La importancia de limpiar bien la cara

Aunque dé pereza es vital para lucir un cutis saludable.

Francisca Vargas V.
Ma. 12 de julio de 2011, 08:23
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El Mercurio

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Limpiar la cara todos los días, antes de dormir y al levantarse debiera ser un hábito igual como cepillarse los dientes.


Cuidar de la piel de la cara, va más allá de usar cremas adecuadas, tomar 2 litros de agua y comer sano. Requiere tiempo y dedicación diaria.


Sin embargo, por somnolencia o falta de tiempo se deja a un lado, y luego uno se pregunta, ¿qué pasó con el brillo y frescura de la piel de mi rostro?


“Es muy importante higienizar nuestra cara diariamente, porque dependiendo del tipo de piel que tengamos, se van a ir produciendo desde un taponamiento de los poros cuando la persona tiene la piel muy grasa hasta una gran irritación cuando la piel es sensible”, explica el Dr. Rodolfo Klein G. dermatólogo de Klein y Klein y Clínica Santa María La Dehesa (www.kleinyklein.cl)


Esta acumulación de material –continúa el dermatólogo– está compuesta de grasa que producen las glándulas sebáceas, sudor de las glándulas sudoríparas, más la mugre y polución del aire junto con las sustancias que se utilizan en la cara: crema, gel o maquillaje.


Por tanto, limpiar la cara es una actividad que debiera practicarse, al menos dos veces al día y nunca más de tres, porque la limpieza excesiva reseca. Aunque lo más determinante será la utilización de productos adecuados para cada tipo de dermis.


Esto es que cuando la piel es grasa se aconseja preferir un jabón o gel desengrasante y para las que están más deshidratadas y son sensibles, habría que “usar emulsiones o aguas miscelares que son productos un poco detergentes pero no se retiran, entonces irritan menos. La idea es no sacar la poca grasitud que se tiene y limpiar manteniendo intacta esa barrera”, recomienda.

¿Qué usar?

Las limpiezas básicas son la nocturna y la matutina. Antes de descansar es imprescindible dedicar unos minutos de atención a la cara. Puede ser un momento muy especial, si se le quita la “lata” y se toma con una actitud relajada y como una oportunidad para mimarse antes de dormir.


Lo primero es lavarse las manos para no esparcir microbios sobre la cara. Luego, aplicar jabón, crema limpiadora o loción. Estas tres alternativas son válidas y aptas. La que se escoja tendrá que ser especial para el tipo de piel que se tenga para no dañarla.


En la aplicación se pueden utilizar cepillos, esponjas especiales, algodón, tissue o simplemente los dedos. Otra opción es adquirir las toallitas desmaquillantes.


Los primeros ayudarán con la circulación y las esponjas exfolian aunque si la cara está seca o es delicada, mejor no usarla todos los días. Ambos, cepillos y esponjas deberán eso sí siempre mantenerse libres de bacterias o limpios y secos.


Posteriormente se puede enjuagar con agua a temperatura ambiente, pero que no esté caliente porque rompe los capilares ni fría porque si bien cierra poros y aumenta la circulación, reseca mucho la piel. Para secar, usa una toalla limpia sin frotar porque estimula la producción de grasa, mejor dar unos pequeños golpecitos para secar y estimular. También se puede dejar que se seque sola lo que mejorará su humedad.


Para continuar con los cuatro pasos básicos de la cosmetología -higiene, tonificación, corrección y protección- le seguirá la tonificación con lociones o tónicos que devolverán a la piel lo que sacaste con la higiene y terminarán de sacar las impurezas, pero no hay que exagerar y no aplicar en el contorno de los ojos. Un dato interesante es pasar el algodón con loción en la nuca, se sorprenderá!


De ahí habrá que colocar algún tratamiento de corrección, es decir, cremas nutritivas, hidratantes, para manchas, acné, etc. Y finalmente, vendrá la protección solar y contra el medio ambiente, cuando el procedimiento se hace en la mañana.


Se aconseja aplicar las cremas con movimientos suaves sin llegar a estirar la piel, y en dirección hacia arriba siguiendo al línea natural de los músculos y circulares, usando la punta de los dedos.


Ahora para desmaquillar y limpiar los párpados (superiores e inferiores) es imprescindible usar productos especialmente elaborados para ellos, donde se pueden encontrar higienizantes, desmaquilladores, nutritivos, protectores y antiarrugas.


De todas maneras lo imprescindible será crear el hábito y darse el tiempo para lograr en poco tiempo y con dedicación, un cutis cuidado, terso y muy saludable.