Los riesgos de beber y fumar cuando se está amamantando

La nicotina se vincula al síndrome de muerte súbita en los lactantes. Las madres también tienen que tener precaución con el consumo de cafeína.

Por M. Francisca Prieto, Emol
Sa. 26 de noviembre de 2011, 09:12
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José Miguel Pérez, El Mercurio

José Miguel Pérez, El Mercurio

Valente tiene sólo tres meses de vida y se hizo conocido hace unos días luego de llegar a un centro asistencial en coma etílico. El caso ocurrió en Los Ángeles y sin duda conmocionó a muchos.

En un principio se pensó que la madre del pequeño le había dado a beber alcohol en una mamadera. Sin embargo, luego se determinó que la mujer era alcohólica y le había traspasado la sustancia a través de la leche materna. Valente fue llevado por sus hermanos a la casa de una tía, quien al ver que el niño no reaccionaba, lo llevó hasta el hospital de la ciudad. El bebé presentaba una gran cantidad de alcohol en su sangre.

Según explica Paula Alarcón, matrona encargada de la Clínica de Lactancia de Clínica Alemana, está comprobado que las sustancias como el alcohol, la nicotina y la cafeína siempre pasan desde la sangre de la madre a la leche materna y luego al bebé. Lo mismo ocurre con las drogas y los medicamentos que la mamá ingiere. De ahí la importancia de que las madres que amamantan siempre tomen resguardos para evitar perjudicar a sus hijos.

En el caso del alcohol, aunque siempre lo recomendado es abstenerse de él durante la lactancia, la Academia Americana de Pediatría ha establecido que si una madre que amamanta bebe una copa de vino o un vaso de cerveza al día, los efectos en su hijo no debieran ser mayores.

"Si la madre consume más que eso o consume bebidas de alto contenido alcohólico, ahí el efecto puede ser mayor", sostiene la matrona. Las posibles consecuencias serían tener un bebé más adormecido, débil y que a largo plazo no gane el peso adecuado que se esperaría para él.

Paula Alarcón agrega que cuando una persona toma alcohol, éste pasa a la sangre en alrededor de 15 minutos. En el caso de la leche materna, el tiempo que la sustancia se demora en llegar a ella depende de si la madre tiene su estómago vacío o con comida. Si el escenario es el primero, el alcohol se traspasa a la leche en entre 30 y 60 minutos, y si es el segundo, en entre 60 y 90 minutos.

Algo que es necesario tomar en cuenta es la cantidad basal de alcohol que tiene la madre en su sangre. En el caso de Valente, es seguro que su madre al ser alcohólica, siempre presenta un nivel alto de alcohol en su sangre y, por lo tanto, en la leche materna. De esta manera, se demora mucho en metabolizar la sustancia y se la traspasa en gran cantidad a su hijo, dando origen a las consecuencias ya conocidas.

Nicotina, cafeína y alimentos fuertes

Otra sustancia con la que deben tener cuidado las madres que amamantan es la nicotina. "No cae dentro de la categoría de las drogas que están prohibidas, pero igual no se recomienda", afirma la matrona de Clínica Alemana.

Paula Alarcón explica que la nicotina que pasa a la leche materna tiene efectos en el bebé sobre todo de tipo respiratorios. "La Academia Americana de Pediatría hace una fuerte asociación de esto con el síndrome de la muerte súbita", agrega.

En tanto, las consecuencias que tiene para un lactante el consumo de cafeína por parte de su madre dependen de cada caso. Esta sustancia tampoco está prohibida y se recomienda que durante la lactancia las mujeres no beban más de tres o cuatro tazas de café diarias. Asimismo, es aconsejable que éstas se tomen durante el día y no en la noche para no afectar el ciclo de sueño del bebé.

En el caso de que la madre consuma más cafeína de lo recomendado, la especialista sostiene que lo más probable es que su hijo esté hiperestimulado, le cueste mucho conciliar el sueño y, en general, presente los mismos síntomas que una alta ingestión de cafeína genera en los adultos.

La matrona añade que durante la lactancia las madres también deben tener precaución con el chocolate. Aunque no provoca los mismos efectos que varias tazas de café o una bebida energética, también es estimulante y hace que los bebés estén más alertas, sobre todo si la mamá lo consume en las noches.

En relación a las comidas, Paula Alarcón explica que existen determinados alimentos que, aunque no les hacen mal a los bebés, sí pueden cambiar el sabor de la leche materna, provocando que los niños rechacen el pecho. En general se trata de los alimentos fuertes como los espárragos, el ajo, la cebolla y las coles.

Sin embargo, el consejo es no dejar de comer estos productos e ir probando y ver si cuando la madre los consume provoca algún efecto en su hijo. "Antes la alimentación se restringía un montón (...) La tendencia de ahora de muchos pediatras es justamente recomendar que en la medida que se pueda (tomando en cuenta la tolerancia de los bebés), las mamás puedan tener una dieta bien amplia para que los niños también se vayan acostumbrando a los distintos sabores y no haya problemas después al momento de introducirles otros alimentos cuando ya empiezan a comer", señala la matrona.

Eso sí, la especialista llama a las madres que amamantan a tomar resguardos con el consumo de alimentos crudos, de la misma manera como lo hicieron durante el embarazo. Según Paula Alarcón, a pesar de que no está claro qué efectos puede tener en los lactantes un producto en mal estado o que presente parásitos que se traspase a través de la leche materna, es mejor prevenir.