Cómo rehacer la vida después de la separación

Volver a nacer como el Ave Fénix es la mejor opción después de vivirse el duelo.

Francisca Vargas V.
Vi. 03 de junio de 2011, 15:56
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El Mercurio

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El aguacero recibido con la noticia de separación mueve el piso. Es como si la vida se detuviera y se despertara en el sin sentido de las cosas, pero también puede ser un gran alivio, cuando es uno el que decide poner el fin.


Sea como sea, separase es un quiebre del proyecto en común el de pareja y en el que se pensó que era para siempre. Es una pérdida, un duelo.


¿Cómo se rearma la vida?


Primero viviendo el duelo. Sintiendo la pena, la rabia y abriéndose al proceso de autoevaluación, reflexión, donde se analizarán las fallas personales y los errores dentro de la relación. La meta será la aceptación de lo ocurrido.


“El duelo aparece más corto para quien toma la decisión, porque ya tuvo tiempo suficiente para evaluar los pro y contra de separarse. Mientras que quien recibe la noticia, tiene que empezar a procesar a partir de ese momento. Eso muestra la incomunicación que tiene la pareja, porque no expresar cómo están, habla de que el silencio era parte de la relación”, comenta Ewelyn Schwager Dorn, psicóloga clínica de pareja y familia. (eschwagerdorn@gmail.com)


La potencia del quiebre será distinta para mujeres y hombres, con hijos y sin ellos. “Hay mujeres que viven relaciones de dependencia súper fuertes, por ejemplo, las que se casaron muy jóvenes y ahora tienen 45 años. Nunca han tenido otra pareja ni otra forma de vida, que ser la esposa de, la mamá de y los hijos ya están grandes.


Entonces se acaba la relación y quedan como sin pega y son las que consultan por depresión, por no encontrar sentido a la vida”, agrega.


En cambio, las que no tuvieron hijos –afirma– se atreverán más a volver a empezar ya que no habrían construido su identidad a través de la pareja, aunque no por eso serán menos dependientes en sus afectos.


En ese sentido, el problema estaría que “cuando armamos pareja está muy instalada la idea de la dependencia afectiva y muchas mujeres hipotecan sus proyectos personales de vida perdiendo totalmente su autonomía, entonces cuando se separan, quedan sin piso y con rabia por la postergación que hicieron de su propia vida”, explica Patricia Olea Castro, del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena.


Por eso la psicóloga insiste en lo importante que es vivir el duelo sin saltarse etapas.


“Llóratelo todo porque es la única manera de recuperar energías y esperanzas para el nuevo escenario que te presenta la vida. Luego estarás lista para recuperar tus redes sociales y sentirte capaz de caminar por la vida. Puedes encontrar un trabajo, rearmar tu vida afectiva, mantener a tus hijos, volver a encontrarte con tu valía personal, tus sueños, tus gozos”, aconseja.


 En otras palabras, renacer como el Ave Fénix y abrirse hacia un abanico de posibilidades sociales, laborales, afectivas y sobre todo, personales. “La conexión con tu poder personal va a fortalecer todos tus proyectos y vivirás tu vida como sujeta de derecho, a pesar de que seguimos ganando menos y que hemos sido menoscabadas históricamente”, afirma la psicóloga del MEMCH.

No seguir pegado

Una de las principales tareas tras la separación será aceptarla. Eso se acabó, fin de la relación y no seguir discutiendo con la ex pareja ni menos inmiscuir a los hijos en esas peleas. Cortar con la violencia, los roces e incomodidades que llevaron al quiebre. “Al darte cuenta de tu rabia y traspasarla, puedes lograr una separación más o menos civilizada por los hijos, por el cariño y porque vivieron tanto tiempo juntos. Aunque todo dependerá de la relación que tuvieron antes”, sostiene Ewelyn Schwager Dorn.


Volver a armar la vida no será tarea fácil, requerirá sobre todo de voluntad y conexión con uno mismo. En algunos casos el rearme se dará en forma muy independiente, desarrollando espacios individuales en el trabajo, la familia y cultivando intereses propios, y otros, serán más dependientes, es decir, necesitarán de otra pareja para poder reconstituirse.


En cuanto a la reacción de los hombres, según la experiencia clínica y la tesis de magíster que realizó la psicóloga Schwager Dorn, ellos tenderán a salir con los amigos de parranda.


“Los hombres tienden más a tomar, a consumir drogas, pastillas para dormir, despertarse. Otros se concentran en el trabajo y si no lo logran, porque la separación los invade, quedarán sobrepasados y colapsarán en su organización personal”, afirma.


Algunos de ellos empezarán a vivir otra vida rápidamente, como recuperando el tiempo perdido y viviendo vida de solteros cuando la mujer se queda con la responsabilidad cotidiana de los hijos. “Si tienen hijos, es como que se sienten mejores padres, o se esfuerzan por serlo, presentes, cercanos, hacen hartos sacrificios, como levantarse muy temprano e ir a dejarlos desde muy lejos al colegio”.


Con optimismo, una parte importante de los separados volverá a reconstruir su vida, desde un proyecto familiar de a dos, con la idea que ojala en esta oportunidad sea para siempre. “Toman la experiencia y el aprendizaje de la separación como reglas de comportamiento, para ser aplicadas no solo en una nueva relación de pareja sino también con otras personas”.


Esta enseñanza, válida para ambos sexos, estará en “aprender a poner límites, a no desbocarse por la otra persona para que sea feliz, decir que no cuando tienen que hacerlo y no quedarse callados cuando algo les molesta”, aconseja Ewelyn Schwager.