La ciencia de la infidelidad masculina: Descubre por qué él te engañó

Lectoras de Tendencias & Mujer compartieron sus experiencias al descubrir que sus parejas las engañaban, contaron cómo descubrieron el romance paralelo y qué pasó cuando algunas decidieron perdonar. Por su parte, Pilar Sordo advierte el gran detonante de la infidelidad masculina: las quejas de las mujeres.

Por Ángela Tapia F., Emol
Sa. 31 de marzo de 2012, 07:00
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El Mercurio

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“(Él) se equivocó al enviar un correo romántico, con mi nombre, a la otra persona, y ésta nos respondió a los dos consultando de qué se trataba. Inicialmente, creí que era una broma, y en el correo siguiente me enteré que eran novios hace un par de años (mientras) nosotros llevamos unos cuantos más como tal. Es decir, quedó la escoba para ambos lados”, contó Magdalena.

Al igual que ella, muchas mujeres compartieron en Tendencias & Mujer su experiencia al descubrir que sus parejas les eran infieles. Y todas coinciden en varios puntos: Ellos son fáciles de desenmascarar y perdonarlos, puede ser un arma de doble filo, entre vivir con la desconfianza y, efectivamente, revivir un engaño.

Descubrirlo, según las lectoras, no es muy difícil. El celular, Facebook y el mail han sido las herramientas más comunes para desenmascarar la infidelidad: “Mi marido escondía demasiado su celular. Hasta cuando se iba a dormir lo metía entre su almohada, y ya era mucho. Un día se descuido y le vi todos los mensajes que no quería que viera”, comentó Isabel.

Por su parte, Lidy cuenta que se enteró a través del “bendito face...”.  “Estos seres (hombres) son tan básicos, que basta con ponerles un poco de atención a sus cambios y listo. Solo faltaba la prueba final (...) Ahí estaban los mensajes inexplicables (...) ‘mi princesita’, ‘sueño contigo’, ‘carita tierna’, ‘no puedo dejar de pensar en ti’, agregó.

"La infidelidad se va descubriendo de a poco en algunos casos, cuando los hombres se empiezan a alejar de sus deberes cotidianos, cuando se empiezan a arreglar de más y cuando van apareciendo las mentirillas”, comentó otra lectora, Jeannette.

“La infidelidad no es causa de nada, sino que consecuencia de algo”, reflexiona la psicóloga Pilar Sordo. Ella fue la encargada de profundizar en el tema de los engaños amorosos en el lanzamiento de la segunda temporada de “Infieles”, el programa de Discovery Home & Health, en el que se recrea gracias a los testimonios de los engañados, engañadores y a veces de los coloquialmente conocidos como “patas negras”.

Los oyentes están curiosos por saber más del tema, ante los normales cuestionamientos de por qué alguien que se supone que ama a una persona la puede engañar, y qué se puede hacer para evitar una de las desilusiones más grandes que puede haber en la vida en pareja.

En el caso de ellas, “está demostrado que cuando los hombres no son capaces de valorar los detalles, de cuidar de sus mujeres todos los días, de visualizar el proceso de conquista como algo permanente -y no ver a la mujer enamorada como un objetivo cumplido- las mujeres van a vivir un lento pero seguro proceso de desenamorarse”, lo que perfectamente puede conllevar a una infidelidad, comenta la psicóloga.

En el caso de ellas, es frecuente que justifiquen su engaño con otro hombre, como un acto “noble”, hecho por amor o desilusión ante el descuido de su pareja. En cambio a ellos, se les castiga su engaño, acusándolos de irresponsables y que solo se guían por el sexo.

Ante eso, Sordo los defiende: “Ellos también pueden hacerlo porque se sienten solos”, o frustrados ante la imagen de la mujer que alguna vez amaron -y que tal vez aún aman- transformada en un ser resentido y disconforme.

“Creemos que los hombres solo ven tetas y culos, pero el elemento seductor que más entra, es la sonrisa de una mujer, ver a una mujer contenta. Cuando en su casa la ve amargada, quejumbrosa todo el día, es el gatillador de infidelidad más gigantesco”, asegura.

No se trata de fingir alegría en todo momento. Nadie soportaría tener problemas y mentir con una sonrisa para el mundo. Se trata de cómo se enfrentan las dificultades de la vida. La postura que se toma ante las vicisitudes; ser una persona optimista, positiva, tiradora para arriba. “Ser feliz, es una decisión”, dice la psicóloga.

¿Se puede perdonar?

“Lo perdoné porque lo quiero, pero sé que en cualquier momento puede volver a ocurrir, o quizás no pase de nuevo, pero la duda está porque se quebró la confianza. Todo se derrumba (...) Es un quiebre de emociones brutal. Tienes una imagen de la persona amada perfecta y, de repente, se desmorona todo”, nos contó Loreto.

Al igual que ella, la mayoría de las mujeres que conversó con nosotros optó por dos caminos: no perdonar y olvidarse para siempre de lo ocurrido, o darle una segunda oportunidad a la relación, que en todos los casos fue acompañada de mucha desconfianza y, en otro, de nuevas infidelidades.

“Lo perdone, ya ni sé cuántas veces (...) Y a raíz de eso, me ha seguido siendo infiel”, dijo, por su parte, otra lectora, coincidiendo con la dificultad de superar un engaño amoroso.

“Cuando las mujeres nos proponemos perdonar es un proceso muy complicado, porque asociamos el perdón al olvidar, y las mujeres, por lo general, no nos olvidamos de nada”, comenta Sordo, antes de agregar otro hecho fundamental en el mundo femenino: “Perdonamos cuando somos capaces de recordar sin que nos duela”.

Se debe trabajar con el dolor, comenta la psicóloga. “Asumir responsabilidades, no culpas”, sobre la falta de comunicación y los detalles que tenían deteriorada la relación o habían afectado el cariño de la pareja. Siempre tomando en cuenta que las cosas nunca volverán a ser como antes. Tal vez, puedan ser hasta mejor.

“Hay que firmar un nuevo contrato. Fijarse nuevas pautas, en esta cosa de ser distinta con lo que viví y tú con lo que viviste; de cómo recomenzamos”, explicó Sordo, refiriéndose al descubrimiento de nuevas pautas, unas más profundas, que cuiden de la comunicación y del amor con más peso en la conciencia de cada uno.

En cuanto a la confianza rota, se debe tener cuidado con llamar a las “profecías autocumplidas”, que inciten una nueva infidelidad, producida por el hostigamiento de estar constantemente revisando celulares, correos, bolsillos, etc. “Si no perdonamos de verdad, nos volvemos insoportables”, dice la psicóloga.

“A las mujeres que realmente han perdonado una infidelidad, los hombres no les han sido infieles nunca más. A no ser que tengan una patología y sean infieles por naturaleza, que son los menos”, concluyó.