Masajes en los pies: caricias que sanan la vida intrauterina

Trabaja el estado físico, emocional y mental en adultos y niños. Sin embargo, es especialmente recomendada para embarazadas y lactantes.

Por Francisca Vargas V.
Lu. 31 de diciembre de 2012, 08:00
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Es un masaje sutil que se da a los puntos reflejos de la columna vertebral situados en los pies, manos y cabeza. Aunque en rigor son caricias o pasos muy sencillos que se dan en esas zonas, que según la técnica es donde perduran los bloqueos emocionales que se producen en el feto durante la gestación.

El origen de la técnica metamórfica proviene de la reflexología podal, donde en 1960, el naturópata y reflexólogo británico Robert St John, observó que en estos reflejos espinales se guardaban recuerdos psicológicos y físicos de la época prenatal, y comprobó que al soltar las desarmonías de la columna vertebral se liberaban los episodios traumáticos del periodo prenatal. 

¿Por qué metamórfico? Según el naturópata es porque produce cambios profundos que transforman a una persona desde su interior hacia el exterior y el concepto de metamorfosis es un símbolo de la mente, que invita a cambiar todo el adoctrinamiento del pasado que se ve en el presente.

St John se dio cuenta que cada persona tiene su propia capacidad de autosanación y no solo a nivel físico, sino que también se pueden alcanzar positivos cambios de actitud y estados de ánimo.

Su hallazgo se produjo cuando trataba con reflexología podal a una niña de 18 meses con síndrome de Down, quien con esta técnica evidenció  mejoras, que incluso cambiaron su fisonomía. También en sus inicios, el inglés investigó con niños autistas logrando valiosos avances en sus actitudes y relaciones con los demás. Luego, al practicar con adultos observó que en ciertas ocasiones tenían regresiones espontáneas que los llevaban a rememorar su concepción, gestación y nacimiento. Así nació y estudió la técnica.

¿Cómo funciona?

Para Claudia Caorsi, terapeuta de técnicas complementarias de evolución y sanación en Sana Vibración, la metamórfica funciona, porque recupera la fuerza vital que ha quedado estancada en la zona de la columna y al moverla se activaría la autocuración. Esto en términos concretos -dice- se vería reflejado en una mayor autoestima, confianza y en un cambio en el comportamiento y elaboración de pensamientos, siendo la persona más consciente y responsable de las circunstancias que él o ella misma crean.

"Es bien relajante, aunque he tenido pacientes que no aguantan el dolor que les genera, porque las suaves caricias remueven dolores profundos que hemos contenido por mucho tiempo", comenta.

Por lo tanto, afirma que es una técnica sutil pero muy profunda y explica que lo que se hace es un movimiento suave, de caricia que va en sentido circular, donde la mayor parte de la hora que dura la sesión se trabaja en los pies, porque ese sería el lugar donde la energía está más condensada.

En estas extremidades se trabaja desde la punta dedo gordo hasta el inicio del talón, y sobre la punta del dedo gordo para estimular las glándulas pituitaria y pineal.

"Al trabajar los puntos reflejos de la columna vertebral, desde el coxis hasta la cabeza, estimulas la energía vital y haces que se movilice, distribuya, desbloquee esta energía y pueda llegar hasta donde no lo ha conseguido", explica.

Además, cuenta que se activa el sistema inmunológico y el sistema nervioso se equilibra.

Para la terapeuta, esta técnica es perfecta en estos tiempos donde sería imprescindible, desde su perspectiva, que las personas se vacíen de sus dolores, miedos, resentimientos y penas para tener "espacio" para que la nueva energía de amor, compañerismo y compasión que está llegando al planeta sea bien procesada.

"Esta terapia te ayuda en esa liberación al promover el contacto con el alma y el propósito de vida de quien la recibe", sostiene.

Para quiénes se recomienda

Claudia Caorsi de Sana Vibración, añade que la técnica o masaje metamórfico como se le conoce popularmente es, en definitiva, una herramienta integral que trabaja el estado físico, emocional y mental en adultos y niños de todas las edades. Aunque es especialmente recomendada para embarazadas y lactantes.

"En los bebés es muy potente porque ellos absorben las emociones de mamá y papá, por eso enseñamos la técnica a los padres para que se practique en el entorno familiar", cuenta.

Por eso, una vez aprendidos los sencillos pasos que también están disponibles en internet, es posible dar estas "caricias sanadoras". Sin embargo, hay que saber contener a quien se da este "masaje", pues es posible recordar episodios importantes que causaron algún bloqueo emocional profundo o dañaron alguna relación familiar.

"Cuando aprendí la técnica y tuve varias sesiones pude ver, revivir conversaciones y situaciones en dos momentos distintos de mi vida que me habían causado dolor y sin proponerlo las uní, es que se conectaban y pude entender porque yo misma me limitaba o encarcelaba a mi alma. Al ver estas imágenes tomé consciencia de lo sucedido, entendí y mi vida avanzó", comparte Claudia Caorsi.