Gonzalo Muñoz: El hombre que rompe la regla y es partner de su ex

El actor hoy trabaja junto a su colega y ex pareja -y madre de su hijo- Francisca Opazo, en "Los ex", programa de la nueva radio Top, comprobando que cuando hay fuerza de voluntad, todo es posible. "(El marido de ella) se queda cuidando a mi hijo y al suyo, y yo salgo solo con Francisca", comenta el evolucionado hombre.

Por Ángela Tapia. F., Emol
Mi. 03 de abril de 2013, 08:22
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Mauricio Pérez, El Mercurio.

Mauricio Pérez, El Mercurio.

Varias veces, a Gonzalo Muñoz (43, papá, ex pareja de la también actriz Francisca Opazo), le han dicho que su vida se parece a una película de Woody Allen. Para ser más exactos, a “Everyone Says I Love You”, la única comedia musical que ha realizado el estadounidense, y que muestra cómo él, un divorciado, se lleva de maravillas con su antigua esposa y celebra navidades y otras fiestas importantes, brindando con el actual marido de quien fuera el amor de su vida.

Así, tal cual, es la relación que tiene con Francisca, la madre de su hijo, Benjamín, con quien además de tener una relación de amistad con grandes dosis de sanidad mental y buena onda, hace unas semanas comenzó el programa “Los ex” en la nueva radio Top (103.3).

Además de la serie de compromisos que Muñoz tiene en el teatro (solo el año pasado participó en diez montajes –‘El mago de oz’, ‘La novicia rebelde’, entre otros, y hoy se prepara para el musical “Chicago”, que se presentará  en mayo-), decidió este 2013 volver al dial, tras cinco años de ausencia, y para la alegría de varios que lo recuerdan con cariño en los tiempos de “La ducha teléfono”, con Martín Cárcamo en la Radio FM Hit o “Mala influencia” en Los 40 Principales.

“Porque donde hubo fuego, problemas quedan”, dice la presentación del nuevo espacio radial de este actor y su ex. Pero lo cierto es que entre ambos, pareciera que de problemas no quedo nada, al contrario, un hijo al que adoran y por el que se sienten unidos para siempre.

“Somos amigos, compañeros de viaje, una pareja un poco inusual dentro de este medio, donde vende más mostrar a los ex que se odian. En la realidad, conozco a millones de amigos que tienen una relación súper sana con su ex pareja. Aunque sé que lo nuestro es más que sana, porque somos amigos”, explica el evolucionado hombre.

Para graficar mejor las cosas, explica: “Cuando Francisca (quien ya tiene una nueva y estable pareja) va a un estreno mío, llega con mi hijo; se lo deja a mis padres y se va a carretear conmigo; para Año Nuevo me llama y me invita a su casa, donde ella está con su pareja, con su otro hijo y el mío. Y si estamos en una fiesta, bailando todo el rato juntos, le pido que se corra, porque si no, no se me acerca ninguna mina. Esa es la relación que tenemos”.

“Mi teoría es que cuando estás en una relación de amor, el sentimiento lo puedes transformar en odio, en nada, o lo puedes desarrollar en una relación de amistad. Y eso fue lo que los dos hicimos, con mucho trabajo y mucho cariño”, comenta Gonzalo, quien, además, asegura llevarse de maravillas con el marido de su ex, quien ya ha pasado a ser parte de su familia.

“Creo que los sectores conservadores de este país nos han criado con una clasificación de lo que es familia, que cuando no se sigue al pie de la letra, después de un tiempo llega una frustración de por qué no logré tener la esposa, hijo, perro y casa con patio. Pero ya luego te relajas cuando te das cuenta que hay millones de formas de hacer familia”, dice.

-En tu caso, ¿cómo es?
“Yo no comparto la formas legales de ser familia. Tengo un montón de amigos gay que son más familia que varias de parejas de heterosexuales que se han casado por todas las leyes. Y hasta han durado más. Basta decir que yo duré con Francisca un montón de tiempo más que otras parejas que se casaron por la Iglesia y por el civil. Sinceramente, creo que hoy en día es muy poco top estar casado; es una institución que está muerta. Y hoy, a los únicos que les interés casarse es a los homosexuales, porque no pueden. Pero bueno, no tiene nada que ver con el tema de ser amigo del ex”.

-Bueno, ¿cómo fue eso? No es algo que muchos hayan vivido.
“No fue de un día para otro, las cosas nunca fueron como en las telenovelas. Hay procesos mezclados y hoy no podría decirte cuánto duró la pena, pero lo que sí sé es que desde el primer día hubo un trabajo real y concreto para que la relación sea la que es hoy día. No fue suerte, no creo mucho en eso. Uno crea sus condiciones. Esto ha sido trabajo de la Francisca y mío, de su familia y de la mía. Todos nos queremos”.

