Llegan los ‘proposal planners’ que harán del ‘¿quieres casarte conmigo?’ algo único

Nunca uses un anillo de fantasía y no olvides ponerte de rodillas, son algunos consejos que entregan los expertos en propuestas de matrimonio.

Emol
Do. 14 de abril de 2013, 07:00
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Reuters

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En medio de una discusión, Ryan Galeozzi –novio desde hace cuatro años de Sam Sheppard- se le ocurrió pedir matrimonio. Obviamente, era algo que Sam no se esperaba y aunque parecía totalmente fuera de contexto, Ryan había estado amasando la idea por mucho tiempo, y quizás habría sido mejor recibida si no hubiera lanzado la gran pregunta cuando el enojo reinaba en la pareja.

“(Me lo preguntó) de la misma forma que alguien le dice a otra persona que pidan una pizza”, alegaba, decepcionada, Sam, quien, luego de sacarse la desilusión de encima, y comprender que su novio pecó más de torpeza que de poco amor, decidió ayudar a que ninguna otra mujer pasara por lo mismo y creó su empresa como ‘proposal planner’ -The Proposal Expert-, para asistir a los hombres a pedir matrimonio como corresponde.

“(A los clientes) les hago preguntas clave para armar las piezas del puzle; qué les hace reír a las parejas, qué hacen un sábado por la mañana… Todas esas pequeñas cosas arman una idea”, explica la empresaria, quien, asegura, hasta el momento ha tenido un 100% de éxito en los casos que ha visto.

“Una buena propuesta puede dar mucho que hablar, pero una mala, puede terminar en YouTube para que la vea todo el mundo”, comenta, y agrega que sus servicios, al igual que el de otros ‘proposal planners’, van desde un bajo presupuesto, si lo que se quiere es organizar una buena idea, a una costosa propuesta que puede incluir palomas mensajeras, fotógrafos, helicópteros y música en vivo.

“Los estudios han demostrado que la mayoría de las mujeres prefieren que se les pregunte, mientras su pareja está de rodillas”, comenta a modo de consejo Sheppard, quien, actualmente, se encuentra a la espera de que Ryan le vuelva a pedir matrimonio, mientras ella aconseja a otros hombres a hacer a sus pololas las mujeres más felices del mundo, aunque sea por un momento.

Según cuenta esta mujer de Gales, Gran Bretaña, éste es un negocio que está bastante desarrollado en Estados Unidos, donde, efectivamente, se puede encontrar una larga lista de empresas y personas dedicadas al rubro de las propuestas de matrimonio.

Entre ellos se encuentra YourEngagement101, presente en California, Texas, Florida y Nueva York, y donde se preocupan de los más recónditos detalles del momento en que a una mujer le pedirán su mano.

Para aquellos que están muy lejos como para solicitar su ayuda, o el presupuesto no da para un asistente de propuestas, allí entregan varios consejos para toman en cuenta antes de arrodillarse o esconder el anillo en el postre de un restaurante. Algunos son:

1.- Habla antes del tema: Sea como sea, debes plantear la idea del matrimonio a tu pareja, antes de hacerle la gran pregunta. Así sabrás si ella también está de acuerdo con la idea y te ahorrará un chascarro de proporciones. Asimismo, conversar estos temas ayuda a reafirmar la relación, ya que ambos saben que van remando para el mismo lado.

2.- El anillo va sí o sí: Jamás se te ocurra pedir matrimonio sin un anillo que entregar. Es un símbolo importante de unión que va ligado a siglos de tradición y, lo más importante, a años de ilusión de la mujer a la que le estás pidiendo que se case contigo, y que ha soñado desde niña que algún día estirará su mano para que su príncipe azul deslice la joya en su dedo.

Si no tienes el dinero suficiente para comprar el anillo que quieres para ella, puedes optar por uno más modesto, y -solo si lo crees necesario-, puedes comprometerte luego de que la joya que entregaste será reemplazada por una mejor. Eso sí, nada de fantasía.

En este ítem, demás está decir que nunca viene mal fijarse en qué tipo de joyas le gustan, para escoger un modelo adecuado. Se puede recurrir a la ayuda de su mamá o su mejor amiga.

3.- Cuéntale a su familia: Conversa con tus suegros y futuros cuñados de lo que piensas hacer. Si deseas ser aceptado en la familia, dicen, debes incluirlos en el proceso de la propuesta.

4.- Deja espacio para que otros te ayuden: Si pretendes hacer una pedida de matrimonio escandalosa y parafernálica, apóyate en familiares y amigos. Aquí, un ejemplo de cómo a veces viene bien que te echen una o varias manos.

5.- El momento y el lugar perfecto: No te apresures. Ten paciencia y espera el momento oportuno para no parecer un desubicado con una propuesta fuera de lugar.

El escenario, puede ser el lugar donde se dieron el primer beso o se conocieron. Suena cursi, pero quién más que una mujer sabrá apreciar los detalles.

6.- No aspires a ser quien no eres: Si eres artista, puedes pintar un cuadro o un mural, y si eres músico, no te costará crear una canción para este momento. Pero si no eres nada de eso, no gastes energía en algo que puede quedar rebuscado. Busca tu esencia y deja que ella se exprese.

7.- Escribe lo que dirás: Así como los actores tienen preparado su discurso por si ganan un premio y los nervios los atacan, está bien preparar las líneas que quieres decirle a tu novia para proponerle matrimonio. Recuerda incluir las razones de por qué quieres casarte con ella y por qué quieres pasar con su compañía. Otro punto importante: Sé romántico.

8.- Que sea sorpresa: Por mucho que hayan hablado el tema y la idea de casarse sea compartida por ambos, asegúrate que el momento en que harás la pregunta la sorprenda. Sin duda, este es uno de los factores que hacen de este momento algo tan especial.

9.- Ten un plan B: Si resulta que el mozo que iba a traer la copa de champagne con el anillo se tropezó con la bandeja cuando iba a tu mesa, ten siempre un plan de reserva que te permita salir de apuros cuando la idea inicial fracasó.

10.- No seas tan obvio: Si de repente tu polola ve que andas como nervioso, y que le pediste que este jueves no se juntara con sus amigas porque van a ir a comer a un restaurante caro, mientras una sonrisa intrigante se asomaba por tus labios, es probable que le hagas sospechar cuáles son tus intenciones. Cuidado.