Congelar óvulos, ¿ganar tiempo mientras buscas pareja?

Aunque es un tratamiento caro y que no asegura un 100% de buenos resultados, varias mujeres han querido tomar las riendas de su fertilidad y buscar pareja priorizando su felicidad y no su reloj biológico. A una periodista que publicó su experiencia, la llaman “egoísta”.

Emol
Sa. 25 de mayo de 2013, 11:00
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Facebook Sarah Elizabeth Richards

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Motherhoodrescheduled.com

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“Entre mis 36 y 38 años gasté cerca de 50 mil dólares para congelar 70 óvulos con la esperanza de que me ayudarían a tener una familia a mediados de mis 40, cuando mi fertilidad natural se terminara. Para este ‘seguro de bebé’, arrasé con mis ahorros y gasté el dinero que mis papás habían guardado para mi (eventual) matrimonio. Fue la mejor inversión que pude haber hecho”, aseguró en una columna para The Wall Street Journal, la periodista Sarah Richards.

“Horrible ser narcisista” con una “triste y patética vida”, fue algunos de los comentarios que surgieron de su relato, en el que explicaba por qué, tras pasar sus 20 y 30 años con hombres que no se mostraban seguros de querer tener hijos, decidió dejar de estresarse y, como dice, empoderarse de su fertilidad, aconsejando a otras mujeres a hacer lo mismo.

De hecho, no es la primera en hacer un llamado a considerar la utilidad de este procedimiento y no regirse por el reloj biológico. En mayo de 2012, Brigitte Adams creó una página dedicada al tema, para incentivar a la congelación de óvulos, lo que demuestra el creciente número de mujeres que han optado por esto y así, asegurarse un alto porcentaje de probabilidades de ser madres biológicas cuando la fertilidad las haya abandonado.

En el caso de Sarah, hoy, con 42 años, recuerda que siendo la mayor de cuatro hermanos, creció convencida de que sería la primera en tener hijos. Pero ya a sus 32, y viendo cómo sus amigos y hasta su hermano menor ya habían formado familia, decidió hacerse cargo.

Sarah explicó que al comentarle su idea a su madre, ésta quedó perpleja, pensando por qué no mejor solo terminaba con su novio de entonces y se buscaba otro hombre que sí quisiera tener hijos. Pero, finalmente, y tras explicarle que estaba enamorada de su pareja de entonces, terminó recibiendo el apoyo emocional y económico de sus papás. Estaban invirtiendo tanto en ella como en sus futuros nietos, aseguró la periodista.

Gracias a esto, hoy tiene 70 óvulos congelados, dice- a través de un tratamiento que le costó un mes de preparación, y 50 mil dólares que, aunque no funcione el cien por ciento de los casos, asegura que es su “llave a la maternidad”.

“Decidí la congelación en la tarde de mi cumpleaños número 36 (…) Varios meses más tarde, después de inyectarme yo misma hormonas por cerca de dos semanas, estaba en cirugía, en una clínica de fertilidad de Manhattan, mientras mi doctor atravesaba mis ovarios, succionaba nueve óvulos y se los pasaba al embriólogo para que los congelara hasta que estuviera yo lista para usarlos. Tan pronto como me desperté en la sala de recuperación (…) mi futuro parecía lleno de posibilidades”, escribió.

Buscar a alguien que te haga feliz y no que te deje embarazada
De esta experiencia, Sarah publicó su libro “Motherhood, Rescheduled: The New Frontier Of Egg Freezing And The Women Who Tried It”, y ha escrito decenas de columnas a distintos medios de Estados Unidos.

Entre ellos, a la revista virtual Slate, escribió: “Congelar los óvulos es la última frontera de la fertilidad femenina. Al permitir a las mujeres posponer la maternidad, les da opciones para programar su carrera y su familia, tomarse el tiempo para encontrar a un compañero, y reduce las posibilidades de concebir un bebé con defectos de nacimiento debido a óvulos viejos”.

Asimismo, comentó que el año pasado, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva anunció que la congelación de óvulos había dejado de ser un procedimiento experimental, gracias a la mejora de las tasas de éxito con una nueva tecnología: la vitrificación, técnica que desde 2007 se practica en Chile.

“Sin embargo, pareciera que hay una resistencia cultural a aceptar la congelación de óvulos”, dijo Sarah, indicando a aquellas mujeres que el solo hecho de pensar en este procedimiento les trae la sensación de que fracasaron en sus vidas amorosas y hasta sienten vergüenza porque “no les quedó de otra”, que congelar sus óvulos.

Por otro lado, la periodista ha vivido en carne propia las críticas de varias personas que le alegan el haber priorizado su carrera antes que su maternidad, y que por esto, hoy se arriesga a ser madre a una edad tardía, con todo el desgaste que eso implica.

A esto se le suman aquellos que defienden los plazos de la naturaleza, con el reloj biológico de cada mujer, asegurando que este es un incentivo para buscar pareja y el posible padre de sus hijos. “(Pero) tú estás buscando a alguien que te haga feliz, no para dejarte embarazada”, alegó la periodista.

“(Las mujeres que se han sometido a esto) dicen que congelar sus óvulos las motivó a hacerse cargo de sus vidas. Se relajaron. Salieron, se casaron y los descongelaron. Se volvieron personas listas para ser madres”, concluyó Sarah, haciendo un llamado para que esta medida sea un tema frecuente en las consultas de las mujeres jóvenes con sus doctores.