-Pero ser amigo de un ex se presta para algún ‘remember’ y tropiezos con la misma piedra…
“Pero en mi caso, que soy una persona media rara y con un carácter insoportable, amo y cuido mucho a la gente que me puede soportar; y eso corre también para mi ex pareja. Con la Fran no tenemos ningún tema no resuelto, ni económico, ni sentimental, ni nada. Jamás me lanzaría o cruzaría una barrera con amigas o alguna ex. Ya lo he hecho antes, y no ha sido bueno. Hoy valoro más la amistad que cuando más joven. Supongo que ahora estoy viejo”.

-Consciente de que el común de la gente no lleva sus antiguas y actuales relaciones con tanta sabiduría, ¿recomiendas ser amigo de un ex?
“Soy malo para dar consejos, pero sí recomiendo pasar por esto. Entre odiar a tu ex pareja y pelarla con tu cabro chico, es preferible vivir la vida como la vivo yo. Pero sé que lo que a mí me sucede, no le sirve a todo el mundo, y conozco parejas para las que es más sano que no se hablen”.

-¿Es un hijo el único motivo por el que vale la pena llevarse tan bien con una antigua pareja?
“Cuando hay un hijo, sí o sí tienes que hacer el esfuerzo. Sabes que él no tiene la culpa de que sus papás hayan elegido vidas distintas. Pero, por mí parte, tengo un especial cariño por mis ex parejas. De hecho, cuando conocí a Francisca, empezamos a salir juntos, y creo que al primer o segundo mes, ya había llevado a todas mis ex pololas para que las conociera”.

-¿Cuál era la idea?
“Porque inmediatamente, al llevarlas a mi casa y que conocieran a mi polola, no daría espacio a ningún tipo de rollo, y eso me permitiría salir con mis ex parejas a bailar o trabajar juntos -en teatro, las ex parejas se mezclan mucho al trabajar-. Había que tener las reglas súper claras, si no, iba a ser incómodo”.

-Todo bien con lo de trabajar juntos, pero ¿salir solo con tu ex, y dejar a la actual en la casa? ¿En verdad?
“Bueno, pero eso es lo que le pasa al marido de la Francisca. Él se queda cuidando a mi hijo y al suyo y yo salgo solo con Francisca”.

-Se necesita madurez y seguridad…
“Insisto, soy súper viejo. Tengo 43 años”.

-Por otro lado, muchas mujeres no han querido saber nada de las ex de sus pololos, parejas, esposos…
“Es que quizás les ha tocado yeguas. Si podría hablar de suerte, la he tenido al enamorarme de hermosas y generosas mujeres, con las que cuando la relación termina, termina. Si después se puede mantener una relación de amistad, maravilloso. Tengo ex que me invitan a sus matrimonios, me presentan a sus novios y siempre les deseo la mayor suerte del mundo”.

-¿Qué pasa con las comparaciones? ¿No da para pensar ‘conmigo lo pasabas mejor’?
“Es que no soy así. Habría que preguntarle a la Fran cómo se siente con mis nuevas pololas; pero a lo más podría decir que son más jóvenes (ríe). La verdad es que jugar a las competencias a estas alturas, me parece tan adolescente que no me da el cuero. Uno ya vive en una constante competencia con uno mismo, con las pegas, con poder tener horario para tu hijo e incluso para el amor. Tengo un orden de prioridades, que cada vez le deja menos lugar a encontrar una pareja. Así que cuando eso aparece, el proceso de conocerse es más corto e intenso. Y si lo vamos a pasar bien, chan, chan, se acabó. Si empiezan con ‘¡ay!, ¿por qué no me llamaste?’, sorry, no. Ya pasé por eso”.

-Bueno, pero ¿dejas algo de espacio para un poco de conquista?
“No, se pierde mucho tiempo en eso. Además, yo ya no sé conquistar. Soy directo o pragmático. No estoy para que me pregunten ‘¿qué hací’?’. ‘Hago teatro, soy actor’. ‘¡Ah, entonces sabí’ mentir!’. Ahí ya no, todo mal. Gracias, que te vaya bien”.

-Una palabra de galanteo nunca está de más.
“No, prefiero ser más directo.  Y seamos sinceros. En general, los hombres somos huevones. Creemos que vamos por ahí conquistando y eso es mentira. Al momento de acercarse a una mina e invitarle un trago, ella ya ojeó y sabe si no hay ninguna posibilidad o si podría ser. Por ende, todo lo que haga -que me comporte como un macho alfa o como un imbécil-, va a ser poco lo que va a modificar el resultado final. Yo lo tengo claro. No he conquistado a nadie en mi vida, son las minas las que me dicen que sí o si no. Yo siempre voy a querer con la mayor cantidad de minas posible (ríe)”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Mis vicios son súper públicos e ilegales. Total, después de los 30 años, cualquier placer no puede ser culpable. Pero de los más simples, soy cinéfilo y medio compulsivo para ver series. No puedo ver un capítulo un día, así que me mando la maratón completa durante toda la noche”.

-¿Alguna para recomendar?
“En estoy minutos estoy rallando la papa con ‘The newsroom’, ‘Mad men’ y ‘Girls’”.