Enseñan a percibir la energía espiritual de los ángeles

Más allá del tema religioso hoy existen diversos talleres donde se puede aprender a conectar con su presencia sutil, que enriquece los estados de ánimo y las situaciones problemáticas.

Por Francisca Vargas V.
Lu. 04 de junio de 2012, 08:11
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Tan lejos pero tan cerca. Así parece ser la relación humana con los ángeles. Enigmática, misteriosa, amorosa y, ¿real?.


Todo indica que sí, existen.


Es impresionante el testimonio de su presencia a lo largo de la historia, sobre todo si se revisa el arte de la Edad Media, pero hoy en pleno siglo XXI han dejado de ser retratados para ser sentidos y conectados por personas comunes y corrientes.


Para lograrlo, no solo la fe funciona. Numerosos talleres han sido creados para enseñar a “re-conocer la relación de forma práctica y meditativa con el Reino Angelical”, afirma Patricio Berner que realiza el Taller de Ángeles en el Centro Holístico de Armonía Dual, Chad .


El objetivo de acceder a ellos, señala María Eugenia Catepillan (mcatepillan@hotmail.com) quien también imparte talleres sobre ángeles, es incentivar el “desarrollo espiritual al creer y darte cuenta que existe algo más de lo que vemos, lo tangible, porque la espiritualidad y la energía existen”, asegura la maestra de Reiki y terapeuta floral del Centro Maruva de Con Con.


En el extremo, su presencia ha sido tomada por el mundo esotérico del tarot, pero no con fines predictivos sino más bien como un instrumento para recibir mensajes elevados que ayudarían a comprender lo que se vive.


Todo indica que ya no es necesario tener un cierto estilo de vida para darse cuenta de la existencia de estos seres espirituales. Pero, ¿qué son los ángeles?


“Son energías al igual que nosotros, que estamos creados con mucha energía. La energía de los ángeles es solo espiritual. En cambio, los seres humanos, somos alma y espíritu”, explica Ruth Vilches, terapeuta espiritual y psicóloga.


Dice, que el alma es lo que da la corporeidad y el espíritu es lo que habría que lograr conectar. “Ellos vienen con esa alta vibración que está llena de amor, que es pura luz y que es tan cercana a cada uno de nosotros”.


En término etimológicos, ángeles significa “mensajeros”. “Son mensajeros del amor de Dios, de ese amor que él nos tiene y ese amor que nosotros debemos reconocer en cada uno, en los más cercanos, en el prójimo”, comenta Vilches.


Añade que como “creaturas de Dios”, también, respetan el libre albedrío. Por lo tanto, bastaría con llamarlos para ser asistidos por ellos y no intervendrían en nada que uno no haya deseado que hagan. Además, indica, buscan llamar “nuestra atención para que nos demos cuenta de cosas, de una manera tan sutil y amorosa que nos permiten estar en permanente crecimiento”.


Entonces, no es que soplen las respuestas como muestran las películas sino que van iluminando nuevos caminos y posibilidades.

¿Se pueden ver a los ángeles?

“Verlos no es solo con los ojos sino que con todos los sentidos y las percepciones que podemos tener de ellos, dependen de nuestras capacidades. A veces, las manifestaciones tienen algún olor. Otras, forma quinestésica donde sientes algo en el cuerpo y las intuiciones, también se pueden leer como las conversaciones de los ángeles en tus oídos”, comenta Ruth Vilches.


Ahora verlos por los ojos es posible, pero asegura, incide el estado vibracional de la persona que lo presencie.


En ese sentido, María Eugenia Catepillan dice que ellos adquieren formas humanas “para que los veamos pero que en realidad son pura energía”.


Sin embargo, las primeras manifestaciones que el común de la gente pueden “ver”, según Ruth Vilches, son círculos de luz u orbes que están apareciendo en las cámaras digitales. Son de distintos colores, portes y normalmente salen cuando hay un amor en un grupo.


 “Ese es uno de los tipos de ángeles que están más cercanos a Dios y se les llama Tronos. Ellos tienen esa forma son como un círculo de energía, que si lo ves de cerca en la pantalla puedes ver figuras o rostros, son muy bonitos”, declara.

Jerarquía angelical

Se ha dicho que existirían nueve tipo de ángeles que se dividen en tres triadas que forman una pirámide.


“Serafines, querubines y tronos que están en la punta de la pirámide. Le siguen las dominaciones, las virtudes y las potestades, y al final, los principados, ángeles y arcángeles que son los que están más cerca de la tierra”, comenta la psicóloga Ruth Vilches que también realiza talleres de ángeles.


Agrega que por espacio evolutivo las personas se conectarían con los de más abajo. De ahí que haya más familiaridad con los ángeles, arcángeles. Aunque los querubines son igual de conocidos. “No se trata del clásico cupido sino que buscan que despertemos el amor en nosotros cada vez que enfrentamos una situación, sus flechas son de amor y al igual que todos ellos, su tarea es elevar tu espiritualidad”.


En ese sentido, la terapeuta espiritual reafirma que los ángeles son puro amor y no tienen religión.


El más conocido es el Ángel de la Guarda, creado especialmente para cada ser humano. “Te acompaña y están presentes en tu proceso evolutivo espiritual y no en un sentido religioso, sino para poder detenerte a escuchar esa luz que hay en tu interior y que te muestra el camino correcto”.


También está el Arcángel Miguel, el protector, que corta con bajas energía y que según relata Patricio Berner de Chad, la Iglesia Católica utiliza su energía para el tema exorcismos.

¿Cómo se accede a ellos?

Primero hay que querer creer. Luego, buscarlos y para ello, se puede usar la oración, la meditación y hasta el estar al aire libre en medio de la naturaleza.


Para recibir una guía están los talleres mencionados que son verdaderas terapias de sanación, que elevan la vibración y la persona logra conectarse con su ser de luz interno y en muchos casos, pueden percibir estas energías espirituales por completo.


Lo importante, enfatizan los entrevistados, es mantenerse viéndolos y en comunicación con ellos. “No da miedo verlos porque su energía es dulce. Al contrario dan ganas y curiosidad de querer sentirlos y verlos más. Se produce un efecto amoroso por el dulzor interior que te dejan”, aclaran.