Madre advierte que tener hijos muy seguidos puede llevar la relación matrimonial al límite

La mujer, quien quedó embarazada sólo seis meses después de dar a luz a su primer hijo, sostiene que la salud y la cordura también son puestas a prueba.

Emol
Sa. 08 de diciembre de 2012, 07:00
Más Ménos

Es común que las parejas planifiquen la llegada de los hijos, de manera que entre uno y otro haya los años de diferencia "adecuados". El problema es que en algunos casos la naturaleza hace caso omiso a esos planes y sin previo aviso envía a un nuevo integrante de la familia.

Es lo que le ocurrió a Lisa Brinkworth, una periodista freelance británica que hizo pública su experiencia como una forma de advertir a otras madres que tener hijos muy seguidos puede llevar la relación matrimonial, la salud y la cordura hasta el límite.

"Recuerdo claramente a mi médico diciéndome que mi segundo hijo venía en camino, en abril de 2006. Sus felicitaciones fueron opacadas por los gritos de mi bebé de cinco meses de edad que estaba en su coche", relató al Mail Online.

En ese entonces, Brinkworth llevaba semanas sin dormir, lo que además le había dificultado recuperarse por completo de una infección post-parto que había puesto su vida en peligro. "Mi reacción no fue eufórica, sino una combinación de desesperanza y terror", recordó. Y también de incredulidad, así que acudió a la consulta de un especialista para asegurarse de que no estaba nuevamente embarazada.

"Ingenuamente pensaba que debido a que estaba amamantando, concebir era imposible. Pero descubrí que algunas mujeres están en su período más fértil los meses que siguen al nacimiento", dijo.

Un embarazo complicado

Lisa Brinkworth creyó que era importante dar a conocer su experiencia para que algunas famosas, como Lilly Allen, la tomen en cuenta. Esto debido a que la cantante tiene ocho meses de embarazo y apenas ha pasado un año desde nacimiento de Ethel Mary, su primera hija con su esposo Sam Cooper.

"Oh, Lilly Allen, ¿qué has hecho? (…) Tendrás dos bebés -uno recién nacido y otro de un poco más de un año- en tus manos", le advirtió la periodista. "Sufrirás de agotamiento, que en términos militares sería clasificado como tortura", agregó.

Brinkworth recordó que el embarazo de su segundo hijo fue complicado, ya que debió lidiar con las exigencias de su primogénito. "Me prohibieron las clases prenatales, porque Rocco, que había comenzado a gatear, distraía a las otras embarazadas", contó como ejemplo.

Y luego, cuando Zach llegó al mundo, además de encargarse de él, debía dedicar su tiempo y energía al niño de un año que recién había empezado a caminar.

"Estar privada de sueño fue la peor experiencia de mi vida. En las madrugadas podía estallar en un mar de lágrimas. Incluso en una oportunidad comencé a alucinar", reveló.

También se refirió al impacto que tiene para el primer hijo la llegada de un nuevo miembro a la familia. "Mirando hacia atrás, haberle presentado su hermano pequeño a Rocco la mañana siguiente a la que nació, fue un error (…) Nunca olvidaré su mirada perpleja cuando me vio amamantar a un impostor en la cama del hospital", dijo.

Todo esto hizo que el primogénito de Lisa Brinkworth la rechazara durante semanas. "Se negaba a hablar conmigo y sólo dejaba que su padre lo alimentara o cambiara", contó. Asimismo, tenía conductas agresivas hacia su hermano. "En una ocasión cuando estaba en el baño, escuché un grito penetrante. Rocco había metido un dedo a través de los barrotes de la cuna, se lo enterró a Zach e hizo que le sangrara", recordó.

Según la periodista, la escasa diferencia de edad entre ambos niños también le pasó la cuenta al hermano menor, ya que no pudo disfrutar de la exclusividad de su madre -como sí lo hizo Rocco-, se chupaba constantemente el dedo y por las noches dormía en la cama de sus padres, para compensar sus desventajas. Asimismo, se demoró en desarrollar sus habilidades físicas e intelectuales, ya que su hermano mayor era el encargado de comunicarle a los mayores sus necesidades.

Mejores amigos

"Los primeros dos años fueron agotadores, emocional y físicamente hablando. Pesaba 9,5 kilos menos que antes de quedar embarazada porque no tenía tiempo para comer", aseguró Brinkworth. Sin embargo, reconoció que haberlos tenido tan seguidos sí tiene su lado positivo, ya que sus hijos son muy cercanos.

"Rocco y Zach comparten su dormitorio no porque deban hacerlo, sino que porque quieren hacerlo. Cuando Rocco durmió por primera vez en la casa de un amigo, Zach lo extrañó tanto que no pudo dormir, comer o hablar hasta que su querido hermano regresó", relató.

Asimismo, en el colegio sólo están separados por un año, por lo que se encuentran en los recreos y se cuidan mutuamente de que nada malo le pase al otro.

Y, por último, su cercanía los ayudó a enfrentar sin traumas la llegada de un tercer hermano, ya que se tenían el uno al otro.

Así que, a juicio de la periodista, "el amor y la comprensión de hermanos que llegó con el tiempo, compensa la devastación de los primeros años".