Cristóbal Romero: Un nerd con arrastre

El más callado del grupo de jóvenes que protagonizó “Perla”, terminó siendo el que tuvo más conquistas en el docureality y casi el único que finalizó la serie pololeando. Dice que es un hombre que consigue lo que se propone, y gracias a eso, hoy es el nuevo conductor de “Cubox” y uno de los participantes de “Mi nombre es VIP”. Aquí, enseña no solo su táctica para enamorar, sino que también para triunfar.

Por Ángela Tapia F., Emol
Mi. 14 de marzo de 2012, 08:00
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Maximiliano Lagos, El Mercurio.

Maximiliano Lagos, El Mercurio.

Se fue tranquilito por las piedras, y nunca le importó que lo encontraran perno. Cuando comenzó a transmitirse “Perla”, Cristóbal Romero (19) se mostraba como el más introvertido de todos los jóvenes que participaban en el programa. Jamás se jactó de tener suerte con las mujeres, y apenas salía de noche, a menos que fuera casi obligado por sus amigos, a alguna discoteque. Y de hacerlo, no entraba sin tapones en sus oídos, por el volumen de la música.

Sin embargo, en el último capítulo del exitoso docureality de Canal 13, Julio César Rodríguez presentó a Cristóbal como “la venganza de los nerds”, haciendo alusión a los numerosos amoríos que él tuvo durante los meses de grabación, que, aunque no progresaron, sí le valieron de experiencia para presentarse, finalmente, como uno de los únicos del programa que terminó con polola oficial.

Los calladitos son los peores, dicen. Y Cristóbal demostró que no es necesario vanagloriarse de ser cool para alcanzar las metas y el amor. Hoy, no solo se prepara para una segunda temporada del programa que lanzó al estrellato a numerosos gitanos en el país, sino que aprovecha sus facultades musicales -produjo el pegajoso hit de Cangri y Dash “Gangsta la calle”- para imitar a Luis Fonsi en “Mi nombre es VIP”.

Atrás quedaron los tiempos en que se veía a un tímido joven preparando un cortometraje, con la intención de presentarlo en un canal de televisión, y que los productores le dijeran si tenía o no dedos para el piano. Hombre determinado, hizo el casting para buscar a quien remplazaría a Valeria Ortega (la reina de Viña 2012) en la conducción de “Cubox” y terminó quedándose con el espacio.

“Ahora mi trabajo es de veinticuatro horas cuidando mi imagen. Aparte de elegirme porque tengo cara de niño, sirvió que no tuviera malas costumbres, de tomar ni fumar algún tipo de sustancia. Soy muy sano, siempre estoy muy sobrio y consciente de lo que hago. Es muy difícil que me pillen en un tete de farándula”, comenta Romero, sentado al lado de Tati, la espigada estudiante de arquitectura con la que pololea desde hace tres semanas.

A eso, agrega que está feliz de que ella apenas vea tele y no haya tenido idea de quién era cuando lo conoció. Porque, como cuenta, apenas salió el primer capítulo del programa, debió lidiar con cientos de niñas que se acercaron no solo a pedirle una foto, sino que a preguntarle directamente cuánto ganaba en la televisión.

-¿Estabas preparado para todo lo que se venía?
“No, por eso hay tanto problema en la farándula. Porque todos somos cabros chicos que se están metiendo a un programa, un hit. Mira toda la atención que tenemos, cuando ésta es la edad de equivocarse y cometer errores. Eso es lo que creo que le pasó a Perla, que tiene veinte años no más. Yo, 19. Dash, 18. El Seba (Cangri), 19... Estamos en la edad en que andamos locos y creo que por eso también tuvo éxito el programa. No somos estereotipos, se mostró la juventud. Yo era el nerd, que ahora sale a la luz, por decirlo así. Los chicos, los pelusones. Parecíamos personajes, pero éramos nosotros mismos”.

