Dile ‘no’ al estrés de fin de año: Guía para sobrellevar las fiestas

Las reuniones familiares que se avecinan no tienen por qué ser una obligación, sino que un anhelado momento para mostrar la gratitud a los más cercanos. Los rituales, dice una experta, son los momentos para unirse y enseñar a los hijos valores que los ayudarán de por vida.

Emol
Do. 02 de diciembre de 2012, 07:00
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Juan Eduardo López, El Mercurio

Juan Eduardo López, El Mercurio

Cuando Barbara Biziou (escritora y rostro de tv estadounidense) se separó de su marido y éste se alejó de ella y de Jourdan -el hijo de ambos-, el Día del Padre se convirtió en una jornada tensa y sombría. Así que para superarla, ella y el menor crearon el Día del Abuelo, donde preparaban tarjetas para enviarle al papá de Biziou, que vivía al otro lado de Estados Unidos, y cenaban juntos en honor de él.

Como explica ella, tras haber publicado dos libros acerca de las fiestas y rituales en familia, estos espacios que se hacen más comunes a fin de año, con la Navidad, Año Nuevo y las reuniones parentales a la orden del día, entregan a cada persona la posibilidad de hacer un stop en sus vidas y reflexionar acerca de las cosas y personas que los rodean, y que en el ajetreo de la rutina, podrían pasar por alto.

Pero cuando éstos se dan, muchas veces pasan a ser compromisos que muchos querrían evitar, debido al estrés que a veces provocan. En esta sociedad, explica, “desafortunadamente estamos más propensos a ponernos estresados y frustrados con los miembros de nuestra familia en las fiestas, que a conectarnos profundamente con ellos, mostrar nuestro aprecio y expresar nuestra gratitud. Las relaciones se han vuelto más complicadas y tensas, porque todos estamos tan ocupados y pasamos menos tiempo del que quisiéramos con nuestra familia y amigos”, dijo en una de sus columnas en The Huffington Post.

Allí, también entregó algunas sencillas herramientas para evitar que la próxima reunión familiar se transforme en una cruz.

1.- Sé consciente de tus sentimientos: Puede que alguien cercano haya fallecido hace poco, o que tu familia esté muy lejos como para poder compartir con ella las fiestas. Identifica tu malestar y podrás superarlo.

2.- Sé flexible: Mantener las tradiciones da cierta seguridad y bienestar a los ritos que como familia se celebran cada año. Pero esto no quiere decir que las cosas se harán para siempre al pie de la letra. Permite variaciones cuando un miembro de la familia, por ejemplo, haya adoptado una alimentación vegetariana en su vida o si alguien quiere incluir a la mesa al primo que se encuentra fuera del país y quiere cenar con todos, a través de Skype.

3.- No gastes: Biziou recomienda no endeudarse en regalos y celebraciones, ya que esto, sin duda, generará más tensión durante estos días. Recuerda que se trata de compartir y no de gastar una determinada cifra de dinero para hacer al resto feliz.

4.- Practica ejercicios simples de relajación: Tómate tu tiempo. Si necesitas algunos momentos a solas, sal a caminar, respira y haz alguna postura de yoga si lo practicas o, como recomienda Biziou, haz en tu mente un ejercicio matemático simple que te tome algunos segundos.

5.- Pon tus límites: La experta dice que si no estás acostumbrado/a a decir que “no” cuando realmente lo sientes, te prestas a que muchas veces te sientas pasado/a a llevar y guardes resentimientos que pueden estallar accidentalmente. Aprende a delegar algunas cosas y sé sincera contigo y con los demás.

6.- Ríe: No toma mucho tiempo y es gratis; busca escenas, recuerdos e instancias que sabes que te provocarán una sonrisa.

7.- Olvídate del perfeccionismo: “Deja de compararte con el resto o de medir tu éxito con estándares imposibles, incluyendo los de los miembros de tu familia”, explica Biziou.

Crea tus propios ritos

Fue también a través de Jourdan, que Barbara comenzaría a crear más espacios que les permitieran abrir sus corazones, haciendo más rica su vida familiar, por más que en su casa, solo contara el uno con el otro.

Tal como comentó en la revista Parents, ella y su hijo decidieron celebrar el Último Día, para festejar el fin de las clases del menor e, incluso, el cierre de la temporada de fútbol.  “Sacábamos tiempo de nuestras vidas agitadas y nos sentábamos tranquilamente a comer pizza a la luz de las velas, reflexionando sobre lo que Jourdan extrañaría de la experiencia que ahora se había acabado. Esas cenas eran la forma de marcar un final para dar un cierre a una etapa de su vida”, dijo la autora de “The joy of ritual” y “The joys of family rituals”.

Biziou es una fiel defensora de la idea de que cada familia puede y debe crear sus propios rituales, que, al hacer que cada miembro participe en su preparación, hará crecer en los más niños el sentido de pertenencia, y les puede enseñar valores imborrables.

Por ejemplo, propone que cada año se reúnan a recordar a una mascota que ya no está, o a celebrar el Día de la Donación, en donde se cuente la plata reunida en una alcancía y se decida entre todos a quiénes ayudarán. Se les puede pedir a los niños que redacten una carta que acompañará la ayuda dada.

Otras ideas van desde fijar un día de la semana para una cena familiar, donde no haya por qué comer algo caro, sino que un alimento que le guste a todos, como pastas o tacos. O festejar el inicio de cada estación del año, plantando un árbol en primavera, o bailando y dando la bienvenida al verano.

Asimismo, menciona que cada noche, en la casa y a modo de ritual, se podría comenzar a bajar la intensidad de las luces, encender una vela aromática e incentivar a los niños a respirar relajadamente, para prepararlos para el descanso. Tal como dice, Biziou, son técnicas que podrían quedarles para toda la vida, igual que decirles periódicamente, que los aman.