Entregan las pistas para saber si podrían serte infiel

Tras 25 años tratando a parejas que sufrieron engaños, una doctora revela algunos puntos que podrían indicar que eres propenso/a a ser traicionado/a.

Emol
Sa. 14 de julio de 2012, 07:00
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El Mercurio

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Engañar a la pareja parece una tarea más fácil en estos tiempos. Internet, los smartphones con mensajería gratis e instantánea, la posibilidad de enviar imágenes y todo tipo de frases sugerentes, son una tentación para aquel que anda con el bichito del affair en la cabeza.

Para la doctora Sheri Meyers, la infidelidad no es más que un síntoma de que algo falta en la vida o en la relación en la que se está, y el buscar la intimidad física o emocional (sin llegar al contacto, pero con la cabeza y el corazón claramente en otra persona) es una manera de encontrar “esa pieza que falta”, comenta.

Meyers lleva más de 25 años tratando a parejas que quieren arreglar las cosas después de un engaño, y en base a eso escribió su libro “Chatting or Cheating: How to Detect Infidelity, Rebuild Love, and Affair-Proof Your Relationship”. Asimismo, ha compartido algunas de sus impresiones en diversos medios, dejando clara su visión del engaño.

Como explica, así como el cuerpo necesita cuidados y mimos, la relación de pareja requiere de las mismas cosas para mantenerse firme y saludable. “Cuando dejamos de reconocer, entender y atender las necesidades de cada uno, alguno de los dos miembros de la pareja podrá, intencional o sin querer, alimentar su ‘hambre’ en otro lugar”, comentó en The Huffington Post, antes de ahondar en algunos puntos de su libro.

Lo principal es no dar por sentado que las cosas irán de maravilla por inercia y comprender que una infidelidad puede no solo destruir una relación, sino que también una familia y la autoestima del engañado. Por otro lado, existen algunas pistas que pueden indicar si tú o tu pareja podrían caer en la traición.

-Comparten el mismo departamento, pero nada más: Es una necesidad humana sentirse conectado con otra persona. Por eso, si aparte del lugar en el que viven, la pareja no comparte nada de su mundo social, teniendo diferentes grupos de amigos, diferentes planes para las vacaciones y diferentes hobbies, es muy probable -dice la doctora-, que se termine en algún tipo de infidelidad, ya sea física o emocional. “Vivir en una misma casa, pero en mundos diferentes, no hace que la relación funcione”.

-La conversación no tiene profundidad: Es muy común que después de cierto tiempo juntos, alguno –si es que no los dos- se muestren menos atentos a lo que tiene que decir el otro, ya sea porque siempre hablan de lo mismo o simplemente, porque ya no le nace mirar a la cara, escuchar, comprender y responder como lo hacía cuando la relación recién comenzó.

Como explica Meyers, es entonces cuando podría suceder que el miembro no escuchado de la pareja busque otros oídos que tal vez satisfagan su necesidad básica de comunicarse y ser acogido.

-Parecen más compañeros de departamento que una pareja: “Cuando las parejas dejan de verse a través de los ojos del deseo, el romance y sexualidad disminuyen y la separación emocional crece”, comenta Meyers. La situación es más simple de lo que parece: la falta de afecto y amor son el gancho perfecto para que miren para el lado.

-Un clásico, la rutina: Cuidado con dejarse llevar por lo conocido y no variar aquellas cosas que en su minuto dieron resultado. Si bien todas las personas necesitan seguridad, la incertidumbre de vez en cuando es un estímulo infalible en una relación y necesario en la vida de todos.

Por otro lado, siempre será más fácil para una persona anexa conocer un nuevo restaurante o un nuevo bar. Eso también se ajusta al sexo.

Meyers señala que la sexualidad es prácticamente el elemento que distingue una relación amorosa del resto, y es por esto que se le debe prestar la debida atención, evitando caer en la monotonía y en el pensamiento de que es más una “tarea” que algo para el disfrute de los dos. “Nadie dijo que la monogamia era fácil”, comenta la doctora.

-Poca retribución: Dicen de las buenas personas que se debe dar sin esperar nada a cambio, pero en cuando a humanos y relaciones se trata, cuando no se ve un feedback de los esfuerzos que se hacen por la pareja, tarde o temprano se pasará la cuenta.

“Es más fácil dar a luz que resucitar a un muerto”, dice la doctora, para reflejar lo sencillo que parece, entonces, buscar un “oasis” amoroso -que satisfaga las necesidades afectivas-, que tratar de mejorar las cosas, sobre todo cuando en el/la otro/a no parece haber reconocimiento de los sacrificios hechos.

-Los hijos son importantes, pero no todo en la familia: “Cuando los hijos son la prioridad, a expensas de las necesidades afectivas de los padres, todo el mundo sufre”, asegura Meyers.

Todos están de acuerdo con que los hijos son una responsabilidad inmensa para la vida de una pareja, pero cuando la atención se centra solo en ellos, alguno de los dos puede sentirse aislado y poco acogido.

El primer paso, como explica la doctora, para evitar un deterioro de la situación que lleve a una posible infidelidad, es asumir y reconocer los puntos débiles de la relación, para fortalecerlos.

Como señala, la relación se alimenta “con las tres A”: atención, aprecio y afecto todos los días. Si bien los grandes detalles y las celebraciones son un condimento, el amor se hace más estable con el “flujo constante” de estos tres puntos de forma periódica.