-¿Te consideras nerd?
“Es que tengo actitudes nerd, pero no soy nerd. Juego al computador, veo series en internet, hago ñoñerías, colecciono cosas... Pero -ahora que estoy en ‘Cubox’- les digo a todos los niños que son como yo, que la vida es justa. Todos me decían que yo estaba mal enfocado porque no salía y era tranquilo. En cambio, ahora encuentran bacán lo que estoy haciendo y hasta dónde he llegado, aunque sigo siendo el mismo. La diferencia es que ahora sí salgo, porque me di cuenta que necesitaba vida social. Si estoy en un medio televisivo, no puedo ser ermitaño”.

-En el último capítulo se hablaba de ti como “la venganza de los nerds”, porque llegaste hasta a presentar a tu polola. ¿Dónde está el truco?
“No hay truco. Una cosa es aparentar algo y otra es serlo. A mí no me gusta decir que soy bacán, yo soy yo y nunca voy a mentir. Ese es un factor importante. Los hombres, si quieren conseguir mujeres, no deben mentir”.

-¿A qué mentiras te refieres?
“Que si están conociendo a una mujer y ella les pregunta qué van a hacer el sábado, le dicen que van a salir por ahí, cuando en realidad van a ir con los amigos a conocer otras mujeres. Yo prefiero decir: ‘te invito’. Obviamente, después hay mentiras más heavy, como engañar”.

-¿No crees que varias mujeres prefieren a los “chicos malos”?
“Les gusta el chico desordenado, pero la mayoría prefiere a alguien más tranquilo. Me pasaba mucho que amigas mías que tenían pololo, me decían que yo era el hombre perfecto: ‘Mi pololo siempre toma mucho, fuma o sale mucho. Y tú eres tranquilo’”.

-¿Qué recomendarías?
“No mentir, no aparentar, porque al final van a descubrir cómo eres y van a pensar que eres un chanta, que es peor todavía. Y no dejarse influenciar por los amigos. Es importante, al principio, tratar de hacerse amigo de una mujer, antes que verla como un objetivo de pareja”.

-¿Y, en el caso contrario, los hombres buenos las prefieren malas?
“Es que no es que seamos hombres buenos, somos hombres al fin y al cabo, así que preferimos mujeres en general (ríe). Es raro, porque si al hombre le gusta alguien, cuando ve que esa persona está ahí siempre, se mete con otra. Pero si esa mujer lo hace sufrir, ahí está el gil”.

-Hay un libro que dice que “los hombres las prefieren cabronas”.
“No sé si tan extremo, pero sí que sean más interesantes, misteriosas. En general, para los hombres es fome que se entreguen totalmente. En algún momento eso aburre. La gracia es que no estén siempre disponibles, que jueguen al ‘ahora sí, ahora no’. Si no, las rutinas destruyen cualquier cosa”.

-Cuando presentaste a tu polola, destacaste que ella no veía tele, así que no se había acercado por interés.
“Claro. Lo que pasa es que muchas niñas, bonitas y todo, se han acercado pero por interés. Típico que parten hablando de si soy el que sale en la tele y ahí me doy cuenta que se acercaron solo por eso. Después, hasta me han preguntado cuánto me pagan; interés total, ni siquiera lo esconden”.

-¿Por qué, a pesar de que se acercan niñas, y conquistaste a varias en el programa, dices que tu vida sentimental era un asco?
“Es que era un asco. Siempre me pasaban cosas malas; me engañaban o no era verdad que me querían. Se aburrían, porque yo también era metido en mi mundo. En general, siempre tuve malas experiencias y todo se acababa en un mes. Pero como un año tiene doce meses... (Ríe). Esta es la segunda vez que pololeo”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Dibujar algo que me va a pasar después. El mar de gente que vimos en Plaza Maipú, yo lo recuerdo y tengo el dibujo desde el 2007, donde dibujé en una hoja de block a un público enorme mirando hacia adelante. Dibujo algo y lo tengo presente, a la vista, y luego ocurre. Es la raja”.

-Es como la “ley de atracción” de “El secreto”.
“Sí, y es mi manía. Dibujo lo que quiero y me sale. Siempre estoy pensando en lo que quiero lograr”. 

-¿Cómo te gustaría dibujarte?
“En Hollywood, haciendo una producción bien bacán, con miles de millones de dólares para la película”.

-¿Y un Oscar?
“He dibujado premios. Hasta ahora no ha llegado ninguno, pero sé que van a llegar”.