Físico culturistas se inyectan aceite comestible en los músculos

Médicos alertan sobre los riesgos de esta acción que busca hacer crecer los bíceps.

AFP
Lu. 07 de mayo de 2012, 10:33
Más Ménos


LA HABANA.- Médicos cubanos alertaron a los jóvenes asiduos al gimnasio sobre las consecuencias "nefastas" de inyectarse aceite comestible para aumentar la masa muscular, una práctica que crece en la isla en ausencia de costosas sustancias de laboratorio.


"Especialistas del Ministerio de Salud Pública explicaron que las consecuencias de esta práctica pueden ser nefastas: infecciones, intervenciones quirúrgicas", dijo el diario oficial Granma en el artículo "Los ’músculos’ de la irresponsabilidad".


Señaló que en ausencia en el mercado del costoso Synthol, un producto compuesto por ácido graso, lidocaína y alcohol benzoico, empleado mayormente por deportistas para darle brillo a la piel antes de las competencias, algunos jóvenes que practican el "fisicoculturismo" usan inyecciones de aceites comestibles.


"La relación entre el Synthol y los aceites comestibles (de soja, girasol, oliva, maní) está no solo en su composición grasa, sino en su efecto, al producir una inflamación que no debe confundirse con aumento de la masa muscular", señaló el artículo.


Advirtió que "una simple inyección, por mal manejo o como resultado de la reacción a la sustancia introducida, puede incluso conducir a la muerte".


El tema es que esta solución no es mejor que el Synthol, producto que debe ser usado tópicamente para dar brillo a los músculos, pero que en varios países del mundo también está siendo inyectado para conseguir mayor grosor de los bíceps.


La nota de prensa cubana narró la experiencia de Adrián, un muchacho de 16 años que se inyectó aceite, lo que le provocó dolor e inflamación en el codo y ha tenido que ser operado cuarto veces.


"Primeramente me mandaron antibióticos y no resolví, por lo que me operaron. Han transcurrido seis meses y aún no termina la pesadilla: ya me han llevado cuatro veces al salón" quirúrgico, relató Adrián, de acuerdo con Granma.


Según el periódico, a otro muchacho de la provincia de Matanzas (100 km al este de La Habana), inyectarse aceite "casi le cuesta la vida, cuando jeringuilla en mano, buscó un músculo y encontró una vena".


Las reacciones más frecuentes son náuseas, dolores en las partes inyectadas, calambres, inflamaciones, aunque hay pacientes que demoren meses en mostrar los primeros síntomas, dijo el diario, citando a médicos.