Conoce los beneficios estéticos que tiene hacer ejercicio a alta temperatura

Un tratamiento de modelación corporal de origen suizo utiliza la técnica, en combinación con oxigenoterapia y drenaje linfático. Promete reducir centímetros en las zonas en que las mujeres lo necesitan.

Por M. Francisca Prieto, Emol
Ma. 16 de octubre de 2012, 08:30
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"La temperatura ideal para hacer cualquier ejercicio es de 22 o 24 grados", afirma enfático el profesor de educación física Ignacio Santander. Sin embargo, rápidamente agrega que ese ambiente es el óptimo en términos deportivos, para que quien está realizando actividad física no se deshidrate y pueda mantener una intensidad constante. "Si se pone a un deportista a 37 grados, durará 20 minutos y se deshidratará, le dará un shock de calor y le ocurrirán otra serie de cosas que le impedirán un óptimo rendimiento", explica.

La cosa cambia si el objetivo pasa de lo deportivo a lo estético. En ese caso -dice Santander-, si se dan ciertas condiciones, ejercitarse a alta temperatura "podría llegar a aumentar el proceso denominado lipólisis, que es el metabolismo de la grasa".

Ésa es precisamente la idea con la que trabaja Figurella, un tratamiento de modelación corporal de origen suizo, que fue desarrollado hace más de cuatro décadas y que desde el año pasado se encuentra en nuestro país. Se trata de un método absolutamente natural y cuya característica principal es que contempla la realización de actividad física en módulos donde la temperatura alcanza los 37 grados.

"En las cápsulas la cabeza queda afuera, por lo que la persona no se asfixia, y se trabaja con anillos que tienen resistencia. Es un mecanismo neumático en que la persona hace fuerza al ir y al volver, y con eso tonifica sin lesionarse", describe Fernanda Caminotti, directora del centro que hay en Santiago.

Los movimientos que se realizan dentro de los módulos térmicos son suaves y de bajo impacto, siempre supervisados por una especialista para que se lleven a cabo en la forma correcta. "Se empieza con lo mínimo y (la resistencia) se va incrementando de a poco a medida que la persona pueda", añade Caminotti.

Yoga a 42°
Otra disciplina que se realiza a alta temperatura es el Bikram Yoga. La idea es que el calor estimule los órganos, las glándulas y los nervios, impulsando sangre oxigenada a todo el cuerpo.


En otras palabras, lo que ocurre dentro de las cápsulas es que gracias a la alta temperatura, la persona convierte la grasa en energía, lo que ayuda a reducir centímetros. Ignacio Santander lo explica así: "La grasa tiene un efecto térmico que nos protege de las bajas temperaturas. Entonces, como (en los módulos) hay alta temperatura, de alguna manera se engaña al hipotálamo, que dice 'hace mucho calor, voy a liberar grasa del tejido adiposo', y al hacer el ejercicio la persona utiliza los ácidos grasos, en teoría, como combustible".

No obstante, el profesor de educación física resalta que para que esto funcione a la perfección, es importante que una gran cantidad de eventos bioquímicos ocurran en el organismo. "Ahora, si esto es repetitivo en el tiempo -unas 20 sesiones, por ejemplo-, yo me imagino que a la larga sí tiene que producir efectos, pero también tiene que ir acompañado de dieta y ojalá otras actividades físicas complementarias", puntualiza.

Resultados garantizados

De hecho, el método Figurella no sólo contempla los ejercicios en las cápsulas térmicas, sino que también incluye la orientación de una nutricionista, que entrega una pauta de alimentación personalizada, y terapias con oxígeno y drenaje linfático, las cuales se realizan en cada sesión después de los 30 minutos de actividad física.

"La oxigenoterapia se hace en otra cápsula, en la que sólo la cabeza queda afuera, de manera que el oxígeno penetre por todos los poros, generando una oxigenación de todo el organismo y haciendo que la piel, el pelo, las uñas, etc. se vean más sanos. Pero también, el oxígeno acelera los procesos metabólicos, es un antiage, es antioxidante, tiene mil funciones que son fabulosas", asegura Fernanda Caminotti.

En tanto, el drenaje linfático se hace de forma mecánica mediante unas bolsas que abarcan toda la extensión de las piernas y que permanecen instaladas por 15 minutos, mientras la persona está recostada sobre una camilla. "Ayuda a potenciar la circulación sobre todo del torso hacia abajo, que es la zona donde peor circulación tenemos las mujeres", explica la directora de Figurella.

El tratamiento se realiza en sesiones de una hora y media, que deben repetirse entre dos y tres veces por semana. Fernanda Caminotti afirma que en la quinta sesión ya pueden verse resultados, porque ahí se hace una segunda evaluación de medidas (la primera se hace al comienzo del tratamiento). "Como es un método natural, lleva un poco más de tiempo que el organismo se acomode. Yo nunca recomiendo menos de 20 sesiones, que son dos meses y medio de tratamiento, porque las personas necesitan por lo menos seis semanas para empezar a tonificar", aclara.

Asimismo, el método garantiza un mínimo de centímetros a reducir, lo que se estipula en un acuerdo firmado. Si esto no se cumplo, la persona recibe su dinero de vuelta. "Nunca nos ha pasado, porque obviamente garantizamos un mínimo sabiendo que la persona da para más y eso depende de cuánto se esfuerce", dice Caminotti.

Para que te hagas una idea, las 10 sesiones de Figurella tienen un valor de 300 mil pesos aproximadamente.

La directora del centro que hay en Santiago sostiene que es un tratamiento que pueden realizarse mujeres de un amplio rango de edad. "Hemos tenido clientas desde los 16 hasta los 65 años, cada una con su objetivo particular", señala.

Además, asegura que no tiene contraindicaciones. "Hay situaciones específicas como las personas que están con tratamiento oncológico, en que sí pedimos la autorización del médico. Y si, por ejemplo, una mujer queda embarazada, en realidad no debería haber problema con que haga Figurella, pero nosotros por resguardo preferimos cortar el tratamiento por un año, de manera que cuanto tenga su bebé pueda volver", dice Fernanda Caminotti.