¿Son peligrosas las fantasías sexuales? A propósito de ‘Cincuentas Sombras’

La relación de Grey y Anastassia ha hecho a muchos cuestionarse su vida sexual; por eso indagamos sobre su rol en los juegos eróticos.

Emol
Do. 30 de diciembre de 2012, 08:04
Más Ménos

“Las fantasías son fundamentales. Es imposible tener una sexualidad sin fantasía”, afirma Christian Thomas Torres, médico ginecólogo, terapeuta sexual, sexólogo y directo de Centro de Estudios de la Sexualidad Chile .

Según explica, es lo que nos lleva a disfrutar, gozar de una relación sexual y que marca la diferencia con el reino animal que se aparea con la sola intención de mantener la especie.

“Nuestro cerebro tiene la capacidad de fantasear e introducir juegos, elementos imaginados o reales, donde caben otras personas u objetos eróticos que van enriqueciendo las posibilidades de sentir placer”, dice.

Para el especialista, por tanto, no hay sexualidad humana sin fantasía. Incluso, para María Eugenia Brante, psicóloga Universidad San Sebastián son parte del desarrollo psicosexual normal desde la niñez, que es cuando se forma la sexualidad.

“Un desarrollo sexual normal va en relación al desarrollo también de la capacidad cognitiva, emocional, y las fantasías de todo tipo, porque son parte de la creatividad y el desarrollo emocional. El órgano sexual más grande que tenemos después de la piel, es el cerebro, no podemos olvidarlo”, advierte.

Pero, ¿cuál es el límite?

En el best seller del momento, "Cincuenta Sombras", –considerado literatura porno mamá- la trama gira en torno a las experiencias sadomasoquistas que el protagonista somete a su joven e inexperta pareja, quien sin atajos se somete a sus instintos.

“Él tiene la capacidad de mostrar a una persona ‘normal’ todo lo que se pierde si no explora en su sexualidad en la vida real y no en la fantasía, cayendo en la perversión pues no conoce límites y además, vive una doble vida donde disfruta de una sexualidad distinta”, retrata Christian Thomas.

En este caso, dice el sexólogo, el placer de Christian Grey está en el poder hacer gozar al otro y no en su propio goce, y por tanto, no le interesa mucho el encuentro sexual sino todo lo que arma para mostrarle esas posibilidades a su pareja, Anastassia.

“Una vida sexual normal no está definida por límites sino que en consensuar hasta donde llegamos”, define.

“Sexo vainilla”

La sexualidad en la pareja estable suele vincularse a lo rutinario, permitido y establecido. Pero esa es una realidad según María Eugenia Brante, está cambiando.

“Hoy, la pareja estable, matrimonio o convivencias estables se permiten, más aún, buscan complacer al otro y en eso dar rienda suelta a deseos, pasiones, lugares, espacios, incluso a prácticas que para muchos caen en la perversidad”.

En ese sentido, el terapeuta sexual, Christian Thomas señala que el cómo se viva la sexualidad está marcado por las pautas que la misma sociedad va estableciendo.

Por eso se explica que, en las “Cincuenta sombras”, el tener sexo vainilla o en posturas tradicionales, sea catalogado hoy como “fome”, ya que con tanto estímulo sexual dando vuelta en todos las áreas de relación humana, las fantasías son explosivas y “la” vía de escape que enciende la rutina diaria. Sobre todo cuando el sexo ocupa un lugar destacado en los pensamientos diarios.

Pero, las fantasías sexuales pueden ser de todo tipo. Aunque muchas veces en los libros, películas o canciones aparecen más ligadas a lo “prohibido”. Sin embargo, para la psicóloga, existen muchas fantasías que no son perversas. Señala que son, por ejemplo, románticas, exóticas, aventureras, representando en el fondo el plano más inconsciente de lo que cada uno de nosotros no somos. “Es decir, lo que más nos cuesta mostrar o expresar y por tanto, llevar a la práctica”, sostiene la psicóloga.

Por lo que, asegura el sexólogo, lo normal en las fantasías se concensúa. En lo perverso, uno usa al otro.

En ese borde y en otro extremo están las parafilias, como el fetichismo, exhibicionismo, sadomasoquismo o el voyeurismo, entre otras. Son reseñadas como perversiones que se caracterizan por obtener placer a través de un único y exclusivo ritual, que a juicio del experto Thomas, son donde menos fantasía ocurre. “Son un empobrecimiento extremo de la sexualidad”, cataloga.

¿Cómo fantasear?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las fantasías son definidas básicamente como juegos eróticos. “Cuando estamos en una relación de pareja y jugamos que metemos a otra persona, es un juego y no es la verdad. Si no logras diferenciar realidad de juego no accedes a la fantasía que es lúdica, divertida y enriquecedora”, enseña Christian Thomas.

En ese sentido, llama a probar y ensayar pero siempre bajo un marco amoroso, de respeto y cariño hacia el otro.

En otras palabras, no se trata de hacer lo que uno quiere con la pareja, ya que opina que eso puede ser muy destructivo y peligroso para la estabilidad de la pareja. “Si quiero meter a un tercero tengo que saber cuáles son los límites y las consecuencias de tener intimidad en un trío”, ejemplifica.

Y lo más importante, será salir de la idea que las parejas estables no les corresponde ser apasionadas, soñadoras u osadas.

“Lo más indicado es animar a las personas a conocerse a sí mismas. Sus sensaciones, sus gustos y ser creativos en todos los ámbitos de la vida, lo que incluye el plano sexual, para no reprimir sus deseos”, aconseja Brante.

Esto es en concreto hablar de las fantasías sexuales en pareja aún cuando suenen descabelladas. “Salir del temor a decir y pedir lo que se quiere, desinhibirse y disfrutar”, agrega.