A 10 años de cambios, mujeres afganas siguen sufriendo privaciones

Por Mustafa Kazemi y Subel Bhandari, DPA
Lu. 17 de octubre de 2011, 08:55
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KABUL. - "Los hombres comenzaron a darme una paliza en público", relata Nafisa con voz temblorosa al recordar el día de 1999 en la que fue frenada por la policía en la Afganistán gobernada por los talibanes.


"Mis manos temblaron. Dejé caer la leche que llevaba y se derramó por todo el camino. Pensé que iba a morir. Lo único en lo que podía pensar era en mi hija esperando esa leche".


La enfermera, ahora de 38 años, se desmayó por los azotes y despertó horas más tarde en la casa de su vecino en la sureña provincia de Nimroz. Su delito fue haberse aventurado a salir a comprar leche para su hija sin un familiar masculino que la acompañe.


La vida para las mujeres bajo el régimen talibán entre 1996 y 2001 era particularmente brutal: no se les permitía asistir al colegio, eran forzadas a usar el burka y tenían prohibido trabajar o salir a la calle sin la compañía de un padre, marido o hermano.


Diez años después, las cosas cambiaron. Unas 3,2 millones de niñas están inscriptas en la escuela y las mujeres ocupan puestos en la administración pública, con una representación del 28 por ciento en la cámara baja del Parlamento, un nueve por ciento más que el promedio mundial.


La hija de Nafisa, Nayeela, de 12 años, juega con la consola Xbox y mira el canal de música MTV en un país donde la televisión supo estar prohibida.


"Las mujeres afganas vivieron cambios muy importantes en su vida cotidiana" desde la invasión liderada por Estados Unidos que derrocó al gobierno talibán en 2001, asegura Shakila Nazari, asesora en el Ministerio de Asuntos de la Mujer.


"Comenzamos con absolutamente nada y ahora tenemos casi, casi todo para las mujeres", manifestó a dpa. Pero las dificultades continúan a pesar de diez años de cambio, y ante la retirada de las tropas de combate extranjeras, la preocupación por el futuro de las mujeres persiste, dicen las activistas.


"Hay un lado oscuro para casi todas las buenas noticias para las mujeres afganas", dice Noor Jahan Akbar, que organizó una marcha en Kabul el mes pasado para protestar por la violencia doméstica. Ella asegura que el gobierno "no ha hecho lo suficiente por las mujeres".


"Ha aprobado muchas leyes misóginas y en cambio ha perdonado a violadores y violadores de los derechos de las mujeres". Sólo el 12 por ciento de las mujeres del país están alfabetizadas, en comparación con el 40 por ciento de los hombres.


Tradiciones como el matrimonio forzado de mujeres y niñas, así como los llamados asesinatos de honor aún están vigentes, según un informe de la ONU publicado en diciembre.


Otro reporte de la ONU indica que casi un tercio de las mujeres afganas fue expuesta a la violencia física y psicológica, mientras que aproximadamente un 25 por ciento fue víctima de violencia sexual.


"La violencia doméstica sigue siendo un gran problema para todas las mujeres a pesar de varias leyes y resoluciones gubernamentales", indica Afifa Azim, fundadora de la Red de Mujeres Afganas.


Un proyecto de ley que autorizaba a los hombres chiitas musulmanes a ocultar dinero y alimento a las mujeres que se negaban a acceder a sus deseos sexuales provocó un escándalo un año atrás.


Legisladoras que hablaron en condición de anonimato con dpa se quejaron de que están siendo ignoradas en el Parlamento. "’Cállense. Ustedes tienen medio cerebro’, dijo una vez un parlamentario a una colega", relató una de las legisladoras.


 "Sin duda tememos qué es lo que pasará después de 2014, cuando las fuerzas extranjeras se vayan de Afganistán", asegura Naheed Farid, una parlamentaria de la provincia de Herat, en el oeste del país. Hamid Safwat, activista por los derechos de la mujer y profesora de periodismo en la Universidad Balkh, dice que la sociedad afgana está experimentando un choque entre las ideas modernas y los valores tradicionales.


"La cultura y la tradición predominan en la sociedad afgana". "En la sociedad afgana están siendo promovidas las ideas modernas, pero hay hombres influyentes que creen que las mujeres no son iguales", dice Safwat.


Muchas mujeres afganas observan con nerviosismo el intento de los aliados de cerrar una paz que podría hacer que los talibanes recuperen el poder. "Maestras, abogadas, médicas, actrices, músicas, artistas, estudiantes, todas están preocupadas porque saben que lo que ocurría en 1996 puede volver a ocurrir si vuelven los talibanes".