Francisco Huaiquipán: “No tengo fortuna”

El “Toqui de La Legua”, asegura que todo se lo ha ganado con su esfuerzo, sin intermediar la suerte de por medio. Es por eso que hoy ya olvidó los errores que lo alejaron de Colo Colo, y vive el presente, con la fama tras “Mundos opuestos”, la música y su gran amor, Mitzi. En esta entrevista adelanta, además, su despedida de las canchas profesionales.

Por Ángela Tapia F., Emol
Mi. 11 de abril de 2012, 08:32
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Sebastián Vergara, El Mercurio.

Sebastián Vergara, El Mercurio.

“Cosita, mamita, papito, cosita, mamita, flaquita, gordita, dale mi mamita...”, viene escuchando en su auto Francisco Huaiquipán. Esa es su primera incursión en la música, luego de haber creado como humorada la canción en el reality “Mundos opuestos”, junto a sus compañeros de encierro, y que hoy ha musicalizado y cantado en programas de TV.

El futbolista estaciona el auto, se baja y saluda a cada uno de los presentes: periodista, fotógrafo, guardia de seguridad de un parque, camioneros que pasaban justo por ahí, y dos jóvenes que, radio en mano, escuchan hip hop. Mientras, el murmullo de “¡mira, el Huaiqui!”, no deja de escucharse.

Conocido como el “Toqui de La Legua”, el Huaiqui nos citó en un parque de San Joaquín. Allí le preguntan si va a participar en un partido el fin de semana, a lo que él accede, y también allí se molesta un poco porque dice que no quiere verse “chorizo” en las fotografías de esta entrevista.

El Huaiqui tiene su carácter, y quedó demostrado en el reality “Mundos Opuestos”, donde no solo se convirtió en el capitán del equipo que solía ganar la estadía en el futuro, sino que también peleó con Tony Kamo, Romina Reyes, el ‘Chispa’ y hasta Sebastián Keitel, con quien el futbolista solo se presentó como “mi nombre es Francisco Huaiquipán y todo Chile me conoce”.

Solo cuando se le preguntaba por Mitzi Bustos, la mujer con la que se casó hace 16 años y que harto le ha aguantado, como él mismo confiesa, le cambia un poco el rostro serio y una sonrisa se asoma en sus labios. “Nos conocimos en la cancha. Me iba ver a jugar a Magallanes. Ahí nos conocimos por intermedio de un primo de ella. Yo empecé a ir a su casa, me hice amigo del papá y ahí llegué acá a La Legua, como a los 16 años y me quedé con ella”, recuerda.

Apenas se le cambia el tema, vuelve a su ánimo de costumbre. “De eso no voy a hablar”, dice, algo molesto, apenas se le pregunta por Jorge Barrera, quien -cuenta la leyenda- habría sido el que le aconsejó renunciar a Colo Colo, el equipo de sus amores, hace siete años.

“Hoy ya sé lo que tengo que hacer. Yo ya pagué el noviciado, pasé lo malo y sé cómo se maneja el medio. Lo que pasó, pasó. Si no, yo habría sido millonario. Habría tenido plata como Alexis Sánchez, como Vidal. Yo era el jugador más caro. El 2002 fui el mejor jugador de Chile... Pero las decisiones malas fueron culpa mía. No quiero echarle la culpa a la gente. Con Jorge tenemos una muy buena relación y me está preparando mi despedida”.

-¿Tu despedida?
“Sí, el 15 de mayo tengo que tomar una determinación de si sigo en el fútbol o no, para preparar mi despedida. Todo depende de si firmo los contratos con la televisión o si decido irme con (Marcelo) Marocchino a Italia, a que me vea el equipo que quiera contar conmigo. Son hartas cosas que tengo, pero quiero ir tranquilo, me estoy haciendo asesorar bien. Ya pasé un mal momento y no quiero volver a repetirlo. Ahora, Huaiquipán, cualquier paso en falso que dé, se va a complicar la vida”.

-¿Pero qué te dice tu corazón?
“De todas maneras, me dice que me quede en el fútbol. Es lo que amo, pero yo sé cómo se maneja. A mí no me van a hacer tonto. Ahora, aunque tengas el talento, ya no es suficiente como para llegar a un equipo. Así que tengo que pensarlo bien, y la mejor determinación va a ser apoyada por Mitzi y mis tres hijos (Yaritza, de 18; Gerardo, 15 y Francisco, de 14). Eso es primordial para mí, porque a ellos no más tengo que pedirles su opinión.
“La Mitzi siempre ha sido mi apoyo, en las buenas y cuando estuvimos muy mal. Estuvimos los cinco siempre juntos, y ahora que estamos bien hay que aprovechar de seguir haciendo las cosas como corresponden”.

