¿Se puede ser amigo de un ex? ¿Lo has intentado?

La amistad sincera es posible, pero hay que ser moderno y dejar de pensar en ese antiguo refrán que dice “donde fuego hubo, cenizas quedan”.

Por Francisca Vargas V.
Do. 23 de septiembre de 2012, 07:00
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En “Soltera otra vez”, Cristina se planteaba la posibilidad de perdonar a Rodrigo y reestablecer unas relaciones de manera civilizada, aunque ello le cuesta mucho. En el penúltimo capítulo, cuando la posibilidad de reincidir –y finalmente casarse- con él fracasa, ambos quedan la sensación de que a futuro podrían retomar una amistad debido al cariño que se tienen.


La situación parece mera ficción, pero muchas veces la posibilidad de ser amigo de una ex pareja ha sido un hecho cierto de la vida de muchas personas. Ya sea porque hay hijos en común o porque ya no hay ningún interés sexual de por medio, la amistad sincera puede ser una forma de seguir relacionándose.


“Ser amigo del ex o la ex es menos frecuente, aunque creo que la situación ha ido cambiando en el último tiempo, ya que vivimos en una monogamia sucesiva”, reflexiona Francisco Ibaceta Watson, psicólogo de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, especialista en psicoterapia de pareja y sexualidad.


Dice que las personas ahora se casan y no lo hacen necesariamente para toda la vida, si no hasta que dure y de ahí se pueden tener otras relaciones en monogamia y bajo la misma regla.


“Bajan los matrimonios y aumentan las convivencias y los divorcios. Ahora es difícil encontrarse con una pareja estable, o sucede que todos tus amigos están separados”, describe.


Dada esta situación, el psicólogo plantea que gracias a una revalorización de la paternidad y el cariño por los hijos, se habría motivando a que las ex parejas mantengan un vínculo cercano y colaborativo. Incluso, dice que socialmente se van incluyendo a las nuevas parejas y en las fiestas llegan todos. Pero, insiste, que es una cultura que recién está comenzando.


Sin embargo, esta buena onda dependerá de cómo haya sido el quiebre. En ese sentido, el especialista bosqueja tres hipótesis que buscan explicar el interés por mantener una amistad.


La primera es que el amor permanece y la segunda, un poco cruda, es que el que dejó de querer se sienta culpable por abandonar al otro y con esto también permite que se alargue la relación.


“Se impone ahí no una relación de amor, si no que una complementariedad rígida donde hay un cuidador y un cuidado, que está solo, enfermo. Ahora, cualquiera de las dos situaciones generalmente trae sufrimiento”, opina.


Es que la ausencia de reciprocidad en el sentimiento o el agobio por no poder dejar la relación, afirma, pueden ser una trampa por los ir y venir de términos y reconciliaciones de los cuales a las parejas les cuesta mucho salir.


Y, la tercera hipótesis, es que las parejas se separan para seguir juntas. ¿Cómo es esto?


Cuenta que es frecuente que algunas parejas rompen el "compromiso", la convivencia o el plan de casarse y eso les entrega un nuevo estatus que le permite mantener la relación.


“Entonces uno puede encontrarse con parejas que tienen muchos años de relación, que van y vienen, que tienen en el camino otras relaciones, pero que no dejan de estar juntas, no pudiendo alcanzar estadios de mayor compromiso o intimidad ni juntos ni separados”, elabora.

¿Relaciones desechables?

En un mundo desechable puede tenderse a que las relaciones sean de esta forma y no sumativas. Pero, ¿qué pasaría si se pudiera tener gratitud con esas personas con las que se compartió tantas experiencias? La pregunta, la formula Marisol Castillo Rodríguez, psicóloga y psicoterapeuta corporal, experta en sexualidad contemporánea y técnicas psicológicas para la vida moderna (psicologiamarysol@gmail.com).


Lo que habla corresponde a una invitación a compartir la cultura de la gratitud, que entiende que todas las situaciones que llegan a la vida entregan algún aprendizaje, donde ser amiga del ex es una posibilidad cierta. Más aún, la idea que deja entrever es que tampoco habría que ser celosa de la ex, cuando es amiga de tu pareja. “Te imaginas una relación de respeto y amor por la nueva persona que llega a la vida de tu ex, que es esa persona que tanto quisimos y con quien teníamos un proyecto común de ser pareja, eso puede ser maravilloso”, especula.


En ese sentido, piensa que es importante aprender a construir vínculos armónicos respetando la individualidad del otro y donde no se puede pretender que la pareja no tenga historias que le preceden.

¿Sospechar por la buena onda?

Todo lo contrario. La idea es propender a tener vínculos “más humanos”, tratando de salir de las polaridades bueno - malo; amigo - enemigo, y que los ex no se vuelvan perfectos desconocidos.


Marisol Castillo Rodríguez señala que todas las relaciones pueden transformarse y que no hay que cortar vínculos de cariño sino darles el lugar que corresponde y con los límites adecuados, para que la relación de amistad sea eso y no se mal entienda.


Si la mujer sabe escoger su pareja y tiene claro lo que tiene no habrá dificultades, para que ella misma se relacione como amiga con un ex, ni que su pareja también lo haga.


Queda claro, entonces, que la ex o el ex, es eso -ex-. Aunque ojo, alerta la psicóloga, con los hombres que les gusta estar entre dos mujeres que se disputen el protagónico, porque eso no tiene que ser así. “Tienes que tener presente con quién estás y saber elegir”, recomienda.


De todas maneras, toda relación implica un vínculo de confianza básica que se traducirá generalmente en una relación de apego y exclusividad, lo que sustentaría la construcción emocional de la relación, según explica el psicólogo Francisco Ibaceta.


“Para muchas ‘nuevas parejas’ la presencia de la anterior puede ser una ‘amenaza’, porque puede despertar la posibilidad de perder dicha exclusividad, pero ese análisis dependerá de la relación, de la biografía y de la historia de la relación” señala.


Entonces para evitar rollo y respetar el "nuevo nosotros", aconseja que lo primordial es mostrarse sensible, disponible y sintónico a las necesidades del otro.


“Por ejemplo, si mi nueva relación partió como una infidelidad, probablemente exista cierto temor a que se pueda repetir, o bien a que él que tuvo que dejar a su pareja, pueda sentir culpa, nostalgia y con eso se amenace la nueva relación”, clarifica el especialista el psicoterapia de pareja y sexualidad.


En cualquier caso, los acuerdos explícitos son bienvenidos porque darán la pauta de respeto y comportamiento, para que ambos miembros de la relación se sientan cómodos y no amenazados por un o una “ex”.