¿El eneagrama, la fe y la espiritualidad son incompatibles?

Un método de autoconocimiento, comprensión y aceptación de uno mismo y los demás que muchos creyentes utilizan para crecer.

Por Francisca Vargas V.
Do. 15 de enero de 2012, 07:00
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Una luz, un camino, un método. Esas tres palabras son las que definen al Eneagrama, una disciplina milenaria que proviene del sufismo.


Fue traída a occidente a principios del siglo XX por el psicólogo y reconocido investigador, Guillermo Gurdijieff que vio en ella, la clave para entender las leyes del universo y el ser humano, pero fue el boliviano Oscar Ichazo, en los ’50, el primero en relacionarlo con las fijaciones de la personalidad, y a principios de los ’70, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo, luego de asistir a una charla de Ichazo, fue el que desarrolló el modelo actual y desde esa fecha, comenzó su extensión y enseñanza por diversos países y grupos como los Jesuitas.


El Eneagrama es un sistema tipológico que contempla nueve personalidades básicas, con características bien definidas y reconocibles, pero también indica que cada ser humano es único e irrepetible.


“Sirve para mejorar las relaciones interpersonales en el ámbito familiar, social y laboral, pero sobre todo para entenderse uno mismo, ya que tenemos conductas aprendidas e inconscientes, que a través de la vida nos inmovilizan y terminamos asumiendo con resignación”, explica la experta María Elena Villaseca, en su libro “Conociendo el Eneagrama, una sabiduría al alcance de todos” (RIL Editores).


 Destaca que los rasgos de la personalidad son producto de la herencia genética, más las influencias del medio ambiente o el entorno en que se vive y en especial, influye la relación con los padres.


“Si logramos entender qué motiva al otro a actuar, seremos capaces de ponernos en su lugar, y aceptarlo, relacionándonos con él o ella en una sintonía hasta entonces desconocida”, aclara. Pero también este método, será un vehículo para desarrollar la espiritualidad y comenzar un camino de crecimiento en la fe y el origen.

Desde la fe en Dios

Para crecer en personalidad y conciencia, el Centro de Espiritualidad Ignaciana-CEI (www.ignaciano.cl) realiza talleres de eneagrama impartidos por el P. Juan Pablo Cárcamo SJ, P. Juan Carlos Bussenius SJ. y el psicólogo clínico, José Miguel Valenzuela desde hace varios años.


Invitan a conocer las luces y sombras de cada persona para comprender el secreto de la vida, mejorar proyectos y la relación con Dios.


“Cada uno tiene potencialidades de expansión y de desintegración (aspectos negativos), por eso es que al Eneagrama lo vemos como una luz, que nos ayuda a conocernos, reconocernos y entender por qué actuamos de tal o cuál manera y nuestra relación con los demás”, confirma el jesuita, Juan Carlos Bussenius con más de 20 años de experiencia en el área.


Para la congregación Jesuitas (www.jesuitas.cl), esta disciplina que acuñaron en los ’70, les permite entregar herramientas para desarrollar la espiritualidad y la capacidad de sentir que existe algo superior, más que lo meramente material o concreto y que ellos, llaman Dios.


“Para poder acceder a ese Dios tengo que aprender a conocerme, porque muchas veces creo que estoy con Dios, pero solo es una proyección mía o de lo que me han dicho y esta disciplina me ayuda a conocer cómo él está en mi”.


Juan Carlos Bussenius, agrega que al Eneagrama lo llaman el rostro de Dios, donde cada uno es particular y lo conforma en la totalidad. Es también un guía de transformación en cuanto a la relación de las creencias y la forma de acercarse a la religiosidad.


“Si una persona es autoritaria, jerárquica, va a creer que Dios es así y no lo es, entonces me puede ayudar a purificar mi imagen de Dios y entender que necesito cultivar una imagen más sensible, gratuita que acepta mis contradicciones y mis faltas”, dice.


En la misma línea si la persona es analítica y cerebral. “Su dios será aristotélico y no se encontrará con Jesús que era un hombre sensible con una corazón grande”.


Por tanto, ellos la utilizan porque permite salir del conocimiento ingenuo, de que una persona es solo santa sin reconocer su lado oscuro. “Es decir, ayuda a construir una espiritualidad real, iluminando sus potencialidades, oscuridades y desde ahí voy a ser lo que soy, un ser único”.


Para conocer el eneatipo on line, en www.personarte.com se puede acceder a un test que entrega la información sobre cuál es el tipo de personalidad que se tiene.


También en el libro de María Elena Villaseca entrega un test y detalles para conocer los centros de energía que utiliza cada tipo, describe los rasgos de personalidad, cómo crecer en ellos y habla de los orígenes infantiles de cada tipo y cómo relacionarse de mejor manera entre uno y otros.


Sin duda, el Eneagrama es un compendio de sabiduría milenaria que abre las puertas para el autoconocimiento y el crecimiento en todas las áreas de la vida.