Víctima de violencia doméstica ayuda con cirugías gratuitas a otras mujeres agredidas

Deborah Alessi fue golpeada por un ex novio. Hoy, junto a su marido, dirige una organización que apoya tanto física como emocionalmente a quienes han sido maltratadas.

Emol
Sa. 22 de diciembre de 2012, 07:00
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Deborah Alessi.

Deborah Alessi.

A los 20 años, Deborah Alessi tenía una relación con quien era el primer amor de su vida. En ese entonces, la joven estudiaba en la Universidad de Glasgow, y estaba convencida de que su novio le correspondía el amor que ella sentía. Hasta que él la agredió.

"Una noche se puso celoso", relató. Tomó una guitarra y la golpeó; luego le tiró el cabello y la pateó escaleras abajo. "Es vergonzoso admitirlo, pero ocurrió", dijo la mujer, quien hoy tiene 40 años.

Deborah podría haber pasado por alto la agresión de su pareja y haber seguido adelante con la relación, pero decidió que no quería ser más víctima de violencia, por lo que tomó sus cosas y abandonó Escocia.

Consiguió un trabajo como sobrecargo, gracias al cual llegó a Estados Unidos. En ese país conoció a David Alessi, un famoso cirujano plástico de Beverly Hills, con quien se casó, comenzando así una nueva vida repleta de glamour.

Sin embargo, Deborah Alessi nunca ha podido olvidar su pasado de mujer agredida y quiso tomar cartas en el asunto. "Hay tantas mujeres allá afuera que no tienen un lugar a donde ir, que no tienen la misma fuerza que yo, así que con mi esposo dijimos 'no podemos cambiar la parte emocional, pero sí podemos cambiar la parte física'", contó a "The Huffington Post".

De esta manera, la pareja decidió comenzar con Face Forward, una organización sin fines de lucro cuya misión es -según aparece en su página en internet- "proveer servicios quirúrgicos reconstructivos para mujeres y niños que han sido víctimas de la violencia", ya sea doméstica o por parte de pandillas.

Lo destacable de todo esto es que la ayuda prestada tanto por el matrimonio Alessi como por quienes trabajan con ellos, es totalmente gratuita para los pacientes y los fondos para pagar los tratamientos -cuyos costos pueden alcanzar los US$ 5.000 (unos $23 millones)- se obtienen de donaciones.

Sin embargo, para convertirse en paciente de Face Forward es necesario cumplir con algunos requisitos. En primer lugar, la organización pide a la víctima que acredite la agresión, con informes policiales y clínicos. Esto se debe a que muchas personas ven en la entidad la oportunidad para realizarse gratis una cirugía plástica.

Asimismo, es necesario que las mujeres pongan fin a la relación en la que ocurrieron los actos de violencia. "No tiene ningún sentido arreglar el rostro de alguien y que mantenga la relación con quien la golpeó", afirmó Deborah Alessi a la revista "People".

Además, se les pide comprometerse a buscar terapia sicológica. "Trabajamos con otras organizaciones sin fines de lucro que ayudan a las mujeres con su parte interior. Sanar el rostro no arregla lo interior, lo que es incluso más importante en la capacidad de la víctima para sanar", asegura la mujer.

Por último, una vez recuperadas, las pacientes deben devolver la mano con trabajo voluntario, ayudando a otras víctimas de abuso o a mujeres atrapadas en relaciones violentas.

Una nueva vida para seguir adelante

Face Forward asiste a entre 10 y 20 pacientes cada año, quienes generalmente requieren más de una cirugía. Como le ocurrió a Saundra, una mujer coreana de 48 años, con una historia muy conmovedora.

Además de haber sido abusada por su padre adoptivo cuando era niña, en su cumpleaños número 28 Saundra fue brutalmente golpeada por su entonces marido, quien la dejó inconsciente y tirada en la calle. Aunque sobrevivió a la agresión, todo el lado derecho de su rostro se gangrenó, destruyendo piel, músculos y tejido nervioso, producto de lo cual quedó totalmente desfigurada.

Sin embargo, la mujer pudo ser atendida por Face Forward y tras varias cirugías ha podido recuperar la forma y funciones de su rostro, convirtiéndose en una verdadera inspiración para otras mujeres víctimas de violencia doméstica.

La organización no sólo atiende a pacientes estadounidenses, sino que algunos llegan de otras partes del mundo. Por esto, el objetivo es crecer. "Mi meta es construir una casa para las mujeres, de manera que podamos realizar más cirugías de manera simultánea y ayudar a más víctimas", dijo Deborah Alessi. "Quiero ayudarlas y quiero que ellas sigan adelante", agregó.