al burka y a los demás velos integrales usuales en el mundo islámico.


A pesar de las advertencias acerca de posibles actos de venganza de extremistas islámicos, el presidente Nicolas Sarkozy y su gobierno harán entrar en vigor a principios del año que viene la ley que prohíbe estos velos que ocultan el rostro en público.


Este martes por la noche, la ley superó su último obstáculo en el Senado. Sólo un parlamentario votó en contra. Se vienen tiempos difíciles para las usuarias de velos integrales.


Si siguen usando el burka o el nikab, deberán pagar una jugosa multa cada vez que salen de su casa. La ley prevé una multa de 150 euros (195 dólares) por violar la prohibición de ocultar el rostro.


De forma adicional o alternativa, las mujeres pueden ser obligadas también a tomar un curso de ciudadanía. Las penas para los hombres que obligan a las mujeres a usarlos son draconianas. Serán castigados con hasta un año de prisión y una multa de 30.000 euros (40.000 euros). Si los afectados son menores de edad, el juez puede dictar incluso dos años de prisión y 60.000 euros (78.000 dólares) de multa.


"Esta ley no está para proteger a la sociedad francesa del islamismo, sino para proteger a las mujeres y sus derechos", afirman los autores del texto de la ley. Según dicen, las mujeres suelen ser las víctimas.


Para Francia, la ley tiene más que ver con un principio que con un problema real. Según cifras del Ministerio del Interior, no más de 2.000 de los 65 millones de franceses ocultan su rostro detrás de velos que sólo dejan una abertura para los ojos (nikab) o que incluso presentan un enrejado de tela a la altura de los ojos (burka).


Las mujeres afectadas suelen mostrarse combativas ante las preguntas de los periodistas. "Las leyes no me dan miedo. Sólo creo en Dios", responden. Algunas afirman ser discriminadas ya ahora.


"Me miran como si fuera un monstruo. Fui atacada e insultada", cuenta una de ellas. El presidente Sarkozy no lo duda. "La burka no es un símbolo religioso, sino un símbolo de sumisión. No es bienvenida en Francia", dijo el jefe de Estado.


La cúpula de Estado no parece preocupada por la posibilidad de que este duro accionar contra las portadoras de burka pueda convocar a jueces constitucionalistas o al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.


 Tampoco se muestra preocupada por las relaciones con el mundo islámico o con socios liberales como Estados Unidos. De hecho, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el año pasado en un discurso en El Cairo que los estados occidentales no deberían decirle a las mujeres musulmanas qué deben ponerse.