¿Te proyectas con tu pareja? Sexóloga entrega tips para el amor a largo plazo

Alessandra Rampolla reflexiona en su nuevo libro sobre las cosas que deterioran el amor y de paso la vida sexual con los años.

Emol
Sa. 26 de enero de 2013, 07:00
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AFP

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Editorial Sudamericana

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Los años pasan, el cuerpo ya no es el mismo de antes, como tampoco la paciencia y el entusiasmo. Entre las inseguridades que trae el físico afectado por la ley de gravedad y la rutina, el aburrimiento y estrés de la vida, las relaciones se pueden ir deteriorando hasta que a una edad ya madura, y como un balde de agua fría, llegan los cuestionamientos de si no se perdió el tiempo con quien se consideró en el pasado el amor de la vida.

“Juntos y revueltos, ¿para siempre?” (Editorial Sudamericana) es el nombre de la nueva publicación de la reconocida sexóloga Alessandra Rampolla, con el que espera apoyar y aconsejar a las personas que quieren tener –y mantener- una relación duradera.

 “A diferencia de muchas cosas que podemos construir en la vida, una pareja a largo plazo no se puede armar unilateralmente. Son las dos personas que la integran quienes tienen que querer trabajar la tierra, abonarla, sembrar y cosechar, para nuevamente empezar el ciclo, uno y otra vez… Porque es una tarea que no termina nunca, a no ser que alguno de los dos ya no quiera seguir cultivándola”.

Dada su experiencia en sus relaciones –pese a su divorcio se declara una “ferviente creyente en la pareja-y pacientes, sabe que las cosas no suelen funcionar por arte de magia, y que a veces, por mucho empeño que se ponga, es necesario el empujón de algún estudioso en el campo de las relaciones para mejorar las cosas.

Como sexóloga, aclara: “Ni las posturas más originales, ni las técnicas sexuales más precisas, ni los tips eróticos más sensuales, salvan una pareja que está quebrada emocionalmente y que no está dispuesta a trabajar junta”.

Tras confesar una experiencia personal con un novio norteamericano con el que aparentemente no tenía una relación equitativa, y tras sentirse algo desamparada en el aspecto amoroso, Rampolla explica que comprendió que ante todo, debía ser fiel a ella mima. “Una pareja necesita eso: debes escogerte a ti primero y luego escoges al otro”.

Con esto se refiere a buscar la plenitud individual, para luego proyectarla en el otro, contrario a arrastrar a la pareja en la desdicha personal de no sentirse completamente feliz. Para esto, la experta recomienda reconectarse con las pasiones, traer al presente aquellas actividades que antes llenaban el espíritu y que por algún motivo -falta de tiempo para uno/a mismo/a- quedaron relegados a un pasado lejano en la soltería. “Si tú estás bien y sabes qué necesitas para sentirte pleno/a, no solo no cargarás a tu pareja con esa responsabilidad, sino que seguramente motivarás al otro (…) El entusiasmo es contagioso”, asegura.

Asimismo, Rampolla entrega una serie de factores que suelen mermar el amor a largo plazo. Estos son:

-Dar al otro por sentado: Se debe comprender que el estar en pareja no es el fin de una historia, sino el comienzo de una aventura interesante, que puede durar para siempre.

-Dar el sexo por sentado: Que ya no se busque pareja, como en la soltería, no quiere decir que el deseo vaya a llegar solo, como el hambre o la sed. La seducción y la conquista son armas fundamentales para ganarle al desenamoramiento.

-Se pierde la sorpresa: Al casarse se suele creer que ya se conoce a la pareja, y que nada nuevo, ninguna reacción desconocida o aspecto misterioso saldrá de la persona que en algún momento te maravilló. Para la sexóloga esto es completamente errado y llama a abrir los horizontes y ver al otro como un mar por descubrir.

-Te has convertido en el representante de las malas noticias: Analiza si con la rutina y el quehacer del día a día no te has convertido en un transmisor de los problemas, comunicándote casi exclusivamente para informar cosas como que hay que pagar tal cuenta, un hijo se enfermó o que hay que arreglar el lavaplatos.

-Te sientes poco deseado/a: Con los años, algunas personas pueden comenzar a comparar el cuerpo maduro de su pareja con el de los más jóvenes, o hacer hincapié en el recuerdo de lo que el/la otro/otra fue en sus mejores años. Según cada personalidad, a veces esos comentarios pueden crear inseguridad. Por otro lado, la sexóloga invita a preguntarse “¿podemos realmente amar a quien nos hace sentir miserables?”.

-Cobro de sentimientos: En otros casos, cuando ya el tiempo ha pasado y se mira hacia atrás, pensando en cada cosa que no se hizo en su momento, alguien podría comenzar a culpar a su matrimonio de no haber realizado sus sueños. “los cobros retroactivos no ayudan a la pareja, ¡y mucho menos a nosotros mismos!”, dice Rampolla, recordando que nunca es tarde para retomar los proyectos.

-Incompatibilidad: La gente cambia, evoluciona, se mueve. Por ende, es probable que pasados los años, una pareja descubra que el otro no es exactamente la persona con los mismos ideales e intereses que conoció. El secreto en este caso, es buscar aquellas cosas que los unen y no las que los separen.

¿Y qué pasa con el sexo?

La experta no puede dejar de lado uno de los ingredientes esenciales de una relación sana y estable, como lo es la sexualidad. Por eso, enumera una lista de mitos que a veces deterioran el amor, como lo es el creer que el sexo en una pareja estable es más escaso que durante la soltería.

Rampolla asegura que eso es falso, ya que una persona sin compromisos pasa períodos sin relacionarse sexualmente con otra, ya que requiere de tiempo de conocer, conquistar y acercarse íntimamente a otro/a.
Al contrario, una pareja estable, según explica, en promedio tiene sexo dos o tres veces por semana.

Otra creencia es que una vez que el deseo se pierde, es imposible volver a retomarlo. Ante esto, la sexóloga asegura que depende del nivel de desconexión que tenga la pareja. Pero que en muchos casos, la baja de libido se puede deber a etapas de la vida, como un embarazo o estrés, que al momento de resolverse, son capaces de revivir la llama con más intensidad.

Asimismo, la autora hace un llamado para quitarse de la cabeza que el sexo tiene que ser por ley algo espontáneo. Anticiparse al encuentro, tal como se hacía con una cita al pololear, arreglándose, y poniéndose ropa especialmente provocativa, era ya una manera de planificar la sexualidad. Y esto no tiene por qué acabar cuando la relación se formaliza legal o religiosamente.

Como último mito, ahonda en el pensamiento de que “es imposible desear sexualmente a una misma persona a largo plazo”.

Tal como indica, eso nace bajo la idea de que al momento en que se deja de sentir esos nervios del comienzo de la relación, donde la cabeza y las hormonas solo tenían espacio para la pareja, nunca más se sentirá esa embriaguez del amor, por lo que hay que terminar la relación y buscar a alguien nuevo.

“Pero eso nos vuelve completamente incompetentes para establecer parejas a largo plazo, y nos estaremos perdiendo de una relación que, con la dedicación que merece, puede ser maravillosa. Lo cierto es que el sexo, cuanto más conocido es, mejor puede ser”, asegura Rampolla.