Hombres que se hacen las víctimas: una técnica para llamar la atención

No asumen responsabilidades y chantajean emocionalmente a sus parejas para obtener lo que desean.

Por Francisca Vargas V.
Do. 19 de febrero de 2012, 07:00
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Álvaro Durán, LUN

Álvaro Durán, LUN

- "Voy a salir, nos vemos más tarde".

- "Pero, ¿cómo? ¿Me vas a dejar acá? Yo pensaba que íbamos a ver una película y comer cosas ricas que traje".

- "Es que ya lo tenía planificado, pero si quieres llamo para decir que no voy a ir...".

Es común pensar que en un diálogo de pareja como el anterior, quien adopta el papel de víctima es la mujer. Sin embargo, hay casos en que ellos no dudan en victimizarse cuando les conviene.

"No es una condición femenina, sino que tanto hombres como mujeres tenemos la facultad de manipular cuando nos sentimos amenazados", asegura María Inés Zavala, psicóloga y terapeuta sexual.

La especialista asegura que en la actualidad los roles en la pareja han ido variado, de manera que los hombres han destapado su sensibilidad y la mujer su rudeza. "Ante la nueva mujer más fuerte, con independencia económica, muchas veces jefas de hogar, aparece un hombre víctima y temeroso, que busca llamar la atención sin temerle al desprestigio de su hombría", afirma.

La explicación ante tal comportamiento, sostiene la psicóloga, está en la inseguridad que les produce estar frente a mujeres que dejaron de conformarse con cualquier cosa.

"Tenemos mayores facultades, y nuestro rol ya no es el de la criadora de los hijos y dueña de casa exclusivamente. Hoy existe la mujer multifuncional, exitosa y con carácter fuerte, y ante ella hombres más sensibles, sumisos, se convierten en víctimas para llamar la atención", explica.

En consecuencia, para ganar y obtener lo que quieren dejan de escuchar argumentos contrarios, buscan instalar sus requerimientos a toda costa y chantajean emocionalmente. Por ejemplo, no les importa los intereses de la otra persona ni sus necesidades de querer compartir con otros. El peligro de ese comportamiento está en que terminará afectando a la relación.

"La inseguridad atrae miedo, celos, desconfianza y sobre todo infelicidad. Para hacerse la víctima hay que tener una necesidad de llamar la atención del otro por algún tipo de inseguridad, si ya existe esa necesidad quiere decir que algo no anda bien en esa relación", señala María Inés Zavala.

Sin embargo, quien manipula está intranquilo y desconfiado, mientras que quien cede se siente presionado y se agota emocionalmente. Por esta razón, "que exista una víctima y un victimario en una relación es un pésimo pronóstico".

No pisar el palito

Para Sandra Navarrete, psicóloga de Clínica Santa María, existen dos tipos de hombres víctimas. El primero se da por personalidad y problemas de autoestima que provocan un malestar interno acrecentado por el entorno. "Tiene poca fortaleza de la imagen masculina, le cuesta tomar decisiones y anda con actitud de víctima, y lo seguirá siendo si es que se encuentra a una mujer maternal, más fuerte y protectora", describe.

El segundo es el que aparece de improviso en una relación, sobre todo cuando nacen los hijos o hay dificultades por pérdida de empleo, depresión, etc. "Esa victimización pasa a ser una manipulación hacia la pareja y la principal manera para que le resulte y muy bien, es generando culpa en el otro", explica la psicóloga.

En ambos casos, la autocrítica será nula y el argumento literal es que la culpa la tiene el otro. La situación, además de ir quebrando la relación, generará -según la especialista- un gran sentimiento de rabia.

"La gente víctima genera mucha rabia y cuando aburre, el victimario adopta una actitud más autoritaria y se genera un espiral de ser más fuerte y más víctima a la vez", indica.

Para salir de este círculo vicioso, la especialista de Clínica Santa María llama a establecer límites. Es decir, si la pareja le dice que no salga porque la echará de menos y ella no sale, estará validando su victimización. En este caso, la respuesta correcta es hablar de los espacios de cada uno y salir igual, no darle en el gusto.

"Es como el niño con pataleta que le dan un dulce y se le quita, entonces sigue con las pataletas para conseguir lo que quiera", dice Sandra Navarrete.

Además, alerta que la mujer que hace caso y no sale, el hombre víctima generará un patrón de conducta que destruirá su autoestima, perderá identidad e irá construyendo una relación asimétrica.

Si la mujer decide enfrentar al hombre víctima, lo hará cuando se aburra de ese tipo de relación. Si sucede, la psicóloga afirma que será porque algo cambió en ella y deberá propiciar una transformación a partir de sí misma. Nada que hacer con él.

Por lo tanto, para darse cuenta del tipo de hombre que se tiene, María Inés Zavala llama a revisar la autoestima y el amor propio. "El autorespeto no lo puede velar nadie más que nosotros mismos y los conflictos deben ser vistos como una manera de comunicar desde el corazón lo que no anda bien y como una oportunidad de crecimiento de la pareja. De otra forma, no será nada más que una acumulación de rencor que en algún momento explotará", asegura la especialista.

Es que para estar en pareja hay que amar y practicar la comprensión, la confianza, la compasión y jamás olvidar el respeto por uno mismo y por el otro.




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