I Ching, el oráculo que despejará tus dudas

El libro de los cambios sigue más vigente que nunca gracias a sus sabios consejos.

Por Francisca Vargas V.
Do. 19 de agosto de 2012, 07:00
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Más allá de un sí o un no. El “I Ching” es un oráculo que proviene de la cultura china que entrega un análisis profundo de cómo son las energías de cambio que se mueven en cada situación que se le pregunta.


Si bien, su mensaje puede parecer abstracto e ininteligible a ratos, es posible entenderlo si se lee con atención y se conoce la filosofía que hay detrás.


En ese sentido, el pensamiento que transmite se basa en la dualidad, en el mundo de los opuestos o el Yin y Yang , que designan en oriente a los estados cambiantes del ser. Es decir, lo masculino y lo femenino, lo oscuro y lo claro, lo firme y lo blando, lo fuerte y lo débil.


Entonces, a partir de las transformaciones de estas energías opuestas se estructuraría y explicaría cómo funciona la existencia, que para el “I Ching” no es otra cosa que una transformación permanente de un estado a otro, o bien un recorrido sincrónico de acontecimientos coherentes.


La edición que conocemos en occidente es básicamente la recopilación y estudio que hizo en 1923 el erudito y sinólogo alemán Richard Wilhelm. Aunque la primera traducción data del siglo XIX.


El “Libro de los cambios”, fue escrito según la leyenda, por cuatro sabios autores. La lista la encabeza Fu Hsi, el primer gobernante de la historia china, alrededor de 3300 AC, le siguen el Rey Wen y su hijo, el Duque de Chou, alrededor de 1100 AC y finalmente, el más famoso de todo, el filósofo Kung-tse, conocido en occidente como Confucio, en el siglo VI AC.


Se cuenta también que por siglos fue usado como oráculo sobre todo por los hechiceros, pero que gracias a los estudios posteriores que surgieron frente a su sabiduría, se transformó en una tratado de filosofía, política y práctica, siendo utilizado a través de la historia china para tomar importantes decisiones incluso las militares.

¿Por qué es un oráculo?

Básicamente porque para acceder a sus predicciones se usan 50 varillas de Milenrama ó 3 monedas iguales que tengan dos caras distintas. Aunque también hoy se puede obtener su mensaje a través de los programas que existen en Internet, como el www.oraculochino.org , que es más exacto, porque la tirada de monedas no lo hace el computador sino la persona directamente en su casa o escritorio.


Entonces, lo primero que hay que tener para consultarle es una pregunta concreta, que indague sobre cómo afecta tal o cual situación. Luego, pensando en esa pregunta agitar las monedas, lanzarlas y dejar que caigan simultáneamente. Cara, cara, cara; sello, sello, sello; sello, sello, cara y cara, cara, sello son las alternativas posibles. La combinación que se forme entregará el dibujo de la primera línea. Se repite el movimiento hasta tener un hexagrama con seis líneas, que se irá construyendo de abajo hacia arriba. En tanto que, para las varillas se necesitará aprender el ritual, tal cual como lo enseña este tratado oracular y de sabiduría china.


Posteriormente se buscará el dibujo en el “I Ching” donde se analizan 64 hexagramas distintos.


“Puedes usarlo como oráculo pero también puede ser una lectura inspiradora para conectarte con tu guía interno, ya que te presenta una radiografía del presente y lo importante, es que sepas que la respuesta que te entregue será sobre cómo se van a ir transformando las energías respecto a tu pregunta tanto en el presente como más adelante”, cuenta Gisela Ibarra, terapeuta de medicina china y quien imparte talleres de “I Ching”, en el Centro Wu Wei de Acupuntura y Artes Energéticas.


Agrega que el oráculo te puede orientar sobre lo que aprenderás con ese cambio, cómo te puedes adaptar a esa transformación y por qué las cosas son lo que son y en definitiva, lo que se puede hacer al respecto.

Los hexagramas

“Cruzar las grandes aguas” es atreverse, ahora es el momento. “Elevado éxito”, te invita a ir hacia adelante. “Pedir consejo a gran hombre”, buscar a alguien que te guíe. “Ir hacia el Sur”, buscar el calor, la luz. “Refugiarse en el Norte”, guardarse, ir hacia el interior.


Estos son algunos de los consejos que entregan los 64 hexagramas, donde cada uno está compuesto por seis líneas y lo integran dos triagramas uno inferior y otro superior, donde se movilizan el agua, el fuego, el trueno, el lago, el viento, la montaña, el cielo y la tierra, que según afirma Gisela Ibarra, son las ocho transformaciones de la energía.


“La montaña es solidez, donde no se remueve, luego se transforma hacia el lago, donde se mueve la energía en forma más lúdica y tiene que ver con la primavera. Si aparece el trueno, es un movimiento que busca una salida, que rompe esquemas pero da libertad”, señala.


Para las lecturas, la especialista recomienda escribir cinco preguntas, reflexionar sobre ellas y buscar lo medular que se quiere saber. Aconseja, que una primera consulta habría que elaborarla de este modo: ¿cómo estoy yo, aquí y ahora”. La idea es que sea una especie de diagnóstico que devele las energías que se están movilizando. Luego, investigar con las siguientes interpelaciones: ¿cómo me puedo mover?, ¿qué actitud tomar? o ¿qué tengo que aprender de la situación?, por ejemplo. Las temáticas que se pueden abordar son múltiples: trabajo, familia, viaje, pareja, etc.


Finalmente, dice Gisela Ibarra, que al leer en el libro el hexagrama propiamente tal, lo que se revisa es la introducción general, el Juicio y las Líneas, pero sólo las que están a punto de transformarse, en cambio o en movimiento (cara, cara, cara y sello, sello, sello). Ahora si no aparecen líneas de cambios, sólo se examinará el hexagrama general. Por eso y como siempre, será fundamental formular en calma y en conciencia, la pregunta que busca ser respondida, para que el “I Ching” pueda desplegar toda su milenaria sabiduría.