La dieta de los esquimales, un paso más que saludable

La propuesta nutricional se basa en el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, de origen marino.

Por Emol
Ma. 01 de mayo de 2012, 07:00
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No porque haya llegado el frío habrá que comer como los pueblos indígenas del Ártico y de Siberia. Ni tampoco porque se esté incentivando comer carne cruda. Sino más bien, es una forma de incentivar el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 de origen marino, los cuales se ha demostrado, científicamente, ejercen un efecto protector de la salud cardiovascular y del cerebro.


La afirmación pertenece al asesor Científico de ILSI Sur-Andino, Corporación Científica, Alfonso Valenzuela (ilsi.sur-andino@tie.cl). “En general se recomienda el incremento del consumo de estos alimentos, pero evidentemente, no en la forma en que los consumen los esquimales ya que su dieta es muy restringida”.


Aún así, llamar dieta de los esquimales a una alimentación rica en Omega 3, resulta gracioso y es una forma lúdica, sin ánimo peyorativo, de invitar a ampliar el horizonte de los menúes de la semana y cuidar la salud.


La explicación de su nombre, según el dato exacto surge en la década de los 70, cuando investigadores daneses demostraron que el bajo índice de mortalidad por infartos al corazón en los esquimales de Groenlandia, se debía a que su alimentación se basa, casi exclusivamente en productos marinos y se estima, que en promedio consumen al día, unos 400 gramos de pescado.


En el caso de los chilenos, lo que se promueve es el consumo de pescados como el salmón, atún, trucha, jurel, salmón, sardina, arenque, anchoveta, hígado de bacalao, sardina y las ostras, choritos, gambas y camarones todos ricos en Omega-3, o grasas saludables y que pertenecen al grupo de los ácidos grasos esenciales.


“Cuando se usa el concepto de esencial en nutrición se alude a un nutriente que nuestro organismo no puede fabricar y por consecuencia, lo debe obtener por medio de la dieta y es además un elemento fundamental para la salud, del cual no podemos prescindir”, explica Rafael Jiménez, nutricionista de Vidaintegra.


Añade que su importancia radica en que “los ácidos grasos forman parte de la membrana celular, que es la encargada de proteger a la célula y permitir que a través de ella, ingresen los nutrientes que la célula requiere para su funcionamiento y se excreten los elementos propios de la actividad metabólica”.


Por tanto, será fundamental consumirlos en una dieta equilibrada, saludable y variada, además de creativa y estimulante para que el momento de comer sea placentero.


“Las personas que incluyen en su dieta el consumo de pescado tres veces a la semana tendrán efectos hipocolesterolémicos”, asegura.


Esto quiere decir que bajarán el colesterol y tendrán también efectos hipotrigliceridémico (que baja los triglicéridos plasmáticos), todos factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares.


Para tener en cuenta o para los que no gustan de los productos marinos, existen otros alimentos con Omega-3 como las semillas de chia y linaza.

Más Omegas

Aprovechando la introducción al concepto de ácidos grasos también están los Omega 6 y 9, que se encuentran, principalmente en las grasas y aceites de origen terrestre.


“Los Omega-9 tienen un efecto beneficioso en la salud cardiovascular, mientras que los Omega-6 tienen efectos antagónicos a los Omega-3, por lo cual ambos deben ser consumidos en cantidades y proporciones adecuadas”, dice Valenzuela.


Aclara que, el Omega-9 no es un ácido graso esencial, ya que el organismo puede sintetizarlo, pero que su función destacada es que mejora el colesterol bueno (HDL) y disminuye el malo.


“Los Omega-9 son un tipo de grasas insaturadas del tipo monoinsaturadas presentes en aceite de oliva, canola, frutos secos como almendras, nueces, maní, y aceitunas, entre otros”, comparte Alfonso Valenzuela.


Mientras que los ácidos grasos Omega-6, cuyo principal componente es el ácido linoleico está en los aceites vegetales de maíz, soya, pepa de uva y girasol, pero también en la lechuga, espinaca y brócoli, principalmente.


Al comerlos se podrá mantener un estado de salud equilibrado, porque participan en la formación de hormonas, el funcionamiento del sistema inmunológico, neuronal y transmisiones químicas.


Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas funciones se cumplen en perfecto equilibrio complementando su ingesta con los ácidos grasos Omega-3. Es decir, no por comer aceite de pepa de uva con enselada de brocóli se va a estar ayudando al organismo sino que es necesario comer pescado, por ejemplo.


Según cuenta el nutricionista Rafael Jiménez, los organismos internacionales han establecido que, alrededor del 30% de las calorías totales de la dieta deben provenir de las grasas.


“De estas, no más del 7% debe corresponder a grasas saturadas, aquellas que obtenemos de los alimentos de origen animal, alrededor del 13% en ácidos grasos Omega-9 y el 10 % en ácidos grasos polinsaturados, de los cuales identificamos el Omega-6 y el Omega-3, los que debieran estar presentes en la dieta en proporción de 4 es a 1 y no 1 a 17 como se ha calificado la dieta occidental”, detalla.


Por tanto, al optar por la dieta esquimal se evitarán varias enfermedades importantes. Lo bueno, que no es exclusiva para los adultos; por sus beneficios se recomienda también para embarazadas y en niños.