Consuelo Saavedra: "La 'sandía calá' es lo peor que le puede pasar a la oposición"

Esta periodista, involucrada con todo en la campaña presidencial de su marido, Andrés Velasco, reconoce que le da muchísima rabia que lo acusen a él de desleal. Aún no sabe si volverá a ejercer su carrera.

Por María José Errázuriz L.
Ju. 14 de marzo de 2013, 08:01
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Fue la de la idea. Para poder darles vacaciones a sus tres hijos y, en simultáneo, hacer campaña, Consuelo Saavedra le planteó a su marido salir de gira en un motorhome. Y así lo hicieron durante febrero.

Desde que abandonó TVN a fines de noviembre para sumarse a la campaña presidencial de Andrés Velasco, esta destacada periodista divide su tiempo entre las funciones del comando y sus responsabilidades de mamá.

Los tres meses que lleva en las lides políticas, como protagonista, la tienen alerta y sobre todo, le han permitido ponerse en los pantalones del “entrevistado”, esa persona que antes debía enfrentar sus rigurosos interrogatorios que le dieron fama de dura.

Está absolutamente tranquila del paso que dio –salir del noticiario de TVN, sin saber cuándo va a regresar a las pantallas y en qué- para acompañar al ex ministro en esta causa de la que se siente, a todas luces, orgullosa.

“No se pueden mirar las cosas por costos/beneficios”, dice.

-A meses de entrar en la arena política, ¿qué se siente estar a ese lado, del protagonista?
“Ha ido variando. Me he dado cuenta que es mucho más difícil de lo que pensamos los periodistas ser entrevistado; nosotros siempre les decimos ‘contesta lo que tienes que contestar, no te compliques, sé sincero’, pero cuando uno está a este lado se ve que es más difícil. Hay que aprender a regular hasta dónde te comprometes en lo más profundo, en cada una de las conversaciones que tienes con cada uno de los periodistas que te buscan. Se cuestiona cuánto se quiere contar, qué tan reflexivo hay que ser, y finalmente, en mi caso es especial porque las preguntas apuntan a política y estoy hablando por otra persona, siendo no su vocera”.

-¿Algún mea culpa con tus entrevistados del pasado? ¿Mayor comprensión?
“Sí, hay una mayor comprensión con el entrevistado. Con los periodistas no tengo problemas, respeto todas las preguntas que me hacen y trato de ser generosa en las entrevistas, aunque algunos colegas me recomiendan dar respuestas estándar.
“Hago un reconocimiento al entrevistado, he visto que no es tan sencillo y si vuelvo a cruzar el río hacia el otro lado como entrevistadora, voy a ser más comprensiva (se ríe)”.

-¿Te ha sido difícil bajarte del caballo de la independencia y objetividad que se les exige a los periodistas? Aún se espera que no seamos militantes.
“No, porque creo que eso algo que ha ido evolucionando. Todo depende de cómo se entienda partidismo y militancia; de verdad, creo que Chile ha ido evolucionando a exigirles a los periodistas mayores compromisos con temas esenciales como derechos humanos o libertad de expresión. Nadie esperaría que un periodista no tenga una posición de defensa en eso y por eso creo que la gente le exige a los periodistas ser personas de principios”.

-Pero tú hoy estás en “vote por Velasco”.
“Sí, lo estoy pero por una cuestión de principios. Yo no habría participado en una campaña presidencial de manera pública, sí privada, por el trabajo que realizaba, pero hoy los periodistas expresan sus posturas y a nadie le parece extraño. Hace tiempo que no creo en el periodismo que sólo refleja la realidad, que era lo que se enseñaba en las escuelas hasta fines de los 80, ese periodismo medio aséptico como virginal, caído del cielo”.

-¿Crees que no te va costar regresar a la trinchera periodística?
“Hoy me hago la pregunta de qué quiero hacer con mi vida, más aprendiendo de la experiencia en la que estoy embarcada. Quiero ver qué lecciones saco de esto, viendo qué es lo que me gusta para Chile y viendo cómo puedo servir en eso. No he estado pensando en si quiero volver a ejercer el periodismo o no; estoy demasiado concentrada en lo que estoy haciendo para pensar en lo que voy a hacer en un tiempo más”.

-¿Crees que involucrarte en esta campaña va a tener un efecto en tu carrera? ¿Algún costo?
“No se pueden mirar las cosas que se pueden hacer en la vida en términos de costos/beneficios. Nunca me he movido por costo/beneficio, sino por las convicciones, por lo que me gusta, por la gente con la que quiero estar, qué es lo que me motiva y qué es lo que creo que puedo hacer yo para hacer crecer mi entorno. Creo que uno debe estar abierta a ir descubriendo cosas nuevas y no sé para dónde me va a llevar este camino, entonces tampoco sé si quiero volver a ejercer el periodismo y cómo.
“No siento que ampliar tu registro sea afectar tu carrera. Nunca he diseñado una carrera y creo que todo suma, no que resten”.

