¿Tienes "onda" con tu jefe? Aprende cómo manejarlo

Es importante saber poner límites, porque de lo contrario una mujer puede terminar muy mal parada.

Emol
Do. 11 de noviembre de 2012, 07:00
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¿Te has fijado que los hombres en el trabajo se ven más atractivos? Es posible que el cargo que ocupan y el poder que tienen los vuelva encantadores. Independiente de la razón, los que son guapos lo saben y manejan su encanto con delicadeza. Aunque también están los que por muy o poco atractivos que sean, nadie los quiere por ser burdos, pedantes y desubicados.

En medio de estos dos polos se encuentran los tipos que tienen "algo", que los hace especiales e irresistibles para algunas mujeres.

"Me gusta mi jefe y tenemos una ondita. Hay días en que es más evidente y otros en que ni me mira, pero igual vamos a almorzar juntos al menos dos veces a la semana. Todavía no pasa nada y no tengo idea qué ocurra, pero me entretiene. Yo tengo a mi pololo y más que una relación sexual con mi jefe, me interesa ver qué pasa con mi carrera", comenta Alejandra A. sobre la "relación" que ha establecido con su superior.

Así son los amores de oficina. Platónicos, intensos, lujuriosos, contradictorios y, muchas veces, ocultos, desgarradores e imposibles. Es que cuando la pasión aparece, todo puede suceder. Pero, más allá de la atracción y el vendaval emocional, lo importante es saber cómo manejar la situación y aprender a poner los límites necesarios para no salir trasquilada, perdida y humillada.

¿Si es casado?

No es necesario hacerse la inocente, porque es evidente que si el señor es casado, el papel que le tocará jugar a la otra, si se mete en esa relación será el de "patas negras" y que el goce será momentáneo, sobre todo si el romance se mantiene oculto.

"Si él es casado, hay otra mujer que confía en este hombre y en las mujeres que lo rodean, entonces a mí me parece que la lealtad entre mujeres es lo primero", opina la psicóloga Marcia Aure (marciaaure@hotmail.com).

En ese sentido, dice que en las relaciones de amantes es mejor retirarse a tiempo para no salir herida. Esto es, poner la cabeza fría y dedicarse de manera impecable al trabajo y evitar como sea, los momentos en que puedan quedarse solos para no caer en sus brazos o recaer si ya ha pasado algo.

"Si la atracción es mutua pero no ha pasado nada es mejor alejarse y listo, porque hablar el tema puede significar que pierdas el trabajo. Lamentablemente, en el país no tenemos como norma de convivencia, llamar a las cosas por su nombre ni enfrentarlas tal como son", señala.

Es que no hay que olvidar que él es el jefe y ella una subalterna o solo una compañera de oficina, lo que implica que estás en una relación de poder. Entonces, plantea la especialista, hay que enviar mensajes claros para que la atracción mutua no sea mal interpretada y poner límites cuando el coqueteo se da a escondidas.

"Creo que también al huir de caer o seguir en ese desliz, creo que ella se demuestra a sí misma y al jefe, su buena autoestima, autocuidado y su profesionalismo para no enganchar con problemas extra laborales que no le significan ningún beneficio", reflexiona la especialista, que también maneja técnicas de la medicina china.

¿Si es mutuo?

En este caso, el ambiente laboral estará cargado de sensualidad y el jefe no dejará pasar ocasión para invitarte a su oficina, reuniones e incluirte en los nuevos proyectos.

"Si le gustas y te admira profesionalmente es el mejor escenario porque puedes avanzar en tu carrera", asegura Claudia A., quien vivió una relación con su jefe hace un par de años atrás.

Añade que le sirvió para ascender y tener un mejor sueldo, pero que un minuto fue todo adverso por las rivalidades que se produjeron con sus compañeros.

Sin embargo, andar con el jefe no siempre es miel sobre hojuelas.

"Mantuvimos una relación oculta por dos años, a pesar de que él y yo estábamos sin pareja. Es que en la pega había reglas estrictas sobre el tema y no era conveniente que se supiera. Me equivoqué y acepté demasiadas cosas. Finalmente, cuando todo entre nosotros se pudrió, literalmente, me echaron por reducción de personal. Él, por supuesto, no me defendió", declara Macarena F. sobre su experiencia al andar con su jefe.

¿Final feliz?

También ocurre. La lista es larga de familias formadas por jefes con compañeras de oficina, que se reconocieron y sin prejuicios, dieron espacio para que el amor y la pasión surgieran en forma natural.

"Es que tanto las mujeres como los hombres somos personas responsables, trabajadoras, profesionales y no podemos dejar de lado nuestra coquetería, nuestra sensualidad. El tema es saber captar cuándo es una luz verde para algo más y cuándo es sólo parte de la relación laboral", analiza Marcia Aure.

Desde esa perspectiva, el enganchar con el jefe no significa necesariamente irse a la cama ni andar coqueteando todo el día, sino que también es una oportunidad para desarrollar la amistad, el compañerismo y el respeto mutuo.

Cada caso es particular, pero que el amor puede surgir en este contexto, sucede.