Los hombres estresados prefieren a las mujeres redonditas

Aunque no lo sepan, los guía aquello que los expertos llaman "instinto atávico de supervivencia".

ANSA
Ma. 21 de agosto de 2012, 08:46
Más Ménos


WASHINGTON.- La moda de las mujeres escuálidas podría tener un final gracias al desembarco en el imaginario colectivo de los talles más grandes, de la mano de la crisis económica que sacude a todo al mundo global.


Según un nuevo estudio, en efecto, los hombres estresados buscan indiscriminadamente mujeres más gordas: es decir, los atraen en forma instintiva los cuerpos femeninos más voluptuosos y entrados en carnes. En el fondo, y aunque no lo sepan, los guía aquello que los expertos llaman "instinto atávico de supervivencia".


"Para el hombre primitivo, tener una mujer gorda era necesario durante las carestías", explicó Helen Fisher, profesora de Antropología en la Rutgers University. "No solo la mujer tenía así más calorías que quemar, sino que gracias a la grasa, que aumenta la presencia de estrógenos, su fertilidad duraba más tiempo".


La investigación, realizada en la Universidad de Westminster y publicada en la revista Plos One, fue realizada examinando a más de 80 hombres: todos tuvieron que mirar diez fotos de mujeres de diversas medidas y talles, eligiendo aquellas que les generaban mayor atracción para ponerles un puntaje de uno a diez.


La diferencia es que la mitad de los voluntarios tuvo que realizar el test tras ser sometidos a largos y extenuantes ejercicios de matemáticas, o tras realizar presentaciones de trabajo, en tanto la otra mitad examinó las imágenes después de una tarde tranquila.


Inequívocamente -explicó el informe de los investigadores, dirigidos por Viren Swami- los hombres sometidos a situaciones de estrés votaron como más atrayentes las fotos de mujeres con más curvas, así como aquellas de las mujeres de peso normal pero robustas, aquellas por encima de la norma y las que mostraban incluso obesidad.


Así, al parecer, los hombres aún escuchan los mensajes almacenados en su ADN hace decenas de miles de años. Según Fisher, se trata al fin y al cabo de la tradicional "ventaja de ser relleno en los tiempos de escasez económica".