¿Quieres que tus hijos sean felices? Entonces también tú tienes que serlo

Un libro escrito por expertos en Programación Neurolingüística (PNL) entrega ejercicios prácticos orientados a padres, abuelos y educadores, para ayudar a los niños a lograr la felicidad y el éxito.

Por M. Francisca Prieto, Emol
Do. 26 de mayo de 2013, 07:00
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Cuando un niño nace, sus padres tienen muchos anhelos para él: que sea un buen profesional, que se dedique a lo que les gusta, que encuentre una pareja y forme una familia, etc. Sin embargo, la mayor de todas las aspiraciones es, sin duda, que sea feliz.

Ahora, ¿cómo ayudarlo para que lo consiga?, es la pregunta que de seguro muchos progenitores se hacen, y que Patricia Valenzuela y Edmundo Velasco responden en su libro "Coaching para niños felices, éxito genera éxito" (Forja): simplemente, siendo felices también ellos.

"El niño comienza su vida teniendo muchas conductas por imitación, por lo tanto él puede aprender a tener depresión, a ser pesimista, a creer que es malo para las matemáticas o el dibujo o el baile, incluso aprende a tener una u otra enfermedad, según lo que escuche, vea y sienta a su alrededor", dice Patricia Valenzuela, quien es coach internacional con Programación Neurolingüística (PNL), la que utiliza para tratar a niños y adolescentes que presentan hiperactividad, bajo rendimiento escolar, dislexia, tartamudez, bullying, etc.

Sin embargo, los niños también copian las conductas positivas y "por eso es muy importante preparar a los padres y educadores para que aprendan a disfrutar de su rol y de sus hijos sin angustias", agrega Valenzuela, quien también es conocida por su trabajo artístico como "Paty vocales" en las producciones de "Cantando aprendo a hablar".

Con ese objetivo en mente, ella y Edmundo Velasco -quien es número 1 en PNL de habla hispana- escribieron "Coaching para niños felices", un libro dirigido a padres, abuelos, educadores y, en general, a todas aquellas personas que de alguna manera son "modelos" para los más pequeños. En él presentan varios ejercicios que -prometen- "dejarán tu mente y tu corazón más sanos que nunca", siempre con la meta de "lograr la felicidad y el éxito en el desarrollo y conocimiento de los niños".

Según explica Patricia Valenzuela, los ejercicios propuestos en el texto -cuyo lanzamiento oficial será en la ExpoBebé (31 de mayo, 1 y 2 de junio)- se pueden comenzar a aplicar desde la tercera semana de gestación, ya que en ese momento los seres humanos empiezan a almacenar información en su cerebro.

"Todos los estudios hablan de que la infancia es el momento más importante para determinar el futuro de un individuo. Es el momento en el que puedes formar triunfadores", sostienen los autores.

A continuación, te mostramos algunos de los ejercicios que Valenzuela y Velasco proponen en su libro:

¿Qué es la PNL?
“La Programación Neurolingüística busca recuperar todo el material que una persona tiene cuando niño y que ha sido tapado con información que realmente no sirve”, explica Patricia Valenzuela. En otras palabras, consiste en trabajar a nivel cerebral para sacar lo bueno, lo positivo, que cada uno trae como carga básica, como la creencia en la vida, la felicidad y las ganas de aprender.


Practica la hipnopedia


En palabras simples, es hablarle al niño cuando está dormido, lo que -aseguran- implica una comunicación directa al inconsciente.

Los pasos para hacerlo son:

1.- Escribe un propósito que deseas que tu hijo logre.
2.- Cuando el niño está en el sueño MOR, dos horas después de que se ha dormido, entrégale el o los mensajes (se recomienda no empezar con más de cuatro) usando  tu voz natural, suave y un poco susurrada.
3.- Debes hacerlo por entre cinco y 10 minutos durante 21 días, ya que ése es el ciclo que tiene la regeneración celular y así todas las células nacientes vendrán con toda la información positiva que pongas en el cerebro de tu hijo.
4.- Termina siempre con un mensaje de amor: "hijo (hija), te amo".

Según los autores, este ejercicio funciona muy bien en los niños de entre 0 y 7 años, ya que con ellos se puede lograr una comunicación casi directa y muy efectiva. Sin embargo, se puede usar a cualquier edad, incluso con los adultos.

Asimismo, es ideal para los padres a los que les cuesta trabajo expresar sus emociones.

Trabaja desde que tu hijo está en el vientre

"Desde la tercera semana de gestación, el cerebro de tu hijo comienza a almacenar archivos cargados de información. Tus emociones, tus angustias, tus miedos son verdaderos programas mentales que, sin darte cuenta, estás instalando en la cabeza de tu hijo", afirman Valenzuela y Velasco.

Por esta razón, si quieres lograr que tu hijo sea una persona de excelencia y triunfador, sigue estos consejos:

1.- Durante el embarazo, cuida tus estados anímicos y trata de rodearte de cosas positivas, colores, música, poesía, situaciones que eleven la espiritualidad y te mantengan en un estado de excelencia.

2.- Prepara a tu hijo para el parto, el cual psicológicamente se vive como un trauma ya que de un mundo protegido, los niños pasan a otro donde todo es desconocido. "Háblale, cuéntale lo que tendrá que vivir y hazle sentir que será su primera gran aventura en esta tierra", recomiendan los autores. Y agregan: "camina por la naturaleza, escucha música suave, conéctate con lo que tú quieres sentir, con lo que tú necesitas: paz, armonía, amor, tranquilidad".

Motívalos para que hagan sus deberes

Es común que los deberes sean asociados a actividades aburridas o agotadoras, mientras que los momentos de relajo y ocio a la libertad. Por esto, Valenzuela y Velasco plantean que lo ideal es lograr que los niños cambien esta perspectiva.

Y ponen como ejemplo concreto el deber de ordenar su pieza, algo que los niños odian y siempre tratan de evitar. "Sería genial poder entregar herramientas de comportamiento a nuestros niños que los ayude a cambiar esa perspectiva. Hacerles sentir (…) que puede ser motivador, energizante y hasta entretenido, sin la necesidad de premios o castigos", dicen.

Su propuesta es la siguiente:

1.- Saca una foto de su pieza o de su clóset antes de que lo ordene.
2.- Toma otra foto después, cuando ya está ordenado.
3.- Junto con tu hijo analicen ambas fotos y observen cuáles fueron las cosas buenas que aparecieron al ordenar. Deja que él lo descubra y se sienta motivado a mantenerla siempre así.

Los autores afirman que lo ideal es empezar a darles motivaciones para que hagan sus deberes desde pequeños, entre los dos y tres años, de manera que los integren como una actividad natural en sus días.