-Decías que has tenido que aprender a regular lo que dices. ¿De verdad, te estás midiendo o te soltaste las trenzas para decir lo que antes no podías?
“Más que regular en el sentido de no meter las patas, me refiero a regular para lograr explicar de verdad lo que quiero decir para que el otro me entienda. Tiene que ver con la intensidad que le pongo a la conversación; no me gustan las frases hechas”.

- Como rostro de TVN esa libertad total no existía.
“Sí, uno cumple un rol y es rico poder decir lo que piensa. Ahora, nunca me sentí con una mordaza o era de las que rabiaba porque no podía decir a, b o c; pero sí, es rico poder decir lo que uno piensa. Pero por otra parte, la gente sabe cómo eres por los temas que abordas, con quien estas casada, hasta cómo te vistes. No creo que nadie se haya sorprendido con lo que digo ahora; siempre he dicho que apoyo el matrimonio igualitario, porque para mí es un tema de derecho humano”.

-Tú eres rostro igual que Karen Doggenweiler (esposa de Marco Enriquez-Ominami), mientras que las demás señoras de candidato no. ¿Te acomoda esa visibilidad, reconoces que es un plus?
“Es lo que hay, uno no puede renunciar a lo que es. Es mi vocación, yo trabajo en eso porque es lo que me gusta y sí, es un plus, pero también podría ser un plus para Marcela Cubillos (de Allamand) tener toda la experiencia política que tiene. Sin duda es algo positivo, no es negativo y no veo que podría hacer yo al respecto. Por eso te digo que es lo que hay… a lo mejor te da más templanza para saber lo que es la exposición pública con los costos y beneficios que eso tiene. Cuando has sido figura pública sabes lo bueno y malo de ello y eso lo hace más llevadero”.

-Siempre has sido crítica del establishment, ¿crees que te va a atrapar?
“Siempre he sido crítica de él, pero he trabajado dentro porque soy de la teoría de que las cosas se cambian desde ahí. Nunca he sido una outsider. En todo orden de cosas los cambios se hacen de adentro; no se hacen no votando, no participando, siendo antisistema o tirando al boleo la acusación. En todo orden de cosas, todo mejora haciendo los cambios desde adentro y creo que participar ahora en política, pese a lo desprestigiada que está, tiene que ver con eso.
“Creo que es importante que gente nueva esté dispuesta a dedicarle su energía y su cabeza a la política, nunca he sido de la idea ‘que se vayan todos’; así no vamos a llegar a ninguna parte”.

-Andrés se ha hecho amigo de las verdades incómodas y probablemente eso le haya restado amigos. ¿No te preocupas?
“Bueno, uno siempre quiere que lo quieran y en eso soy mucho más corazón de abuelita que Andrés, pero uno no puede vivir en el mundo de la monedita de otro, cayéndole bien a todos. Espero que las diferencias políticas no signifiquen que al final se pueda trabajar en algunas cosas juntos; ahora sí me parece que hay prácticas inaceptables y él se ha jugado por denunciarlas. Creo que poner el dedo en la llaga, al final, hace bien. Ganarte algunas enemistades son costos, pero hay bienes superiores para el país, no Andrés”.

-¿Qué respondes a los que acusan a tu marido de ser desleal con Michelle Bachelet?
“Estoy en desacuerdo; me da muchísima rabia esa acusación y me da pena. Lo encuentro corto de vista y cortoplacista. Michelle Bachelet se la jugó por el surgimiento de nuevas generaciones dentro la Concertación; entonces decir que porque alguien quiere ir a las primarias es una deslealtad es tirado de las mechas. La competencia con ideas lo único que hace es sumar; creo que la actitud de la sandía calá es lo peor que le puede pasar a la oposición”.

-El silencio de Bachelet no ha ayudado, según muchos, a que surjan nuevas opciones ahora.
“Esa es una interpretación; nadie sabe lo que piensa ella. Creo que los líderes de la Concertación se equivocan cuando acusan de deslealtad a cualquiera que diga que la competencia es buena”.

-Michelle Bachelet dijo que ahora, en marzo, hablaba. ¿Tienes alguna expectativa?
“No, nada. Creo que ella tiene que definir sus tiempos de la manera que le parezca más apropiada”.

-Algunos ha dicho que su silencio le hizo muy bien a ella, pero muy mal al país al no permitir debate.
“No creo, ha habido harto debate; primero con la primaria interna de la DC, ahora con Orrego. No creo que sea tan determinante si ella habla o no habla”. -

-¿Cómo enfrentas la diferencia en puntos que hay entre Bachelet y Andrés en la encuesta CEP?
“Creo que si todo lo decidimos por encuestas, no va a haber espacio para que florezca alguna otra manera de pensar, de reflexionar; siempre se va a estar a la espera de los grandes fenómenos para que surja un liderazgo. No, creo que el país se construye desde abajo, con debate; mira la cantidad de movimientos políticos que hay que muestran una necesidad de las generaciones nuevas por tener una voz. Y eso no lo miden las encuestas”.