¿Sirve la tregua sexual en un matrimonio?

La rutina de un matrimonio puede enfriar y acallar cualquier pasión, pero el “free pass” es una alternativa sólo para ciertas parejas.

Por Francisca Vargas V.
Sa. 01 de septiembre de 2012, 07:00
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Aliro y Camila de "Soltera otra vez" pusieron el tema. Su relación estaba llegando al borde del colapso y de común acuerdo, encontraron una forma muy particular de salvar su matrimonio. Se dieron una “tregua sexual”, chipe libre o permiso y libertad para unas canitas al aire.


En la exitosa teleserie, mostraron que con la tregua no había nada que perder y un mes a prueba, era el tiempo perfecto para salir, coquetear y hasta tener sexo con otras personas. Pero… las cosas del amor y los sentimientos casi nunca funcionan cómo se planifican… De hecho, ellos lo experimentaron.


Es que la modernidad y la libertad sexual no son para todos. Entonces, cabe la pregunta. ¿La tregua sexual es un error o un oportunidad para tener sexo, salir de la monotonía, el aburrimiento y el acostumbramiento en un matrimonio?


Para María Inés Zavala, terapeuta sexual (sexualidadfemenina@gmail.com) sin rodeos responde que es un acto equívoco, ya que la relación de pareja no se termina y sí se daña y profundamente.


“Al buscar a otro y mirar hacia el lado, se corre el riesgo de fallar en la mirada y enganchar con otro, con el cual, por el poco tiempo de conocimiento y porque la búsqueda es algo desesperada, no sea lo que realmente se esperaba”, dice.


Añade, que en el mejor de los casos se perderá el entusiasmo y los “aburridos” comenzarán a recordar y necesitar las caricias, los añuñucos, los momentos de ternura y el amor de su pareja estable.


“Creo que acordar esta “tregua” es una mala decisión, “una tirada de esponja”, que agudizará los problemas”, destaca.

Cultura hipersexulizada

La psicoanalista, Constanza Michelson (www.psicoanalisisylaciudad.blogspot.com) indica que antes responder a la pregunta, se debe considerar que la falta de sexo en las relaciones estables es un problema que sucede y que nadie cuenta ni asume antes de dar el sí.


“Es un destino inevitable. No es que desaparezca del todo el deseo sexual pero sí de manera importante y más en las mujeres que en los hombres”, afirma.


Esto, explica, porque las relaciones en el matrimonio se van familiarizando y desde su perspectiva, el hombre cuando toma a su mujer le atribuiría en su inconsciente, condiciones de respetabilidad y a su vez, la mujer empieza a ser mamá de él.


“Son generalidades pero ocurren y es frecuente escuchar a las mujeres que ya no admiran a sus hombres. ¿Por qué? Porque lo castraron. Un hombre cuando se enamora, se somete y a las mujeres, se nos va el deseo al ver que un hombre está demasiado entregado”, detalla.


A este cuadro psicoanalítico de cualquier familia se suma el trabajo, las responsabilidades, exigencias y los hijos, donde la posibilidad que el deseo circule, advierte, es mínima. En contraposición, sostiene la psicoanalista, las parejas viven inmersas en una sociedad donde hay un imperativo por tener sexo donde la cultura en general estaría hipersexualizada.


“Creo que las treguas sexuales siempre han existido pero de manera implícita y por eso que las canitas al aire y las infidelidades se perdonan, las pasas por alto porque en una parte de ti, entiendes que no es necesario romper un matrimonio por una calentura”, puntualiza.

¿Sirve este pacto?

Todo, dependerá de la pareja. Tal vez si se toma como un juego sin involucramientos y sólo para producir celos al otro, comenta la María Inés Zavala, podría constituir una estrategia para la reconquista y eliminar la monotonía.


Pero, ¿en Chile existe tal liberalidad?


Constanza Michelson contesta que no es común que las parejas se propongan tener relaciones libres y que si se acuerda este “método” o “free pass”, sólo funcionaría si ninguno de los dos se cuentan las aventuras, porque sí lo hacen, la situación se podría volver intolerable. Aliro y Camila bien lo saben. “Es mejor no hablar de ciertas cosas”.


“Lo bueno es que si llega a un pacto de este tipo puede ayudar a que se activen los deseos por el otro, al sentir que tu pareja no te pertenece. Pero nadie sabe si sirve o no, los sentimientos no se pueden controlar y puedes creer que te enamoraste de tu amante o perder la cabeza por la intesidad de lo que sucede y eso es peligroso”, comenta Michelson.


En ese caso, agrega María Inés Zavala, que si se da rienda suelta a la pasión y se arrepiente puede que sin quererlo aparezca la culpa y rápidamente se vuelva a la rutina del matrimonio aceptando los sinsabores ni cambiando aquello que molesta.


Aunque, ojo, si ninguno de los dos se pone celoso ni se activa con este “método” será una señal clara que ese matrimonio no tiene destino.


En todo caso, las especialistas concuerdan en que podría pasar de todo, no hay garantías. Es que en el terreno de amor y el sexo es poco el control real que uno puede tener. “Parece que el amor es ciego, pero yo digo que uno se pone ciego con la calentura”, reflexiona Michelson.


En “Soltera otra vez”, la estrategia no dio resultados. Terminaron tensionados, perseguidos y angustiados por la posibilidad de que el otro se involucrara... o sea, unos tremendos celos.