Cuando ser tímido no es una maldición

Una investigación reveló cómo el cerebro de los introvertidos responde de manera distinta a los estímulos que en el del resto de las personas.

Por Javiera Gracia, Emol
Sa. 31 de marzo de 2012, 07:00
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Mariola Guerrero, LUN

Mariola Guerrero, LUN


La timidez es a menudo asociada con experiencias avergonzantes en la vida o con situaciones atemorizantes que hacen que algunas personas se vuelvan más cerradas hacia el resto del mundo. Sin embargo, también podría haber algo de biología involucrada.


Un estudio publicado en el diario Social Cognitive and Affective Neuroscience indicó que las personas que se definían como inhibidas tenían una respuesta distinta en sus cerebros cuando se enfrentaban a estímulos nuevos.


La investigación, realizada por la Universidad de Vanderbilt, involucró a 39 adultos jóvenes, entre los cuales había tanto personas introvertidas como extrovertidas.


El método de estudio consistió en realizar resonancias magnéticas a los individuos mientras se les mostraban fotos de personas desconocidas. Gracias a las imágenes obtenidas, se podía saber la respuesta del cerebro a un rostro nuevo.


Los resultados iniciales indicaron que las personas que se definían como extrovertidas o socialmente abiertas, presentaban lo que se llamó una “adecuación” en el cerebro a medida que se les mostraba una misma foto más de una vez, es decir se acostumbraban rápidamente a una cara nueva.


Por otra parte, aquellas personas que se definían como tímidas no registraron esta adecuación a medida que se repetían las fotografías, registrando la misma respuesta de incomodidad una y otra vez.


Los investigadores también indicaron que la mayor muestra de adecuación, o falta de ésta, se podía ver en dos áreas del lóbulo temporal, conocidas como hipocampo y amígdala cerebral, respectivamente.


El hipocampo es asociado con los procesos de almacenamiento de memoria, y la amígdala cerebral es responsable del procesamiento y almacenamiento de respuestas emocionales.


Los investigadores concluyeron que la gente tímida presenta poca adecuación en estas dos zonas del cerebro, lo que les impide acostumbrarse a imágenes nuevas, aún cuando éstas son repetidas en varias ocasiones.



¿Es tan mala la timidez?


Para la neuróloga Alicia Valdivieso, una persona tímida tiene que esforzarse para llevar su vida en el mundo de hoy. “Tiene que esforzase cada vez más cuando enfrenta una situación nueva, sobre todo con gente, puesto que tiene un miedo a ésta, es por eso que se ajustan mejor viviendo en el campo, porque se aíslan”, afirma.


Valdivieso confía en que la persistencia es la mejor manera de lidiar con la timidez, aunque advierte que no se va del todo. “Tú sigues siendo tímida, pero sabes cómo lidiar con la situación o con tu propia condición”, explica.


Para la neuróloga, ser tímido no es una maldición y de hecho la considera una condición bienvenida en el mundo agresivo de hoy en día. “Yo la encuentro (a la gente introvertida) la más amorosa. Al agresivo tú lo rechazas, a un tímido no, te dan ganas de acercarte”, comenta.


“Yo creo que la timidez es una virtud, no es defecto”, concluye.