Obesos serían menos capaces de resistir la tentación alimenticia

Por Julie Steenhuysen , Reuters
Mi. 21 de septiembre de 2011, 08:12
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CHICAGO. - Las personas delgadas serían capaces de reunir más defensas mentales que los obesos para resistirse a alimentos tentadores con muchas calorías, reveló un estudio efectuado en Estados Unidos.


Controles cerebrales de personas delgadas que miraron fotos de alimentos con gran contenido calórico mostraron una mayor actividad en una región del cerebro usada para controlar el impulso, mientras que los obesos mostraron poca actividad en esa zona cerebral, señalaron los investigadores.


"Creo que esencialmente habría razones biológicas de por qué las personas no pueden controlar su deseo por la comida", dijo Robert Sherwin, de la Escuela de Medicina de la Yale University, en Connecticut, quien trabajó en el estudio publicado en Journal of Clinical Investigation.


El estudio es parte de un intento por comprender los procesos biológicos subyacentes que contribuyen a la obesidad, una condición que afecta a más de un tercio de los adultos y a casi el 17 por ciento de los niños de Estados Unidos y que se está convirtiendo en una epidemia mundial.


Expertos de Yale y de la University of Southern California usaron imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para examinar qué zonas del cerebro se activan cuando una persona ve imágenes de alimentos altos en calorías, comidas saludables como frutas y vegetales, y otras cosas que no son alimentos.


El estudio incluyó a 14 voluntarios saludables -nueve delgados y cinco obesos- que se sometieron a controles cerebrales dos horas después de comer.


Los investigadores manipularon los niveles de azúcar en sangre, evaluando a los sujetos cuando tenían cantidades normales y bajas de glucosa.


El equipo halló que cuando los niveles de azúcar en sangre eran bajos, regiones del cerebro llamadas ínsula y núcleo estriado -vinculadas con las recompensas- estaban activas, señalando un deseo de comer. La corteza prefrontal, que normalmente desalienta los deseos de comer, era menos capaz de poner freno a las señales generadas desde el estriado para alimentarse.


Eso se dio especialmente en los participantes obeso a los que se les mostraron fotos de alimentos elevados en calorías. Pero cuando los niveles de azúcar en sangre eran normales, los sujetos delgados mostraron una mayor actividad en la corteza prefrontal y eso redujo la actividad en las regiones cerebrales vinculadas con las recompensas.


"Se trata de un controlador, una función superior que controla los centros de recompensa. Ese controlador es deficiente en las personas con obesidad. En ellas no se activa ese sistema", dijo Sherwin.


El experto señaló que se necesitan estudios más amplios para confirmar los resultados, pero agregó que la investigación sugiere que los obesos serían menos capaces de desactivar las zonas del cerebro que los llevan a tentarse con la comida. "Eso probablemente contribuye a su obesidad", concluyó.