Técnicas de reproducción de alta complejidad

Por Ricardo Pommer
Mi. 13 de febrero de 2013, 08:42
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Se entiende como técnicas de reproducción de alta complejidad a aquellas en las que la fertilización, es decir la unión del gameto femenino y masculino, ocurre fuera del cuerpo de la mujer. Por tanto, requiere de un mayor apoyo de laboratorio y especialistas que las técnicas de reproducción de baja complejidad.

Básicamente son dos técnicas: la Fertilización In Vitro (FIV) y la Inyección Intra Citoplasmática de Espermatozoides (ICSI). Si bien existen otras técnicas como la transferencia intratubaria de gametos (GIFT) o la transferencia inmediata de ovocitos microinyectados a la trompa (SOFT) sus resultados no son los mejores y presentan mayor tasa de complicaciones como embarazo múltiple.

Fertilización In Vitro: Este tipo de procedimiento se realiza principalmente cuando la génesis del problema se encuentra en la mujer. Por ejemplo por una endometriosis severa o daños en las Trompas de Falopio.

La fertilización se produce en el laboratorio, previa estimulación de los ovarios de la mujer por 10 días, con medicamento inyectable y luego se retiran los ovocitos por vía vaginal en un proceso ambulatorio en pabellón. A continuación se seleccionan los mejores, los que se fertilizan con la muestra de espermios que aportó la pareja para formar el embrión, el cual -posteriormente- se implantará en el útero de la mujer. En general, en este proceso se obtienen entre 8-10 óvulos, de los cuales 4 llegarán por selección natural al tercer día, transfiriendo un máximo de 2, criopreservando los restantes para un segundo intento si no hay éxito o para los eventuales hermanos si todo sale bien.

Inyección Intra-citoplasmática de Espermios (ICSI): Cuando el problema de infertilidad tiene un factor masculino severo, como un recuento bajo, movilidad mínima o estructura alterada, requiere esta técnica, asi como los hombres que vienen de la criopreservacion espermática por problemas oncológicos.

Consiste en escoger un espermio e inyectarlo directamente -con una pipeta final- al interior del óvulo para fecundarlo. En este tratamiento el biólogo es quien decide qué espermio es el competente para fecundar el óvulo. Los buenos resultados dependen de factores como la calidad del ovocito más que de la técnica, aunque suene injusto. También se transfieren un máximo de dos embriones al útero.

Por Ricardo Pommer, miembro de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología (SOCHOG).