Cansadas de los desórdenes alimenticios, modelos se entregaron a la talla grande

Sufrieron el infierno de los desórdenes alimenticios en una industria que no paró de decirles que se veían gordas. Pero hoy brillan como maniquíes “XL”, aunque la gran mayoría muestra, en realidad, una figura femenina sana y natural, sin sobrepeso.

Emol
Sa. 27 de octubre de 2012, 07:00
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Karolin Wolter mide 1,81 cm y solo pesa 52 kilos. Aún así trabaja como modelo de talla grande.

Karolin Wolter mide 1,81 cm y solo pesa 52 kilos. Aún así trabaja como modelo de talla grande.

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En su momento más curvilíneo, Crystal Renn fue la modelo “talla XL” mejor pagada, pero hoy regresa a la pista de la delgadez.

En su momento más curvilíneo, Crystal Renn fue la modelo “talla XL” mejor pagada, pero hoy regresa a la pista de la delgadez.

AP


“Cuando me di cuenta que ya no me podía mirar al espejo, supe que algo no estaba bien”, dijo Karolin Wolter a la revista I Love You, en una nota que, citándola, lleva como título “Cuando me dieron la categoría de (modelo) de talla grande, fue el día más feliz que puedo recordar”.

Wolter, al igual que varias modelos que no quisieron ver sus carreras truncadas por no mantenerse en el peso que la industria les exigía, contó al medio alemán su historia de cómo se convirtió en una peculiar modelo “XL”. Esto, porque en la actualidad, pesa apenas 52 kilos, mientras mide 1,81 cm.

Tras trabajar durante tres años en Nueva York, para Marc Jacobs, Lanvin o Yves Saint Laurent, esta alemana dice haber aprendido un montón de cosas que recuerda con alegría. Sin embargo, asegura, no volvería a pasar por esa época de nuevo.

“Me fue muy bien, pero aún así, mis agentes me decían ‘ya sabes Karolin, la próxima temporada vienen los shows de primavera/verano, así que tienes que estar más delgada”, comentó la modelo, quien, para ese entonces, pesaba 57 kilos, lejos de los 62 que tenía antes de comenzar su carrera en las pasarelas.

“Ahora, cuando veo mis primeras fotos no puedo creer lo bien que me veía. Peor aún, no puedo creer que de verdad creía que estaba gorda”, recuerda Karolin, relatando con tristeza cómo en ese entonces,  no podía siquiera imaginar que alguien en toda la industria de la moda pensara que ella se veía bien tal cual era.

Según explica, en esa época perdió sus hábitos de alimentación. “No sabía si tenía hambre o de qué tenía hambre”.

La presión se hizo cada vez más grande. Rendía en el trabajo, pero sola, en su casa, no aguantaba la ansiedad de sentirse en un cuerpo que no debía, y siendo constantemente juzgada.

Cuando no pudo ver más su reflejo en el espejo, decidió renunciar. Le avisó a sus agentes y se fue un tiempo a replantearse su vida a Los Alpes, para regresar a fines de 2011 con una decisión: convertirse en modelo de tallas grandes.

“De ninguna manera. No eres lo suficientemente grande”, le dijeron. De hecho, tras un período sin encontrar trabajo, debió ponerse relleno para verse según los parámetros “XL” de las revistas.

Con esfuerzo y ganándose la fama entre las agencias, Karolin logró hacerse conocida como modelo “pluz-size”, categoría que, dice, le encanta. Lo curioso es que al momento de recibirla, perdió inmediatamente dos kilos.

Según explica, esto se debió a que “la presión se había ido” y sus hábitos alimenticios volvieron a ser normales. “No tengo idea de lo que va a pasar conmigo en la industria de la moda. Ya no me presiono (…) Aún así, he ganado más en estos últimos tres meses que nunca antes. Simplemente no  hay reglas. No se trata de cuán grande o delgada seas, o en qué categoría estás.  Se trata de cómo te enfrentas. Si estás cómoda con tu cuerpo, puedes vender casi cualquier cosa”, concluyó.

Las otras que dijeron “¡basta!”

Tara Lynn es una mujer orgullosa de sus 84 kilos, que son peleados por las mejores revistas de moda del mundo.

Pero para llegar hasta aquí, la modelo pasó por bullying adolescente y trastornos alimenticios, que si bien la ficharon para las agencias de modelaje, dejaron su cuerpo débil. Supo detener su autodestructiva rutina con la comida y recuperó su peso normal, para arrasar hoy como rostro de la industria.

Otra que siguió sus pasos fue la hermosa Crystal Renn, quien se perfiló en su minuto como la modelo “talla XL” mejor pagada.

A sus tiernos 14 años, y obsesionada con el mundo del modelaje, se sometió a dietas poco saludables. Pero, como dice, tomó conciencia y recuperó su peso, para lucir su talla 46 en las mejores pasarelas y portadas de revistas. “Soy una mujer con curvas y eso no se puede obviar. Las chicas tienen que ser capaces de mirarme y pensar ‘es guapa. Yo podría ser como ella’”, comentó.

Pero este año, la morena maniquí dio otro vuelco en su carrera, apareciendo visiblemente más delgada y teñida de rubio platinado. Y ante las críticas que recibió por su regreso a las pistas de las flacas, aseguró que el mantenerse como modelo de talla grande le habría significado volver a sufrir desórdenes alimenticios.

En el caso de Kate Dillon, modelo de Gucci y Nine West, fue una gastroenteritis la que le sacó la venda de los ojos. Había estado enfrentando constantemente el rechazo en sus trabajos por ser considerada gorda, a pesar de que apenas comía. Tras enfermarse, una compañera de pasarelas le dijo que se veía estupenda con su look post hospitalización. Ese día marcó un antes y un después en su carrera y hoy es una de las modelos de “talla grande” más exitosas del mundo.