La historia de los bebés no deseados de las fábricas de Vietnam

Una mujer recoge decenas de guaguas desde la basura y las lleva a su orfanato.

Por Marianne Brown, DPA
Ma. 31 de julio de 2012, 08:55
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CIUDAD DE HO-CHI-MINH. - Estaba entre un montón de basura, envuelta en periódicos viejos. "Le oí llorar. Era muy pequeña, apenas tendría un día", cuenta Huyhn Tieu Houng. Y no es la primera vez que le ocurre.


Houng gestiona un orfanato en Ciudad de Ho-Chi-Minh, cerca de las muchas fábricas textiles de la zona. En los últimos años, ha salvado la vida a centenares de bebés, la mayoría hijos de trabajadoras de esas fábricas.


"A veces, los bebés ya han sido devorados por las ratas", lamenta esta vietnamita de 42 años. Pero esta vez, Houng llegó a tiempo. Recogió a la indefensa pequeña y se la llevó al orfanato. Según recuerda, el peor año fue 2010: nunca antes había encontrado a tantos bebés abandonados, 80 en total.


El año pasado encontró 40, y en el transcurso de 2012, de momento, 13. "Estoy segura de que este año serán muchos menos". Su optimismo se debe a la mejora de la asistencia médica a las trabajadoras de la fábrica, explica.


Organizaciones internacionales como Marie Stopes International (MSI) se han volcado en los últimos años en ayudar a las mujeres vietnamitas: sólo en 2011, MSI afirma haber asistido a tres millones de mujeres con chequeos médicos, posibilidad de abortos y acceso a anticonceptivos.


MSI trabaja en Vietnam con otras 24 organizaciones internacionales y sus proveedores. Ofrecen sus servicios de asesoramiento médico y sobre sexualidad in situ, también en las fábricas.


Cuando MSI comenzó el proyecto, en 2005, en una fábrica con una media de 80.000 trabajadores nacían unos 500 niños por trimestre, dice Nguyen Thi Bich Hang.


"Con el paso de los años, esta cifra se ha reducido mucho". Aproximadamente un 80 por ciento de las trabajadoras de las fábricas textiles son mujeres solteras de entre 18 y 25 años.


"Como están lejos de casa y solas, sin familia, aumenta la posibilidad de que tengan relaciones sexuales", dice su compañera de MSI, Nguyen Thi Le. "En casa, las familias impiden que los hombres se les acerquen. Pero en las fábricas no hay nadie que lo haga, y por eso hay tantas que tienen relaciones sexuales antes del matrimonio."


Huong, una empleada de 28 años que trabaja en una fábrica de calzado, lo confirma. "Muchas mujeres solteras mantienen relaciones sexuales en el lugar de trabajo", dice. "Conozco a mucha gente que vive como marido y mujer, pero no están casados. Tras haberse acostado, utilizan la píldora del día de después."


Pero a menudo, muchas jóvenes no saben cómo protegerse ante el embarazo. Los métodos anticonceptivos se consideran asunto de mujeres, pero muchas tienen miedo a hablar de sexo antes de estar casadas.


Entre tanto, empresas internacionales y proveedores están más sensibilizados con el tema: "Tras las malas experiencias del pasado, las grandes firmas quieren ahora proteger sus marcas", afirma el experto en economía Jonathan Pincus. Acuden a organizaciones internacionales para mejorar las condiciones de trabajo, señala.


Pero "a las pequeñas empresas no les interesa, porque no tienen ninguna marca que proteger y sus compradores asumen que ellos no sabían lo que pasaba."


Huong sigue adelante con su orfanato, pero tiene un sueño para el futuro: una clínica de maternidad, donde ayudar a las madres tras el parto, enseñarles a dar el pecho a sus bebés e intentar conseguir que haya un vínculo más profundo entre ambos.


"Así, el bebé sería más fuerte y habría menos posibilidades de que la madre repudiara al niño", sostiene Huong. "Nadie ama más a un niño que su madre."