-¿Por qué estuvieron mal?
“Es que eso no lo he comentado en ningún lado. A lo mejor, llega un momento en que lo hable, que cuente por lo que pasé. Pero lo importante es que siempre estuvimos juntos. Mis hijos aguantaron todo lo que pudieron y ahora estamos bien, tranquilos, y somos una familia feliz”.

-¿Hay que tener paciencia contigo?
“Sí (sonríe)”.

-¿Mitzi es una santa?
“Sí, porque me aguantó en su momento, así que soy un agradecido de ella. Es un gran ejemplo también para mis hijos, el día de mañana cuando tengan su pareja. Les hemos inculcado que no es bonito tener una y otra pareja, ni andar dejando los hijos por ahí. Yo lo viví en carne propia, con la separación de mis papás. Por eso, cuando decidí casarme con la Mitzi, fue para toda la vida”.

-Y te debe haber apoyado cuando te retiraste de “Mundos opuestos”, por una lesión en tu espalda. ¿Cómo sigues de eso?
“Estoy bien, recuperado. Allá me hacían kine, pero no es como estar todos los días en tratamiento, porque tenía actividades y tenía que estar de los primeros. Como era el capitán, el protagonista del cuento... Me ofrecieron volver ahora, pero no quise”.

-¿Por qué?
“Porque vi que lo que sale es pura fantasía. Ponen lo que ellos quieren, se finge mucho. Uno mismo se va creando un personaje, y el que llega de afuera, entra clarito a lo que va y sabe qué hacer. En cambio, yo no. Yo era natural, como me saliera, como soy con todas las personas. En el reality me daba lo mismo. A mí, lo que me da... es que los compañeros que están en el programa, afuera no son así. El que es igual acá afuera es el italiano. Nos vemos siempre y hablamos. Para él, soy su hermano mayor, y me llama dos o tres veces al día. Quiere hacer eventos conmigo. El Tiago es el otro que puede que sea natural”.

-El encierro inevitablemente te cambia un poco, te pone las emociones a flor de piel.
“Sí, aparte que el encierro te pone agresivo. Yo peleé con Tony y discutí con Romina, pero lo que salió con ella no era como lo que habíamos discutido. Pusieron lo más fuerte mío, pero no cuando yo le dije que no voy a pelear con una mujer, que para eso yo tenía a la Mitzi y que prefería que se entendiera con ella. Después, con Tony exploté porque tenía rabia con él. Y el otro que se salvó fue el Chispa, porque me sujetó el italiano y el Tiago, y el Chapu después lo tiró a la piscina. Pero ese se me salvó jabonado, sino, en la tele habrían aparecido ‘patá’ y combo, de todo”.

-Con este reality entraste al mundo de la tele. ¿Te quedó gustando?
“Me gustó pero me asustó. Si yo vuelvo a entrar a una competencia así, ya sé cómo es, cuáles son los tiempos. Sería diferente y creo que lo ganaría. A mí me ofrecieron entrar ahora al reality, pero no quise porque vi las actitudes de los compañeros, como el Chapu, que cuando estaba conmigo no era agresivo y después que salí, se puso así. Él no es así, es muy buena persona. Es complicado; mentalmente te afecta. Hay veces que no te dejan ni salir al presente.
“Al final, estaba chato después de dos días sin dormir. Después de la competencia hablé con los compañeros para decirles que ya no daba más y que no podía recuperarme. Ahí fue la parte donde todos lloraron, me decían que me iban a echar de menos, los camarógrafos, todos. Porque yo era el alma... Me levantaba y me acostaba tirando tallas, inventando juegos y bromas”.

-¿Quién crees que vaya a ganar?
“No sé. Puede que llegue a la final Dubó con el Joche y el Tiago, entre esos tres. Los demás van a ir cayendo. Al Chispa lo van a echar igual, porque él trata mal a las mujeres”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Cada vez que abro una botella, lo hago siete veces. No sé si raro, pero lo hago desde niño. Nunca pensé que lo iba a contar”.

-¿Te trae buena suerte?
“Puede ser. Hago siete veces de todo, y me siento bien”.

-¿Te consideras un hombre con suerte?
“No sé, es que todo lo que he ganado ha sido con mi esfuerzo. La mujer que tengo es por mi esfuerzo y si la fuera a perder, sería de tonto. No tengo fortuna. A Dios le tengo que agradecerle no más. Él me ha ayudado y me ha hecho cambiar. Ha estado con la Mitzi y le ha dado fuerza para aguantar mis cosas, cuando ella me salía a buscar después de dos o tres días que estaba afuera. Era heavy”.

-Bueno para la fiesta.
“Sí, pero ya pasé lo que pasé. Era cabro, fui papá joven. La Mitzi es mayor que yo por cuatro años. Por eso te digo que ella es una mujer hermosa”.