Primavera árabe subraya debate sobre derechos de mujeres

Por Marie-Louise Gumuchian; Reuters
Lu. 02 de enero de 2012, 10:54
Más Ménos


TRIPOLI.- En una fiesta antes de un casamiento en el centro de Trípoli, un grupo de mujeres libias cantan canciones tradicionales al ritmo de un tambor y se preparan para pintar las manos y los pies de la novia.


Aplaudiendo al son de la música mientras esperaba que apareciera la novia, Sarah Burruin, de 23 años, dijo que tenía un solo deseo para las mujeres en la nueva Libia. "Quiero que las mujeres sean iguales", afirmó esta estudiante de ingeniería. "Todo lo que hagan los hombres, quiero que las mujeres también puedan hacerlo. Este es nuestro tiempo", agregó.


Luego de las revoluciones en Libia, Egipto y Túnez, las mujeres están explorando qué significa la primavera árabe para ellas. Desde que los veteranos líderes fueron derrocados en los tres estados del norte de Africa, muchos -incluyendo Occidente- temen que el vacío de poder deje la puerta abierta para que grupos islamistas tomen el poder e introduzcan cambios que vulneren los derechos de las mujeres.


En Túnez, los islamistas ya llegaron al poder, mientras que en Egipto están liderando un proceso electoral en etapas y han prometido gobernar con leyes islámicas.


En Libia, el jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafa Abdel Jalil, alarmó a varios cuando anunció que mantendrá la ley islámica y flexibilizará las reglas de la poligamia en un discurso para conmemorar la "liberación" del régimen de 42 años de Muammar Gaddafi.


Sin embargo, desde entonces minimizó cualquier sugerencia de que impondrá un Gobierno islamista radical. "Creo que las leyes islámicas finalmente afectarán los derechos de las mujeres. Ya han declarado (en Libia) que se flexibilizarán las reglas de la poligamia y quién sabe a dónde va a llegar eso", dijo Laleh Khalili, profesora de política de Oriente Medio en la Universidad de Londres.

Tensiones en Túnez

En Túnez, donde nació la primavera árabe cuando el presidente Zine al-Abidine Ben Ali fue forzado a renunciar, las mujeres "seculares" se han movilizado para defender su estilo de vida occidental desde que el partido islamista Ennahda accedió al poder en las primeras elecciones libres del país.


Las mujeres están presionando a los partidos políticos para proteger una ley pionera de 1956 que garantiza la igualdad con los hombres y contrarrestar la creciente presión de los musulmanes radicales, que buscan revertir su progreso.


"Nunca estuve tan preocupada por la libertad de las mujeres como ahora", dijo Saida Garrach, abogada y activista de la Asociación de Mujeres Democráticas de Túnez.


"La amenaza está en todos lados, en lo que las mujeres usan, en cómo piensan. Si no estás con ellos (los islamistas), te van a insultar, a agredir. A mí me han insultado en la calle por cosas que dije en televisión", aseguró.


Aunque Ennahda ha prometido no imponer reglas musulmanas estrictas a la sociedad y respetar los derechos de las mujeres, muchas secularistas dicen que no creen en su palabra.


"Ennahda no puede hacer ninguna amenaza ahora porque todos se le pondrán en contra", dijo Houda Ben Zid, que tiene 30 años y trabaja en seguros. "Pero podrían hacer algo después. Nuestra forma de vida podría quedar amenazada", agregó la mujer, que usa el tradicional hijab, el velo que cubre la cabeza.


Un pequeño contingente de salafistas -islamistas de línea dura que no están asociados con Ennahda- han buscado implementar su purista interpretación del Islam y revertir leyes seculares.


Algunos han demandado clases segregadas y el derecho de las mujeres a usar el velo que cubre toda la cara en la universidad, desatando choques con estudiantes seculares.


En Egipto, los Hermanos Musulmanes y el partido salafista ultra-conservador han ganado la mayoría de las bancas en las primeras dos rondas de una elección parlamentaria, la primera votación libre en la nación más poblada del mundo árabe desde el derrocamiento de Hosni Mubarak en febrero.


Ambos partidos promueven una sociedad más islámica pero aseguran que a pesar de que quieren más moralidad en la vida pública no van a imponer códigos morales islámicos y velos a las mujeres.


Los activistas dicen que las mujeres en Egipto enfrentan uno de los peores tratos en el mundo: violencia doméstica, abusos y discriminación en el trabajo y en la ley. Los matrimonios forzados de niñas pequeñas siguen siendo comunes fuera de las grandes ciudades.

Un rol, sí, ¿pero de qué tipo?

Aunque no hay duda de que los islamistas tendrán un rol importante en los tres estados sacudidos por la Primavera Arabe, la evolución de su función será determinada por la situación social y cultural de cada país.


Los analistas ven a la sociedad libia como más conservadora que la egipcia y la tunecina. "Apoyo los valores islámicos. Entiendo que el Corán dice que uno puede casarse con cuatro mujeres, no hay problema con eso. No me gustó cuándo lo dijo, el Día de la Liberación; hay temas más importantes que la poligamia", sostuvo Alaa Murabit, pasante de medicina y cofundadora de la organización Voz de las Mujeres Libias.


"Lo que me enojó fue que ninguna mujer hablara el Día de la Liberación. Hacer hablar a una en aquel escenario internacional ese día hubiera transmitido un mensaje muy diferente", enfatizó.


El mes pasado, Murabit organizó la primera conferencia internacional de mujeres en la Libia de posguerra, a la que asistió el nuevo liderazgo del país, incluyendo Abdel Jalil.


Cuando subió a hablar en esa oportunidad, se esmeró en enumerar las muchas maneras en que las mujeres habían apoyado y liderado la revolución libia y les prometió que tendrían un rol importante en la reconstrucción del país.


Pero en el nuevo Gobierno hay pocas mujeres, incluyendo las ministras de Salud y Asuntos Sociales. Mientras el país se recupera de ocho meses de guerra, las mujeres libias están ofreciendo su visión para un nuevo comienzo.


Desde la caída de Gaddafi han nacido numerosas organizaciones femeninas, que generaron puntos de encuentro y organizaron clases y talleres sobre temas sociales, políticos y económicos.


"Por ahora queremos que un número suficiente de mujeres vaya a las elecciones, eso ya es un enorme desafío", dijo Amira Alshokri, cofundadora de la ONG Phoenix, basada en Trípoli. Contó que hace poco enviaron miles de invitaciones para una charla gratuita llamada "Conoce tus derechos", pero sólo asistieron 50 mujeres.


"En este momento sensible una pensaría que este tema haría venir a muchas mujeres (... Las mujeres) se vuelven demasiado haraganas para actuar porque saben que su voz no será escuchada ni hará una diferencia.


En eso estamos trabajando ahora, queremos generar conciencia", señaló. Según Ines Miloud, ya hay un cambio aparente. Esta estudiante de 21 años dice que en su pequeña ciudad de Yifran, en las montañas del oeste de Libia, ya hay más mujeres dando vueltas, a diferencia de antes de la revolución, cuando la mayoría tendía a apegarse a los roles más tradicionales en el hogar.


Miloud es cofundadora de una asociación para promover los derechos de las mujeres en las montañas del oeste. "Tenemos un montón de mujeres talentosas (...) Aún siguen asustadas de la era Gaddafi. Estamos intentando demostrarles que son libres", declaró.