Educador italiano trae a Chile su propuesta de “niños ciudadanos”

Francesco Tonucci, creador del expandido proyecto mundial de “La ciudad de los niños”, propone que los menores tengan acceso directo al alcalde de su ciudad, que opinen en los proyectos urbanos y que se vayan solos al colegio. Punta Arenas ya se hizo parte de la red internacional de urbes que siguen las ideas del italiano.

Por Ángela Tapia F., Emol
Ju. 19 de mayo de 2011, 15:14
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SANTIAGO.- “Si los adultos no escuchan a los niños van a encontrar líos grandes”, escuchó decir Francesco Tonucci a un menor en un aula escolar. Con esto, el educador italiano, de visita hasta hoy en Chile, quiso graficar la sabiduría infantil tantas veces ignorada por quienes toman las decisiones de su entorno y, lo más grave, de su futuro.

Esta semana, Tonucci celebrará los 20 años de su proyecto estrella dedicado a los infantes, “La ciudad de los niños”, una idea que se ha llevado a cabo en ciudades de todo el mundo y que pretende cambiar la forma en que los adultos conciben la estructura de las urbes y la manera de ser en ellas. Chile forma parte de esta red internacional desde ayer, cuando el alcalde de Punta Arenas, Vladimiro Mimica, firmó el acta de incorporación.

“Estamos tratando de involucrar a los niños en la vida política de las ciudades, dándole consciencia y conocimiento de sus derechos y armas para defenderlos”, comentó el italiano en la conferencia dada por él este jueves en la Centro de Extensión de la Universidad Católica.

“En este dramático momento se ha pensado correcto, entre comillas, elegir como parámetro a un ciudadano representativo por el cual construir la ciudad, y ese ciudadano es un varón, adulto, trabajador (...) El auto es el juguete preferido de este ciudadano. (Y) una ciudad hecha para este ciudadano excluye a los demás (...) Si recorremos nuestras ciudades no encontraremos niños que se están moviendo solos, no encontraremos discapacitados en sillas de ruedas”, dijo el educador.

Es por esto que “La ciudad de los niños” se basa en tres pilares que son la creación de un Consejo de Niños, en el que menores de 5 a 11 años tienen la oportunidad de expresar sus inquietudes al alcalde. El siguiente punto se trata de la participación de niños en los proyectos urbanos que se vayan a realizar en ciudad.

“Los niños serán los autores de estos espacios, algo que es muy importante, porque cambia totalmente la relación entre niño y ciudad”, dijo Tonucci a Tendencias y Mujer. “Mientras hoy, especialmente, los adolescentes y jóvenes tienen una actitud de agresividad respecto a la ciudad, con esta propuesta ellos llegan a ser autores del lugar en el que viven. Y esto cambia mucho la relación y el respeto con el entrono”.

La tercera regla de “La ciudad...”, y quizás la más polémica, es la idea de que todos los niños se vayan solos al colegio. “La gente piensa que habrá accidentes y niños heridos”, comenta el italiano, tras recordar que ésta era una experiencia normal hasta hace 20 o 30 años.

Durante la charla, Tonucci subrayó la necesidad de hacer una ciudad cómoda para los menores, que no les impida caminar solos por las calles por temor a que les pase algo malo y para eso, los adultos y las políticas aplicadas son fundamentales. Por otro lado, Tonucci está convencido de que los problemas más graves de inseguridad e inadaptación adolescente se deben, en la mayoría de los casos, a problemas educativos infantiles y a la falta de riesgos que no se vivieron en la infancia. “Los riesgos son fundamentales para el desarrollo, para el crecimiento”, señaló con respecto a dejarlos salir solos de sus casas cuando chicos.

“Los niños necesitan la posibilidad de vivir experiencias de autonomía para vivir esta relación con el riesgo. El niño nunca es un aspirante suicida. Por lo cual, si busca el riesgo es por el placer, no por  el dolor (...) Esto ayuda a construir útiles instrumentos, reglas, normas, que ayudan a crecer y a afrontar la vida”, aseguró.

“Si pensamos en un barrio de Santiago, donde todos los niños vayan a la escuela solos, cambia totalmente la imagen del barrio; se mueven menos autos, hay más movimiento y control social de los niños respecto a nosotros y de nosotros respecto a los niños. Siempre digo que una ciudad sin niños es peor. (Los adultos) nos portamos mal, por cómo conducimos y cómo nos aprovechamos de todo por nuestros intereses”, señaló.