Conoce el “ayuno de espejo”, la nueva forma de olvidarse del look

Algunas mujeres han optado por pasar días hasta un año sin mirar su reflejo, para olvidarse de la preocupación por la belleza. Algunos expertos, sin embargo, creen que esto es otra forma de obsesión por la propia imagen.

Emol
Sa. 25 de agosto de 2012, 07:00
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Fernando Pastene, El Mercurio.

Fernando Pastene, El Mercurio.

Quien no mire su reflejo durante el día en el baño, en el espejo retrovisor del auto, en las vitrinas de las tiendas o en las ventanas del metro, que tire la primera piedra. Si bien hay algunas personas más fanáticas que otras, la gran mayoría de los seres humanos gusta de admirar su imagen o revisar si todo está en orden a cada momento y lugar que puede, y eso incluye los ascensores, la cámara delantera de los smartphones y hasta el reverso de las cucharas limpias.

Ante esta obsesión narcisista, algunas mujeres en Estados Unidos han comenzado a evitar los espejos por períodos que van desde un par de días hasta un año. Lo llaman “ayudo de espejo” y aseguran que se ha transformado ya en una nueva tendencia.

Dicen que es una manera de liberarse del estrés que les provoca la preocupación por la belleza, por la juventud y por estar perfectas en todo momento. Y según la prensa estadounidense, fue la escritora Autumn Whitefield Madrano, de 36 años, quien comenzó esto, cuando decidió en mayo de 2011 pasar un mes sin mirar su rostro y escribir su experiencia.

“No me había dado cuenta de cuánto usaba los espejos como una tabla de salvación, para ver que, al menos, me veía ‘normal’ cuando las cosas no salían bien. Una vez que me alejé de ellos, tuve que ser realmente honesta conmigo misma”, comentó la mujer, quien quiso ver cómo su ánimo se veía afectado, una vez que dejara de mirarse todos los días. “Me sorprendí de lo rápido que dejé de preocuparme por cómo me veía. Y si dejaba de pensar en eso, asumí que nadie más lo haría, que es lo que sucede en realidad”.

Serena, y, como aseguró, más concentrada en su trabajo y en sus relaciones, la escritora se dio cuenta incluso que había desarrollado una “cara de espejo”, que consistía en que cada vez que miraba su reflejo, hundía sus mejillas para resaltar sus pómulos, abría sus ojos y posaba, sin darse cuenta.

Es por eso que se ayudó de un espejo tan pequeño que apenas le dejara ver un ojo a la vez, para maquillarse en caso de que fuera necesario verse más arreglada. Y hoy, ya lleva su segundo año practicando el mes de “ayuno de espejo”. “Es mi forma de revisarme y recordarme que no necesito saber cómo me veo a cada minuto para ser completamente funcional, un ser humano capaz”, comentó.

Espejito, espejito. ¿Vanidad o sabiduría?

Entre los casos más conocidos, a Whitefield Madrano le siguió Kjerstin Gruys, una socióloga de 29 años que en marzo de 2011 dio inicio a toda una proeza: un año sin mirar su imagen y todo un registro de su experiencia en su blog “Mirror, mirror... OFF the wall”.

La drástica decisión de Kjerstin se debió a que diez años después de haber superado una anorexia, su novio le pidió matrimonio, y cuando fue a probarse el vestido de novia, sintió tantas inseguridades que, aunque estaba delgada, la idea de ponerse a dieta volvió a su mente. Pero esta vez no dejaría que los desórdenes alimenticios gobernaran su vida.

“Todas las otras cosas interesantes de mi vida, mis metas, pasiones, amigos, familia, hobbies, etc., han captado la energía y atención que yo solía darle a cómo me veía”, señaló la mujer, quien hoy se encuentra preparando un libro sobre su año de abstinencia de espejos. “He conseguido separar mi look de mi autoestima. Este es, probablemente, el secreto más poderoso para sentirse bella”, afirmó.

Sin embargo, algunos expertos han asegurado que el “ayuno de espejo” no es más que otro tipo de obsesión con la belleza. Por ejemplo, la antropóloga de Oxford, Kate Fox, explicó que la fijación con mirarse al espejo responde a la importancia que la sociedad le da a la apariencia y a los altos estándares de belleza que hay en la actualidad, con publicidad de cuerpos perfectos y photoshopeados a la orden del día.

“Evitar algo (como el espejo) de forma tan dramática y drástica, puede liberar, pero solo temporalmente. (Porque) se está poniendo en relieve el tema de la apariencia, de la misma forma que una dieta estricta, a  menudo, hace que la gente se obsesiones más aún por la comida. A mí me parece más narcisista eso, que verse al espejo como una persona normal”, dijo, según el New York Times.

Coincidiendo con esto, algunos recomiendan, más que abstenerse de los espejos, mirarse como se hace habitualmente, pero sin una mirada crítica que desapruebe lo que ves de ti. Dí una palabra de ánimo, piropéate, y sal a la calle feliz de ser quien eres.

Por su parte, Whitefield Madrano reflexiona: “Ahora podemos conservar mucho de nuestra imagen pública, a través de las redes sociales. Me pregunto si parte del por qué esto (el ‘ayudo de espejo’) le llega a la gente, es porque hay algo atractivo en renunciar al control de nuestra imagen, de forma importante. Cuando he hablado con las personas que han dejado de usar Facebook ellos hablan con términos similares a los que yo uso para describir el ‘ayudo de espejo’: serenidad, liberación, una sensación de conocerse mejor, a uno mismo y a las prioridades de cada uno”.