Revelan los lugares de la cocina donde hay más gérmenes: no son los que te imaginas

Una organización independiente de microbiólogos examinó 20 cocinas, y obtuvo muestras de escherichia coli, salmonella, listeria, moho y hongos.

Emol
Do. 28 de abril de 2013, 07:00
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Si te preguntaran "¿en qué lugares de tu cocina piensas que proliferan los gérmenes?", seguramente responderías "en el basurero y el lavaplatos". Y aunque probablemente no estés equivocada, debes saber que ésos no son los únicos y que es posible encontrarlos en sitios que quizás ni siquiera imaginas.

Así lo demostró un estudio realizado por NSF International, una organización medioambiental y de salud pública de carácter independiente, que analizó la cocina de 20 familias, una muestra que si bien no es tan amplia, sí sirve para hacerse una idea de qué está limpio y qué no en uno de los espacios más importantes de cualquier hogar.

En su investigación, NFS utilizó hisopos para inspeccionar 14 utensilios y aparatos de uso diario en cada cocina. Posteriormente, las muestras fueron examinadas buscando en ellas rastros de moho y hongos, pero también la presencia de tres patógenos que comúnmente son transmitidos por los alimentos: escherichia coli (causante de infecciones intestinales de carácter grave), salmonella (causante de cuadros que combinan fuerte dolor de cabeza, fiebre, dolor abdominal y diarrea) y listeria (causante de la enfermedad conocida como listeriosis, que en algunos casos puede ser fatal).

En tanto, los utensilios y aparatos puestos a prueba fueron variados: licuadoras, espátulas, porta cuchillos de madera, teclados de microondas, abrelatas, cortadores de pizza, coladores, bandejas para guardar cubiertos y contenedores de comida con sellos de goma en sus tapas. Además, se tomaron muestras de los compartimentos para carnes y vegetales de los refrigeradores, así como también de los dispensadores de agua y hielo de los mismos.

Según informó el sitio Food Safety News, los resultados del estudio fueron sorprendentes. Por un lado demostraron que en un 100% de las muestras había presencia de moho y hongos, en tanto que la escherichia coli estaba en un 25% de los elementos analizados, la salmonella en otro 25% y la listeria en un 10%.

Pero, seguramente te interesa saber en qué lugares específicos se hallaron estos patógenos. El primero fue detectado en el compartimento para carnes del refrigerador, las espátulas de goma, las cuchillas de la licuadora y los cortadores de pizza.

Por su parte, había rastros de salmonella en los compartimentos para carnes y vegetales del refrigerador, las espátulas, las cuchillas de la licuadora, los dispensadores de hielo y agua del refrigerador, y los sellos de goma de las tapas de los contenedores de alimentos.

Finalmente, la listeria fue hallada en el refrigerador, puntualmente en el compartimento para vegetales y en las gomas de las puertas del aparato.

¿Cómo evitar la acumulación de gérmenes?

En su estudio NSF no sólo se limitó a determinar los lugares de la cocina donde hay más presencia de patógenos perjudiciales para la salud, sino que también entregó recomendaciones para mantener los elementos limpios de gérmenes y, lo más importante, evitar que algún miembro de la familia caiga enfermo.

En el caso de los compartimentos del refrigerador, el consejo es sacarlos y, lavarlos con una esponja, detergente suave y agua tibia. Luego enjuagarlos y secarlos con una toalla limpia. Para ayudar a controlar los olores, la limpieza se puede realizar con una mezcla de agua tibia y bicarbonato (1 a 2 cucharadas, por cada cuarto de agua). La idea es limpiarlos en forma mensual o cada vez que haya derrames.

En tanto, para una correcta limpieza de la licuadora, ésta debe desarmarse por completo, es decir, no debe lavarse como si fuera una sola pieza. Si las partes son aptas para el lavavajillas, es recomendable limpiarlas ahí. De lo contrario, cada parte debe lavarse con agua caliente y jabón, y secarse antes de rearmar el aparato. La limpieza debe realizarse después de cada uso.

Los abrelatas pueden lavarse en el lavavajillas o a mano. En este último caso, debe utilizarse agua caliente y jabón, luego enjuagarlos y dejarlos secar al aire. "Hay que prestar especial atención al área de las cuchillas para asegurarse de retirar todos los residuos de comida", recomienda NSF.

Por su parte, las espátulas de goma también deben limpiarse después de cada uso. Si es posible separar el mango de la espátula en sí, ambas partes deben lavarse por separado, ya sea en lavavajillas o a mano. En este último caso se debe utilizar agua caliente y jabón, fijándose sobre todo en el área en que el mango se une a la espátula. Luego se enjuaga y se seca.

Para limpiar el dispensador de agua del refrigerador, NSF aconseja consultar el manual de instrucciones del aparato, pero señala que la mayoría de los fabricantes sugiere utilizar vinagre blanco, tanto para las tuberías como para la boquilla por donde sale el líquido. Se recomienda asear el sistema completo una o dos veces al año, y la boquilla de manera semanal.

En el caso del dispensador de hielo, se aconseja lavarlo mensualmente con detergente para platos y agua tibia. "Si se limpió el dispensador de agua con vinagre, hay que asegurarse de botar los primeros hielos, ya que pueden tener mal sabor", advierte NSF.

Para limpiar el porta cuchillos de madera, primero éste debe agitarse boca abajo para eliminar migas o cualquier residuo suelto que haya en su interior. Luego, se debe lavar a mano con agua caliente y jabón, y con una pequeña escobilla (como la que se usa para lavar los chupetes de las mamaderas) cepillar las ranuras donde van los cuchillos. Además de lavarlo una vez al mes, la recomendación es sanitizarlo, para lo cual se debe sumergir durante un minuto en una mezcla de 3,7 litros de agua con una cucharada de cloro. Para secarlo, se debe dejar boca abajo sobre una superficie seca.

Por último, los contenedores de comida con sellos de goma en sus tapas deben lavarse después de cada uso, ya sea en lavavajillas o a mano. En este último caso, lo conveniente es hacerlo con agua caliente y jabón, prestando especial atención a los sellos, así como a las ranuras en las que la tapa se junta con el contenedor. Luego se enjuagan y se dejan secar al aire.